miércoles, 12 de diciembre de 2018

CASCOS. DEL EMBUDO CÓSMICO AL NOLAN N40.5 GT


El casco Nolan N40.5 GT y el que os escribe en un rally
 de 1971 llevando el embudo cósmico. Dos conceptos de visión que se acercan.

EL EMBUDO MILAGROSO

Hace muchos años, pero muchos, descubrí un invento muy original para ir en moto. Era un cono parecido a un embudo  con grandes aberturas por los extremos que te ajustabas sobre la cara como si fuera una máscara con su gomita y todo. En marcha, a cierta velocidad debido a las leyes de la física, se formaba un vacío en su interior y no entraba ni una pizca de aire, aguantaba mejor la lluvia y encima veías todo al natural y sin las distorsiones de las gafas de entonces del tipo aviación de la RAF. Aunque era de dudoso gusto estético, aquello funcionaba, era práctico aunque eso sí, te daba un aspecto de marciano recién acabado de aterrizar. Lo podía haber diseñado perfectamente Julio Verne y yo solía utilizarlo sobre todo en mis desplazamientos por carretera en la moto y en el scooter.

Los cascos hasta el final de la década de los 60 eran abiertos y bastante rudimentarios con lo que necesariamente se tenían que utilizar gafas de motorista para protegerse. La realidad era que a través de ellas y de noche se veía más bien poco, primero porque se entelaban y luego por  su limitado ángulo de campo lateral.
Sé perfectamente que muchos de los  que se compran una moto clásica o neoclásica les encanta llevar uno de aquellos cascos casi “chichoneros” y unas gafas tipo aviación porque todo el conjunto queda chulo y muy vintage pero visto lo visto durante mi vida motorística, excepto para algún posado en las fotos prefiero para rutear un protector de cabeza más seguro y con pantalla, un integral classic Bell protege más aunque esté lejos en eficiencia general de este Nolan N40.5 GT.
En aquellos años de la Maricastaña participé en alguno de los rallyes que se hacían entonces. Los más duritos se celebraban de noche y durante el invierno así que os podéis imaginar lo divertido que era correr afrontando las condiciones climatológicas adversas como el frío, la lluvia, niebla...o hasta nieve en plena prueba.
En 1971 participé en el Rally de Invierno y lo hice provisto con aquel embudo de plástico del que hay que decir  por cierto que ...no tuvo ningún éxito de ventas porque entre otras cosas a los motoristas de entonces les daba vergüenza llevarlo. Es más, creo que solo vendieron uno. El mío.


Mi visor especial funcionaba hasta con lluvia

Para daros una idea de lo bien que veía yo a través del invento agujereado y el resto de pilotos a través de sus gafas de aviador, las primeras tres cronometradas de aquella carrera nocturna en la que participé -una de ellas era el tramo de Las Mayolas con un buen grueso de  nieve recién caída hasta que me perdí en un pueblo de Igualada a la 2 de la madrugada- es que las gané todas incluso con caída incluida al resbalar en una curva con hielo en lo alto de las Estenalles, una carretera que sale desde Terrassa y que es hoy en día una clásica muy concurrida  por los motoristas.

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