domingo, 11 de julio de 2021

UN JUNIO DE MUCHA MOTO

 

Junio, un buen mes para viajar en moto

PREPARA LA MOTO QUE VENGO A BUSCARTE 

No podía esperar más. Ya no me acuerdo del por qué -si hizo mucho calor, mucho frío o si llovió mucho- pero lo cierto es que este Mayo hice pocas salidas en moto. A principios de Junio se me ocurrió una buena excusa para salir de casa en busca de mi paz interior poniendo a la vez 1.200 kms de por medio.

La excusa era sencilla. Tengo un amigo que vive justo entre la frontera valenciana y alicantina. A pesar de que le gustan las motos (tiene dos) no sale mucho con ellas entre otras cosas porque su tiempo lo tiene muy repartido ya que además de médico es músico, pasea al día varias veces a su perro y hace no sé cuántas cosas más.

Así que a finales de Mayo cuando lo llamé quedamos que lo iría a ver y que saldríamos de excursión en moto, sí o sí, porque -le dije- la vida sin recorrerla en moto es …menos vida.

- Sobre todo ten las ruedas infladas cuando llegue, Toni.

Al cabo de una semana estaba delante de su casa con mi Royal Enfield Interceptor.

La excursión por la Vall de Gallinera no fue muy larga, aunque pudimos comer estupendamente en un pueblo de la Marina Alta alicantina.

Una parada en Bianarrés

No me supo a poco porque yo ya llevaba mi excursión particular desde Barcelona hasta allí pasando por las ya conocidas, pero siempre atractivas, carreteras del Maestrazgo de Teruel.

Mi Royal Enfield Interceptor 650 es una moto divertida ideal para cortas y medias distancias y a poder ser plagadas de curvas. Sobresale por encima de muchas de su competencia por disponer de un motor muy alegre y un embrague y cambio finísimos. Y, por supuesto, por su precio imbatible.

Ahora bien, nunca podrá competir con la pisada y confort en carretera (especialmente con dos plazas), por ejemplo, de una Suzuki VStrom 650. No lo puede hacer porque el recorrido de las suspensiones de la Interceptor es corto (110 mm y 90 mm) mientras que el de la VStrom es largo (150 mm en los dos trenes). La  Suzuki monta un chasis grande con una distancia entre ejes mucho mayor (entre la una y la  otra hay 16 cm de diferencia) convirtiéndola en una máquina pesadota pero  muy viajera. La Royal en cambio es más ratonera y le encanta moverse principalmente entre curvas, aunque yo - lo he comentado y presentado en otros post- le he hecho algunos cambios mejorando su faceta más turística, incluso pudiendo acometer de esa forma viajes largos.

La principal mejora ha sido cambiar los amortiguadores originales traseros por unos Hagon con reglaje de hidráulico e instalarle el kit de muelles y válvulas de las barras YSS. Solo con eso, y realizando una remodelación de gel en el asiento además de adelantar y bajar las estriberas traseras para un mejor confort del acompañante, la Interceptor es otra moto mucho mejor dispuesta, como en este caso, para recorrer el tramo Barcelona - Banyeres de Mariola, que es un pueblo de Alicante, para quedar con un amigo divinamente.

 

Primer contacto con la moto del indio
 

EL ASTURIANO, EL INDIO Y LA ROYAL ENFIELD ELECTRA EFI 500

Mi amigo Ismael es asturiano. Asturiano, bombero y gran entusiasta de las motos clásicas. Pero mucho.

Tiene una Triumph y una Royal Enfield Classic con sidecar y ahora, desde hace un mes, otra, una Royal Electra de 2014

Se imbuye de tal manera con la moto que muchas veces su vestimenta puede parecer una caracterización de otro tiempo y no creas, yo eso lo entiendo porque metido en ella es la mejor forma de interiorizar al máximo sus sensaciones y trasladar tu alma a una época pasada. Ha tenido hasta hace poco una Guzzi Le Mans del 80 y había que ver su atuendo de piel viejuna con su casco Prats montado en ella. Tiene su lógica …eh, porque habéis de saber que cuando se rueda una película de época con cierto presupuesto los actores para vincularse al máximo con el personaje que encarnan …llevan la ropa interior del tiempo que representan. Igual que hace Ismael con sus motos.

Cuando se le pone una cosa en la cabeza …no hay quien se la quite del coco. Me llamó la primera semana de Junio y me dijo: “Oye, que vengo a Barcelona pasado mañana a comprar una Electra 500. El dueño es un indio…o pakistaní ,…no sé…”

Le comenté que por la poca diferencia de precio por qué no se quedaba una Classic 500 de las últimas con freno de disco trasero y ABS. Total hay muchas en el mercado de ocasión.

- No, no ,…hombre, esta es más auténtica. Es casi igual que las de 1950.

Como era un fin de semana y el indio no estaba disponible lo pasamos haciendo algunas excursiones con las dos motos mías. Se quedó impresionado de lo fina que va la Benelli Imperiale 400 a su máxima velocidad y le encantó la agilidad y buen motor de  la Interceptor 650 aunque me dijo -lógicamente- que notó menos bajos que en su Triumph 900.

Finalmente lo acompañé a ver la moto y cerrar la operación.



EL BOÑO

Como el lugar de encuentro era en el centro de Hospitalet de Llobregat (una ciudad satélite de Barcelona cuya densidad humana es por kilómetro cuadrado la primera de la Unión Europea - ver en wikipedia- y no es coña) me quedé en el coche esperándolo en doble fila…casi 3 horas.

Como al final encontré un parking dejé el coche allí y realmente escamado me dirigí andando a la dirección que había quedado con el vendedor, un patio desvencijado que talmente parecía salido de un barrio de casas de hojalata de Nueva Delhi. Y allí estaban dale que te pego el asturiano y el hindú negociando la mercancía.

- Ponita, es mu ponita, ¿No ves tuuu? Mira, mira ,…mu ponita- le soltaba el amo de la moto.

- Ya pero no me habías dicho que tiene un boño en el depósito y una maneta rota.

Pregunta ¿quien disfruta más intensamente del viaje ? .Yo lo sé: el que va solo.

-!Boño,…boñoooo…! Sííí…tene boño…pero - y aquí el indio ponía una expresión forzada tipo de a mí que me registren- tene boño poquito,…boño poquito, no he hecho yo…

Al final mi amigo le dijo que 200€ menos y que si no, no había pacto.

El hindú se dio la vuelta, se puso las manos en la cabeza, aguantó 5 segundos, se giró y dijo: “- Vale,…ten papeles, 200 € por boño- extendiéndole la mano para que se la chocara con un guiño de complicidad.

Se despidió con una larga sonrisa mientras Ismael le pagó lo acordado y por fin se subió a la Electra 500 siguiéndome detrás de mi coche mientras cruzábamos una abarrotada y exasperante Barcelona.

Durante esos días el calor iba en aumento y, cosa rara, convencí a mi amigo que se comprara una chaqueta de moto con rejilla de verano para el viaje de vuelta a Asturias que tenía previsto hacer con la Electra y sus 27 cv.

¿Para que decir algo?

Le pusimos unas alforjas que yo tenía por ahí y al día siguiente partió hacia su viajecito particular que realizaría a través de la ruta pirenaica, sin prisas y con tiempo por delante. Ésta pasaría por Cataluña, Aragón, Navarra siguiendo después por toda la cornisa cantábrica País Vasco, Cantabria y Asturias. Yo le acompañé el primer día.

Los momentos más gloriosos del viaje me los iba transmitiendo por Watsap, con imágenes de video espectaculares bajo una lluvia intensa en la Seo de Urgell, unas fotos ante un paisaje de alta montaña en el puerto de la Bonaigua o descansando en el pueblo navarro de Elizondo rodeado de un verde intenso. 

Se quedó prendado de Navarra, tanto que estuvo tres días dando vueltas, subiendo y bajando por todos los puertos de la región.

¿Y la moto qué? Pues la moto de cine, me decía, de cine en sensarround, con el característico…pom…pom…pom tan particular que emite por el escape y que le acompañó en todo momento. Hubo un instante mágico a la llegada de un hotel donde acababan de aterrizar un grupo de enormes BMW GS. Vestidos de extraterrestres se acercaron y rodearon la Electra para verla de cerca, una moto comprada a un indio que le había costado a su nuevo propietario 10 veces menos que cada una de las reunidas allí y cuya satisfacción era en aquel momento 10 veces mayor que la de los que estaban escudriñándole en aquel momento. Porque ya te digo yo -y eso lo he experimentado yo también- que no hay nada mejor que viajar con cualquier cosa que se mueva y te guste mucho aunque lo haga a 70 o 80 kmh . ¡Ah, eso sí!, con tiempo por delante.


El VIAJE DE CADA AÑO


Entre estas dos fotos tomadas en Orio, 
hay 39 años de diferencia .Y seguimos …

Cinco días después de marcharse mi amigo inicié el viaje que suelo hacer cada año al norte de España. Me hice un directo Barcelona - San Sebastián pasando por Huesca y saliendo tempranito para evitar el calor aunque no pude evitar los 35 grados que pillé en Pamplona, eso sí, ya a tiro de piedra de Donosti. Pero antes de continuar os haré una reflexión.

Si tuviera que volver a hacer otra excursión con mi amigo Juanma por la Vall de la Gallineta ahora y pasados 15 días de la anterior me iría a Banyeres por la vía más rápida, tomaría la autovía o autopista pero esta vez…no dudaría en cambiar de moto. Escogería mi Burgman 400 porque su velocidad de crucero es buena e incluso hasta más alta y menos cansada que el de la mayoría de las motos medias y, desde luego, mucho mejor que el de las nakeds o similares. A 120-130 de velocidad real te plantas en la frontera de Alicante en pocas horas, bien protegido, cómodo y fumando un puro. 


Cabezón de la Sal

Ismael me puso 5 días después un mensaje: Llegado a Gijón con dolor de cuello pero encantado de la vida. Tralarí ,tralaraaaaa…


Por eso la Burgman la he utilizado bastante en mis viajes de cierta distancia y esta vez también lo he hecho con dos semanas por delante de mis vacaciones haciendo rutas por la cordillera cantábrica. Pero hay otro motivo.

Playa de la Isla.Asturias.

Ya he comentado otras veces que después de hacerse muchos miles de kilómetros detrás mío por carreteras de todo tipo esta antigua Burgman es la única montura que acepta mi mujer para acompañarme porque, dice, que situada en alto por fin ve lo que hay delante y no un trozo de fibra de mi casco. También por la comodidad de su asiento y añado yo,…por la buena efectividad de su suspensión trasera situada longitudinalmente. Ah…y también porque metes dentro un armario de cosas.

Siempre que voy o viajo en scooter me veo subido a un gran huevo cortado por la mitad en dos partes. Yo voy sentado cómodamente sobre un trozo  mientras el otro apuntando hacia delante me protege y hace de carenado integral. !!Y ofreciéndome un óptimo coeficiente CX de resistencia al viento!!.

Podría tener 40 CV y correr algo más, pero es lo que hay. De todo lo demás casi perfecta.

15 días de Junio a 17 - 19 grados .No está nada mal para ir en moto.

La alta protección de la Burgman 400,
una buena aliada para viajar.



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