jueves, 19 de diciembre de 2019

BENELLI IMPERIALE 400: HE VIAJADO CON ELLA A 1953 (2 parte)



La otra noche -era la del primer viernes del puente de Diciembre - y como despedida del día decidí antes de meterme en la cama, abrir una Coronita y tomármela sentado en un butacón que tengo de esos giratorios. Mientras la saboreaba -yo le exprimo el limón directamente- cogí el iPad y me releí la prueba de la Benelli Imperiale 400 que había hecho en este blog el mes pasado.
Estaba tan a gusto encajonado allí y con las piernas estiradas en todo su largo sobre un puff, que me quedé como un bebé dormido en su cuna en pocos minutos.
Justo cuando perdía la consciencia noté cómo el salón donde me encontraba empezaba a girar, primero de una forma lenta, luego a más velocidad y en pocos segundos vertiginosamente. Giraba y giraba alrededor mío como un tío vivo desbocado. O quizás era mi sillón el que se había vuelto loco.
Cuando me desperté por la mañana abrí la puerta del piso, miré que no hubiera nadie en la escalera y una vez cerciorado de que todo estaba en orden bajé a toda pastilla saltando de tres en tres las escaleras hasta llegar al rellano de la entrada para recoger el periódico que me dejaban allí cada día. Luego, y a toda carrera,emprendí la ascensión de vuelta hasta llegar a la entrada del segundo tercera, que era mi puerta y que había dejado abierta.
“Un día me pillarán en calzoncillos” pensé al cerrarla.
Di un vistazo a la portada de La Vanguardia... y me quedé desconcertado. El diseño era muy antiguo, como rancio y contenía unas fotos en blanco y negro de unos tipos con sombrero al pie de la escalerilla de un avión comercial antiguo con las ventanas cuadradas.El titular anunciaba acuerdos comerciales entre España y EEUU.La fecha del periódico indicababado 12 de diciembre de 1953.
Pensé que era una broma o una promoción publicitariaPoco después bajé a tomarme el cortado de siempre al bar Chiqui que estaba justo enfrente de mi casa. Abrí mi portal y entonces aluciné
No estaba el bar. Había desaparecido y en su lugar había una casa burguesa de principios del siglo XX y aparcadas en la acera dos motos. Una Vespa nuevecita pero antigua y una Benelli que parecía de los años 50. Lcasa,..la recordé en ese momento...era la misma que habían derrocado hacía unos 30 años atrás.


No me lo podía creer... ¡ El barrio había cambiado !


Me tuve que coger a la puerta. Miré alrededor y los pocos vehículos que habían aparcados eran un Fiat Balilla, un Wolkswagen escarabajo negro de los 40 y más abajo una moto Lube 125. Oí un tintineo de campanilla lejano y no me lo podía creer: vi un tranvía que pasaba entre dos calles rechinando sobre unas vías más arriba.El barrio parecía haber mutadoNo había muchos edificios y los que veía estaban diseminados entre descampados.
En ese momento, de la casa de enfrente se abrió la puerta y salió un hombre con sombrero. Lo reconocí... ,joder,...!era don Feliciano!.Me acordé de él porque de niño a veces sacaba peladillas de la manga. Aquel hombre ya no lo volví a ver, desapareció del barrio cuando tiraron su casa.




UN TALLER MUY ESPECIAL 

Me fui medio mareado hacia el taller de motos de David Mundó que estaba a pocos metros de mi casa y al llegar a la entrada, muy descolocado, me tuve que sentar en un escalón. Escuché la voz de Sisco, el mecánico ayudante. 
- Hola, ¿te pasa algo?
 -Te ha llegado la moto - añadió 
¿Qué moto? -le dije totalmente desorientado.
- La Benelli Imperiale. Te hemos puesto la matrícula de ésta -señaló una Montesa B46 desmontada- porque no daba tiempo a sacar la nueva. ¿No la querías para hacer un viaje mañana?
 ¿Un viaje?...,¿nde?
-Pero, ¿estás tonto o qué? No sé,... dijiste que querías ir hacia el sur. A Alicante o así.


Vi al fondo a David Mundó, el dueño, que me miraba con una sonrisa enigmática. De repente cogió su cabeza y la separó de su tronco para inmediatamente invertir la operación y dejarla en su sitio. Mi coco me daba vueltas.

... y la Benelli Imperiale ¡apareció allí de repente!

Me agarré fuertemente a lo que creí la pata de la cama deseando salir de lo que pensé que era un sueñopero un ladrido ahogado me indicó que me había agarrado a la cola del perro de Mundó que salió disparado y gimiendo hacia la calle.
Qué...,¿qué te parece -me preguntó el mecánico señalando a una Benelli Imperiale impecable que estaba junto a una Rieju del 53 y los restos de lo que había sido una RMH 125.
-¿Pe,...pero esa moto con parabrís ,...no era la que estaba en la calle hace un momento?- pregunté muy desconcertado porque hacía 5 segundos que allí no había nada.
Sisco, miró al techo y enseñándome sus dientes dejó escapar unas palabras con un hilo de voz histérico.
 - Mmmmm...sííí..sííííííí...pero ahora está aquíííí. ¿Noooo-sabeeeess-queee-soyyyy-uuunnn-mecánnnnniicoooooo-........bruuuujjoooooo?
Entonces me desperté. Estaba sudado de arriba a abajo. Me tranquilicé. Sin duda, había tenido una pesadilla.
Me preparé un poleo menta y me quedé dormido a los pocos minutos totalmente cruzado encima de la cama.


Una moto muy avanzada, sobretodo para 1953

EL VIAJE

Lo cierto es que en un momento determinado me encontré sentado sobre la Benelli Imperiale 400 cargada con una gran bolsa de piel, dos en los lados y otra sobre el depósito. Rodaba suavemente sobre el maltrecho asfalto de una carretera hacia el norte en dirección a Gerona y tras un gran rodeo volví sobre mis pasos dirigiéndome a la población de La Garriga donde vivía mi amigo fotógrafo Jordi Soteras. Recordamos viejos tiempos ante una excelente comida y nos hicimos una foto al lado del famoso balneario.
Al día siguiente, emprendí viaje desde Barcelona hacia las costas de Garraf, a unos 20 kms de la gran ciudad. La Imperiale rodaba aplomada y suave.


Las casas de baño del Garraf

Una vez allí saqué la Kodak Retinette, extraje su fuelle con el objetivo y tomé un par de fotos de las famosas casas de baños de la playa. Fui pasando después una tras otra y en dirección hacia Sitges las 86 curvas de las costas que transcurrían por el borde de los acantilados sobre el mar con precaución -esa carretera se había asentado sobre un camino en la Edad Media para que pasaran las caballerías- porque su asfaltado en ese momento no era de fiar.Puse rumbo a Tarragona donde me esperaban mis amigos Nuria y Josep.
A la altura del pueblo de El Vendrell, un negro Citroën 11 Ligero de la postguerra casi me saca de la carretera.


La Imperiale se comportaba bastante bien recorriendo los caminos rurales.

Me detuve en esa población y en un estanco compré unas postales para enviar a la familia. Al lado de las estanterías donde estaban las cajetillas de los cigarrillos Ideales y la picadura para liar colgaban unas largas ristras de números de lotería y a su lado una gran pizarra que ponía: Lotería Nacional. Martes 22 de diciembre de 1953!AQUÍ EL GORDO!

Estuve comiendo con mis amigos y al día siguiente tomé dirección hacia Valencia. Sabía que poco más adelante tenía que salvar el peligroso tramo de 18 kms de la N-340, el que iba desde Hospitalet del Infante al Perelló. La carretera en la historia de la red viaria más peligrosa y con más accidentes de España hasta ese año de 1953.


Como si de un slalom se tratase, la Imperiale iba salvando inesperados cambios de rasante, curvas ciegas y hondos baches que surgían como nidos de alimañas de un asfalto muy desgastado.Al iniciar una bajada -frenaba mucho mejor que la Sanglas 500 del 52- y en medio del campo, a la salida de una curva, me encontré un camión Pegaso volcado y rodeado de decenas de cajas de botellas de agua rotas y desparramadas a su alrededor. Había dos agentes de los PAT, la policía armada de tráficocon sus uniformes grises y cazadoras de piel y un hombre con un mono azul recogiendo algo en la maltrecha cabina. Uno de los guardias estaba hablando por una emisora desde un Land Rover. Pude leer en un lateral del camión un rótulo que ponía: “Para beber es preciso: agua San Narciso”.
El tráfico, ya en la zona de Vinaroz, estaba pesado. Muchos y lentos camiones circulando a 60 -70 kmh que iba sobrepasando con los sobrados y ...potentes 21 cv de la Benelli.



Con esa máquinay a tope, podía llegar ¡hasta los 120!...o más.Una veloz moto sin duda para 1953.
Al pasar por el centro de Nules decidí parar a poner gasolina y comer allí mismo en un bar con terraza y en plena N-340. El depósito engulló 10 litros desde el último lleno, lo que haciendo números significaba que había gastado 4,3 litros por 100 km. El tipo que manejaba la bomba manual de gasolina le pasó un trapo por el depósito y dijo:
Bonica máquina, ché!
Después de una suculenta paella de verduras regadas por un vinito de la zona puse el horizonte hacia El Palmar, en la Albufera Valenciana, donde había quedado con mi amigo Luis Amigó para que me guiara por sus cabañales, caminos y entrecanales. Toda una experiencia laberíntica.
Después proseguí tomando la ruta hacia Játiva donde pernocté y que discurrió por medio de Almusafes y otros pueblos como Alzira. Paré en medio de un gran campo de plantas de tabaco para ajustar el amarre de la gran bolsa trasera.



Las curvas del tramo del Perelló en la nacional N-340A, una vía divertida 
para motos y peligrosa para coches.

Al día siguiente visité la ciudad y su castillo. La Imperiale 400 me llevó a recorrer los alrededores y algunas poblaciones como Anna, Navarrés y Bicorp donde pude visitar a mis primos hermanos Mari Loli y Juan.


La etapa de ese día me llevaría también, tal como tenía previsto,hacia la población de Bocairente. La entrada de la villa impresiona con una panorámica que en pleno 1953 sorprende pues parece haber conservado durante siglos la misma arquitectura. El barrio antiguo se conforma alrededor del cerro más alto del municipio.Paré y me saqué la las gafas de motorista que llevaba sobre mi casquete de aviador. La foto de recuerdo era imprescindible.


Mi llegada a la Albufera de Valencia.

En seguida una carreterita me trasladó de sopetón a Bañeres de Mariola. Es un municipio protegido por dos sierras: La de Mariola y La Solana. Una estación de tren tranquila y una fábrica textil monumental te reciben a la entrada. Salían en ese momento y con gran alboroto un montón de mujeres que cruzaban la calle corriendo. El río Vinalopó recorre una ruta histórica dejando a su paso muchos molinos papeleros y harineros. En lo más alto, un castillo vigila Bañeres desde una altura de 830 metros. Eso ponía un cartel algo desvencijado.



Los laberínticos caminos que recorren la Albufera.

En realidad, mi etapa finalizaba allí porque me tenía que encontrar con los amigos Luis Avellán y Tino Calabuigpropietario del popular mesón La Venta el Borrego donde saboreamos las exquisiteces y manjares dignos de los mejores reyes. Hice noche allí con la Benelli a salvo del frío serrano bien guarecida en las cuadras de las caballerías. A la mañana siguiente, y con rasca de 5 grados,continué viaje hacia Villena, Elche y Alicante.


Plaza de Játiva.

A la Imperiale 400 le da igual la marcha y el crucero que lleve porque no vibra y eso es un milagro porque ninguna moto inglesa de 1953, llámese Triumph TIGER 100 o BSA B 33, la pueden igualar. Me pregunté como serían las motos...del futuro, las de 2020 por ejemplo...


Un alto en el camino delante en el pueblo de Bocairente.
Recorriendo la ruta de los molinos en Bañeres de Mariola.

Me interrumpió la reflexión de repente un ruido ensordecedor que venía de la calle. Me levanté algo aturdido entre la oscuridad y miré por la ventana a ver qué pasaba. Eran dos enormes camiones automáticos recogiendo los contenedores de basura. El bar “Chiqui” estaba cerrando en ese momento y apagaba sus luces. Mi móvil marcaba las 00:34 AM.



DE DICIEMBRE DE 1953... A DICIEMBRE DE 2019

Antes de nada, quiero decir que esta historia la he vivido intensamente y que ese viaje no ha sido tan irreal como pueda pensarse. Personalmente he disfrutado de las sensaciones que me han recordado cómo eran las carreteras y paisajes de los 50 y 60 que, aunque parezca mentira, yo viví. Por supuesto la moto y también los personajes, las localizaciones, los lugares, los fondos,las vestimentas, el atrezzo, así como las fotos son reales. Tan solo se han eliminado mediante un corrector de imágenes pequeños detalles como algunos graffitis, resto de pintadas en alguna pared o algún letrero de fondo. , no ha sido un sueño auténtico lo he disfrutado diseñándolo como si lo fuera. Ha habido más curro del que parece, eso también te lo aseguro.


Siempre que me interesa especialmente una moto además de la prueba suelo hacer un viajecito con ella después. Si acaba siendo mía, eso es seguro. Lo he hecho con las Royal Enfield, TriumphBonneville, Yamaha XMax 300, Peugeot Metropolisetc.Además, este blog necesita alimentarse de ilusiones. Te lo dice uno que piensa que todo es más urgente que el día anterior.
Efectivamente, y aprovechando la excepción de unos días de buen tiempo en el Mediterráneo y escapando del frío y del convulso Diciembre me hice con esa Benelli Imperiale 400 y ...me monté “el sueño”. Quien quiera la prueba más completa de la Imperiale ya la hice y publiqué y la puede encontrar en el anterior post: BENELLI IMPERIALE 400. PRUEBA.

ALGUNAS COSAS SOBRE LA BENELLI IMPERIALE 400 Y LA ROYAL ENFIELD CLASSIC 500

Conviene recordar que esta Benelli no puede competir con, por ejemplo, una Royal Enfield Classic 500, ni en historia -en 1891 la marca ya fabricaba bicicletas - ni en sensaciones reales porque las RE monocilíndricas rezuman genes auténticos por todos lados debido a la longeva vida del propio modelo aparecido, casi tal como la conocemos ahora, en 1953 con mejoras posteriores en la década pasada. Es justo decir que así mismo la marca Benelli bebe,también en sus origines, de fuentes italianas muy lejanas ya que fue fundada en 1911. Ellos fabricaron motos en los siguientes años muy elaboradas y que podían competir con las grandes motos inglesas.Échales un vistazo. Hoy, y desde el 2005, es propiedad del potente grupo chino Qiangjiang. Pero a la Imperiale no hay que buscarle antecesoras directas porque ...no las tiene, solo el nombre y logo -Imperiale- que le pusieron a un modelo en 1957 pero que no se parecía en nada a esta.
Sin embargo,la Royal Enfield Classic 500 -casi una máquina de colección- no puede competir con la Imperiale -excepto en bajos- en finura de marcha ni en prestaciones puras a pesar de disponer de 7 cv más. La Imperiale 400 roza lo desconcertante al disponer de un conjunto motor y chasis que no vibra nada y que ofrece un funcionamiento redondo a cualquier velocidad (es un propulsor moderno). Es, y me lo ha demostrado, una cómoda y buena moto de carretera lógicamente con sus limitaciones prestacionales aparte, como la falta de equipamiento, algunos flojos acabados -es inaudito que en la sombra no se distingan los números de los relojes- o sus malos neumáticos. (¡Cuánto me he acordado de ti, Enrique Bridgestone!). Pero claro, es que solo cuesta 4.000 € matriculada.
Otra cosa es que tendrá que demostrar su valía y parece que en Benelli lo deben de tener claro porque su mercado es Asía y especialmente India, un país con mil cuatrocientos millones de personas y su competencia allí es Royal Enfield con sus duras motos y ahora también Jawa. Europa les gusta mucho pero es para el grupo chino un mercado residual.




CASI MEDIO FERRARI

Actualmente tengo una Honda Crossrunner 800, que es para mí como un Ferrari con dos ruedas porque su motor V 4 suena como medio Ferrari. Una gran máquina de viaje. A su lado está una Royal Enfield Interceptor 650, una bonita realización que evoca las deportivas de finales de los años 70 con un motor muy divertido que pide guerrilla.
Sin embargo, he querido expresamente “sentir” las mismas sensaciones que tenía cuando hice ese mismo recorrido “del sueño” y otros viajes parecidos en mi Lambretta de 1963 de 7 cv o mi Sanglas en los años 60 (nunca creí que tuviera 30 cv) a las mismas velocidades que se podía ir en aquella época. Ahora además 80 o 90 km/h, son las obligadasHemos vuelto a los orígenes. La mejor moto que me podía transmitir aquellas sensaciones era la Benelli Imperiale 400, que es además una recreación de finales los años 40 y 50.
Sí, ese viajecito lo hace la Crossrunner 800 en unas pocas horas. Otras sensaciones...



Durante el recorrido han podido probar la moto, poquito, algunos amigos. Ahí va el mini resumen:

Tarragona.Josep Coll. Comercial.motosLaverda 500,Triumph Bonneville 900:
“A los que por edad y también por gusto nos gustan las motos clásicas solamente al ver la Benelli Imperiale ya te atrapa. Primero,por su estética bien lograda y porque respeta muy bien el nombre de la marca que en su tiempo fue objeto de deseo de muchos aficionados. La pequeña toma de contacto que tuve la oportunidad de experimentar deja una sensación muy agradable sobre todo si la comparas por su precio. En marcha la encontré muy manejable y también en curvas, más que en parado que ahí se deja notar su peso. El motor sube muy fácilmente de revoluciones teniendo en cuenta su limitada potencia. Resulta entrañable el sonido del monocilíndrico y sin embargo no vibra”.



Nuria Daunis y la Benelli Imperiale 400

Tarragona. Nuria Daunis. Diseñadora y profesora de gimnasia: OSSA McAndrews 350 y Yamaha Cignus 125.
“Me pareció fantástico después de muchos años montando en moto probar una recién salida del mercado. La noté muy fácil de conducir y muy noble en el corto recorrido que fucon ella. Siendo una mujer,en parado se agradece el poder poner los pies en el suelo con seguridad. También me encantó la estética retro, una moto muy atractiva tanto a la vista como en marcha.”

Valencia. Luis Amigó. Farmacéutico. Motos: BMW R 100 GS de 1990. Ducati Elite 250, BMW RT 1250.
“La Imperiale es una moto cómoda y se mantiene firmeda la sensación de seguridad. El motor es algo corto en potencia, pero es muy fino y agradable. Las estriberas me resultan incómodas al poner los pies en el suelo”.

Banyeres de Mariola. Alicante) Luis Avellán. Ingeniero.
 “Es cómoda y muy fácil hacerse con ella. Todo está en su sitio, todo funciona bien.
El motor da mucho de qué hablar. Entrega la potencia bien, ahí está el dinamómetro, pero la consideración de si es poca o mucha es subjetiva, creo que tiene la suficiente para hacer todo lo necesario sin grandes aceleraciones que tampoco necesita. Lo más destacable es su asombrosa finura maniobrándola en parado o subiéndola al caballete se nota ligera. Muy estable en las rectas y agradable de conducir y entrando donde el firme hace oscilaciones la moto no bambolea.
El freno delantero, con mordida suficiente, lo noté algo esponjoso y le cambiaría latiguillo que trae por uno metálico.
Al parar y bajar los pies, hay que acostumbrarse a la posición de las estriberas.”


Mis agradecimientos:

Empezando por mi mujer Carmen, a todos los que han intervenido y aparecido en el “sueño”. A María Antonia Piqué, Jordi Soteras,- mí fotógrafo antiguo-, Carlos Rojo, (el hombre del sombrero, “Don Feliciano” que ni se le ve porque esta de espaldas en la puerta) , David Mundó, padre e hijo siempre colaborativos en su taller, al amigo Joan Ventura, a Manel Roig, a Luis AmigóLuis Avellán, Tino Calabuig propietario de La Venta el Borrego de Banyeres,y a mis primos hermanos Mari Loli y Juan de Bicorp. (Es la “abuelita” que se ve cruzando los juzgados de Xátiva con un atuendo auténtico centenario). Igualmente, a la niña de la playa, Olivia, que junto con su hermana Matilde y sus padres Alicia e Iván aguantaron un frío de narices durante la sesión fotográfica. También a Foto K, que me cedieron una cámara Sony RX 100 con la que están tomadas las fotos.





En el “sueño”, cómo no, ha habido anécdotas. Cerca de donde vivo hay un coleccionista de coches antiguos. Nos conocemos y le pedí hacer una foto con la moto al lado de uno de sus coches en la calle.Creo que no le pillé en un buen día porque me pareció que se escaqueaba. No sucumbí a ninguna depresión porque encontré -soy de naturaleza obsesiva- esta solución que os muestro al final. El pego, al menos de entrada, lo da, ¿no?.Ah,he respetado los nombres de los pueblos tal como se llamaban en 1953. En ese año y hasta 1968 funcionó la variante obligatoria que relato de la nacional 340A, el tramo del Perelló en Hospitalet del Infante. Todavía existen esos 18 Km. Si condujiste alguna vez por allí vuélvelo a hacer, te dará un subidón. Gracias a todos.

Hay algo en la Imperiale - igual que en la Crossrunner 800 -que me encanta : Que hay pocas.Si se venden muchas, lo aviso ahora, me la venderé. Lo original tiene ese riesgo.Salud y gas.


(PON AQUÍ TUS COMENTARIOS)