miércoles, 24 de junio de 2020

HISTORIAS DEL SOLO MOTO


El equipo de Solomoto en 1977
Teníamos prisa por acabar aquella prueba de la Bultaco... ¿Metralla 250...Mercurio 175...? La verdad es que no me acuerdo, pero sí que era amarilla y de que en un momento determinado se me ocurrió poner la moto sobre el petril de uno de los escasos puentecitos que hay en una carretera cercana a Barcelona.
Tomé la cámara fotográfica, coloqué el teleobjetivo, un Canon 300 2/8, me alejé unos 30 o 40 metros y comencé a encuadrarla. Situado en medio de la carretera y través del visor podía observar la imagen espléndida de una moto recortada sobre un fondo verde difuminado que casi parecía una foto en relieve. Sin embargo, algo ocurrió de repente.
Justo cuando la tenía bien enfocada y sin darme tiempo a disparar, aquella Bultaco en décimas de segundo ...se volvió borrosa y desapareció de mi vista. Al separar mi ojo derecho del visor de la cámara pude ver que el murete de piedra seguía allí, pero la moto, que instantes antes había encima, no. Se había despeñado limpiamente en caída libre y permanecía entre zarzales a una decena de metros vuelta al revés sobre un río seco.

Eso ocurría hace más de cuarenta años cuando unos locos por las motos, mi hermano y yo, pusieron en marcha Solomoto. Por ella pasaron grandes profesionales a lo largo de cuatro décadas siempre dirigidos por mi muy intenso y febril hermano Jaime que desde el primer momento contó con el apoyo de Juanito Porcar, el hombre Dakar. Pues mira, a mí Juan siempre me ha recordado, incluso andando, a John Wayne en una película de 1952 que le encajaba perfectamente y que se titulaba “El hombre tranquilo”.
El caso es que el hombre inquieto y el hombre tranquilo formaron desde sus comienzos, más que un buen binomio, un potente motor bicilíndrico que hizo avanzar a aquella revista de especialistas a toda pastilla.
Yo, en los primeros años, me encargaba de hacer las fotos, que eran en color, (si tienes menos de 50 tacos no des ese dato por supuesto, porque hasta 1975 la inmensa mayoría de periódicos y revistas, excepto las portadas de estas últimas, se publicaban en blanco y negro). Vale, los primeros del Solomoto no conocimos a Nerón, pero vivimos casi a tocar con los romanos.
Ahhh...qué tiempos aquellos!...

Mi hermano Jaime con la Derbi

Muchos de los que integraban la redacción eran pilotos habituales: el “dire”, Juan García Luque, corría trial con su Bultaco Sherpa; mi hermano, carreras de velocidad con Derbi y además llegó a ser campeón de Europa de resistencia con Montesa. Porcar fue el primer español que corrió el Dakar con BMW y Ossa y hasta yo gané una carrera con una Impala 250 que me prestaron en 1967. La corona de laurel me la impuso el mismísimo El Cid Campeador. Una pasada.
En aquella casa todo Dios corría. Hasta al recepcionista de entonces se le daba bien el kilómetro lanzado a semáforo abierto, tumbado sobre su Vespa por la Gran Vía de vuelta a comer a su casa.
El tufillo del Solomoto ha sido desde siempre, no de tinta impresa como otras revistas de papel, si no de auténtico y evocador aceite Castrol R. Sííí....!
Hoy, la revista la lleva otra empresa y al frente está Juan Porcar, dando continuidad a un sueño que se forjó en 1975.


Juan Pocar en el París-Dakar



EN BUSCA DE LA MANDUCA
Mientras el hombre tranquilo Juanito iba saltando dunas, una por aquí, una por allá, tralarí tralará, el hombre nervioso Jaimito acababa de correr la última carrera de las fiestas de la Magdalena en Castellón allá a mediados de los años 70. Era domingo y él y su amigo y piloto-leyenda Benjamín Grau, muertos de gana, que en catalán significa hambre de la buena, se trasladaron al centro de Castellón, (domingo, domingo, domingo, tres de la tarde, tres de la tarde, tres de la tarde, fiestas de la Magdalena, fiestas de la Magdalena, fiestas de la Magdalena) para intentar comer en algún lugar.
Después de recorrer sin éxito 5 casas de comidas atiborradas de gente y pasadas las cuatro de la tarde mi hermano se detuvo delante de un restaurante en el centro de Castellón. Con un hambre de Carpanta, la mirada perdida y las manos puestas sobre el volante de un R 5 con remolque y dos motos le dijo a Benjamín Grau:
- De aquí no nos movemos Min, recoge los bártulos y ve cerrando el coche.


Los circuitos urbanos de antes



El piloto Jaimito salió del Renault, aspiró algo de aire, oteó el cielo y fijando su mirada en la puerta de color chufa lentamente entró en el local. Se quedó quieto unos instantes detrás de la puerta y pudo observar que el local estaba a reventar. Había un montón de mesas separadas por un pasillo largo y ocupadas por unas ciento cuarenta mil personas y unos 43.000 niños en edad de joder al personal, cosa que estaban cumpliendo en aquel momento con gran acierto y esmero. El ruido proveniente de los chillidos de los comensales era infernal.
El hombre nervioso hizo durante breves segundos un acto de contrición interior -vamos un paréntesis en su vida-, se ahuecó mentalmente y de repente ...el bullicioso local, enmudeció.  En ese momento de gloria solo podía escuchar el silbido pertinaz y agudo en sus oídos que no le había abandonado desde que se quitó el casco. Era un silencio de quirófano y veía incluso, como si fuera una película a cámara lenta, el trajinar de los camareros desplazándose... uuuuaaaaooooooooommmmmm...mmmm....lentaaameeenteee... sorteando grandes paelleras por encima de las cabezas del personal “comiente”.
Ipso facto, y como si fuera un cambio de plano radical, todo volvió a ser real. El ruido se tornó ensordecedor, los camareros derrapaban y corrían con unas bandejas que alzaban y bajaban con cálculo milimétrico entre una ruidosa maraña de desgraciados que se estaban poniendo las botas con todo tipo de arroces, los malparidos.
Visto lo visto, el piloto campeón Jaimito ya había tomado su decisión. Adquirió aire y comenzó a caminar con paso lento pero decidido por el pasillo hasta situarse en medio del abarrotado local.

Ángel Nieto, Jaime Alguersuari y Benjamin Grau

Él todavía no lo sabía. Faltaban muchos años para que se realizaran las olimpiadas de Barcelona del 92 pero, como si le fueran a espolear Montserrat Caballé y Freddy Mercury en ese instante, absorbió todo el aire que pudo y buscando con sus ojos a Dios su voz explotó de repente tan llena de fuerza, tan inusitadamente potente, tan bestialmente, que hizo enmudecer a todo quisque que se encontraba allí. Las palabras mágicas que resonaron en el restaurante y que parecían venir de un ser exorcizado no fueron :..!!! Baaarsssseeeeloooonnnaaaaaaa!!!, sino éstas:
-!!!Tengoooohambreeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!
¿Te puedes creer que no se oyó ni a una mosca? Algunos niños querían llorar y ni siquiera podían balbucear. No podían, de la impresión.
Todos miraban a Jaimito el piloto como hipnotizados y éste les fue devolviendo la suya mientras iba girando su cabeza a 360 grados como la del “Exorcista”. Las caras que veía eran como de una foto fija. Acto seguido, y en una acción premeditada - seguramente ensayado en su casa (coño que nadie te regala nada) - se desplomó tal cual quedando desparramado en el suelo cuan largo era.
..“solo podía ver los dedos gruesos de las sandalias “...



El primer camarero que se le acercó - un hombrecillo calvo, sudoroso y con bigotito-, se arrodilló a su lado y le dijo que tranquilo, que si se encontraba bien y que no se preocupara, que le iba a poner una mesa rápidamente. Mi hermano, que desde donde estaba solo podía ver a pocos centímetros los dedos gruesos de las sandalias de una señora, le contestó 
-Que sea para dos. A fuera hay otro.


UNA PUCH SIN PAPELES


Hace pocos días hablé con Santi Roig, uno de los pioneros de la revista que comenzó a trabajar como probador a finales de los setenta. Se acordaba muy bien de algunas anécdotas que compartimos y me amplió algunos datos.
El autor de esto con Juan García Luque y Claudio Boet ,
dos grandes de la revista Solomoto.

Hace 40 años, a finales de los setenta, entró en la revista, más o menos como chico de los recados, un chaval que, hiciera lo que hiciera o lo que le mandaran, siempre sonreía. Yo lo “fiché” como vendedor de mis fotos en una época en que se me ocurrió no fotografiar a los jugadores de fútbol de primera división de entonces y de la selección española - cosa que había hecho para la revista Don Balón y otros medios intensamente algunos años antes-, sino a los más humildes jugadores de tercera que jugaban en equipos, históricos, eso sí, como el Europa, Sant Andreu, Sants o Júpiter, por ejemplo. Era un experimento que me apetecía hacer porque aquellos jugadores fotografiados con un teleobjetivo de largo alcance salían tan bien en las fotos de entonces como el mismísimo Maradona, Cruyff, Pirri y compañía. A estos los retraté muchas veces.
La cosa era que después de revelarlas le pasaba unas copias en papel a J.A.M, -que son sus iniciales-, para que las vendiera en los entrenamientos posteriores. Hizo bien el trabajo y así se podía sacar un sobre sueldo. No nos hicimos ricos con el negocio pero sé que él estaba encantado de trabajar conmigo primero porque sus siglas eran como las mías pero al revés y sobre todo porque lo nombré “delegado jefe de ventas de proyectos y eventos deportivos fotográficos”. Creo que hasta se hizo tarjetas.
Este que os escribe a mediados de los 70



En una revista de motos, como es natural, suele haber motos en el parking. La mayoría son de pruebas y dejadas por las marcas con sus papeles en regla y todo. Bueno, a veces no ha sido exactamente así .


Me acuerdo que allá por el 79 teníamos en el garaje una Puch 74, nuevecita y salida de la vitrina de un concesionario. Estaba allí con la intención de realizar una sesión de fotos de estudio pero por algún motivo se improvisó una prueba comparativa entre otras trail de 75cc.
El único problema era que al ser nueva aquella unidad no tenía documentación. La casa Puch disponía de una documentación “full” que solían llevar -la misma- los prototipos o ...en algún momento alguna moto de pruebas. Eso no era inhabitual en otras marcas.
Constaba en los papeles como un modelo Puch Cobra de 1978 y con matrícula de Oviedo. Era esta: 0-9164-P. Solo había que hacerle una placa de matrícula, de cartón piedra y de mentirijillas, cuestión de la que se encargó Toni Puig, un querido diseñador de la revista. Quedó tan perfectamente que hubiese pasado el control con lupa de la Jefatura de Tráfico. De la operación solo estaban al corriente solo dos personas de la redacción, a la sazón sin rango ni estrellas. La prueba se hizo por carreteras y caminos y duró varios días sin ninguna incidencia.
A la hora de devolverla al concesionario, el único disponible en la redacción era el meritorio JAM. Así que se le requirió al sonriente becario que llevara la moto al “conce” advirtiéndole que lo hiciera con “muuuuuchooo” cuidado porque no tenía documentación y que la matrícula era bonita, pero nada más.
Aquella comparativa de las 75 cc.

A 450 metros de la redacción, el señor guardia urbano de la zona le dio el alto porque veía como un motorista intentaba hacer caballitos y se bajaba y se subía en una moto intermitentemente.
J.A.M le sonrió abiertamente cuando el agente le pidió la documentación.
- Pues mire, tiene...pero no tiene. No es que exactamente no sea, pero la que es, no es- le contestó encantado de hacer relaciones públicas.
Antes de poner cara de tonto el guardia, el piloto de la Puch 74 le zumbó otra zurda inesperada.
- Y no se lo va a creer. La matrícula es de mentira. Es de una igual pero la otra está en Oviedo.
La Puch, el guardia con unos papeles en la mano y el meritorio simpático tomaron el camino de la comisaría más cercana.


Desde allí Santi Roig recibió una llamada.
-Hola Santi, todo bien. Estoy en la comisaría, pero tranquilo, me dicen que vengas para que les expliques bien la historia.


No sé cómo acabó aquello, pero la historia es real como la vida misma. Lo certifico.
El gran J.A.M estuvo un tiempo más en la revista y después trabajó en una funeraria, y yo no me invento nada.
Me llevé una gran alegría cuando hace 4 o 5 años en una feria importante inmobiliaria de Barcelona me lo encontré comandando un stand de una conocida empresa. Con una gran sonrisa me dijo: “¡Ya ves, las relaciones públicas eran lo mío”!
Mira, te doy un consejo. Si un día ves que estás jodidillo, pero mucho, hazle llegar a J.A.M cualquier pregunta sobre el más allá. Lo sabe todo. Y si te vas a comprar una casa, también. Te va a contar además de lo bueno, todo lo malo que te vas a encontrar. Información privilegiada.
 Para contactar con él pregunta si hay alguien en la inmobiliaria o constructora con esas siglas y si te sonríe abiertamente es que es él.
Buen tipo el J.A.M.



UN SUSTO DE CUIDADO
Cuando trabajaba para “El Periódico de Cataluña” como fotoperiodista, de vez en cuando me gustaba crear fotos para acompañar artículos. Eran fotos posadas y sugerentes para llamar la atención visual del lector. Eran imágenes de ilustración.


Tengo comprobado que cuando he enseñado esta fotografía que hice para Solomoto en 1980 en la que aparece  Ignacio Bultó “decapitado por culpa de un brusco salto”  sobre la Ancilloti 125 he comprobado que algunas personas , sobre todo las señoras, se tapan la boca horrorizados por la imagen que ven, dejando escapar un angustioso ...!Ahhhh..Diosss míooo... o dejando escapar  un...ay...ay...ay..uy...uy...uy...cerrando a la vez los ojos.

Yo, los o las miro con cara de circunstancias y les suelo soltar: “Sí, es muy triste. A veces pasan cosas así ...ya sabéis que las motos son muy peligrosas”.

8 comentarios:

Tico dijo...

Me ha encantado, lo he devorado tan rápido que creía que no estaba entero, me has dejado con ganas de más, de mucho más. ¿Un libro en la línea de este artículo? Si te decides ve reservándome uno.

Te aseguro que comer en Castellón durante la Magdalena sigue siendo igual de complicado, quien sabe igual en aquel bar había un bebé que era yo ;)

edmundo dijo...

desde Argentina tenés una pluma sin igual; que se la he recomendado a mi hijo mayor motoquero como yo, y le ha encantado artículos y anécdotas. Buenos vientos.-

Anónimo dijo...

Queremos más, se me ha hecho muy corto, tus relatos son adictivos y nos transportan a otras epocas queridas.
Subscrivo lo del Libro, también quiero uno.
Gracias JM

Quique M.

Toy folloso dijo...

Sin duda, le salió una gran competencia a la otra revista, especialmente por la calidad fotográfica.
Guardo el primer SM. bajo siete llaves.
Y desenpolvo los otros con cierta frecuencia, para fotocopiar un ensayo y darlo al que compró una clásica -un "hierro"-, con miras a restaurarla. Eso forja amistades a prueba de terremotos....

Unknown dijo...

Jaime soy el de malaga. Haber si hablas del mejor aventurero para mi. Nico. Ride me five.
Creo que se lo merece.
Recuerdo a un inglés y su MZ, bajando de suecia, pantalones vaqueros y unas botas roidas, que tío. Lo conocí bajando de cabo norte. Esos son los auténticos. Cada vez que me lo encontraba me decía; manuel un té y sacaba el hornillo y nos relajamos. Como esos que nadie conoce hay muchos y no tienen páginas de internet. Solo su corazón y hacer lo que le gusta.

Manu dijo...

Todavía conservo las pegatinas que me disteis en la redacción de Infanta Carlota,-creo que era la calle--aquellas de Piloto Solo Moto,negras y amarillas.El coñazo que les di a mis padres para que me llevasen allí.Somos de Madrid y estábamos en Calella de vacaciones, pero lo conseguí y fui el chaval mas afortunado del mundo...De cuando SoloMoto y Motociclismo costaban 30 pelas....

GS2008 dijo...

José María, me has rejuvenecido esos 40 años, te recuerdo cuando venías a mi cole con tu Yamaha, el haber ido a la redacción a por algún número atrasado, el ahorrar peseta a peseta para comprar la revista, los "piques" con la competencia (tu ya me entiendes...), las noches en vela como comisario de pista en Montjuich,el calor axfisiante en las Seis horas de Resistencia en Calafat donde, años más tarde, Joan Arnella me enseñó a hacer las eses en un visto y no visto, el carisma de tu hermano... en fín, habéis sido parte de mi vida en un momento muy importante de la misma y me disteis muchas alegrías y satisfacciones.
Si algún día coincidimos por esas carreteras de Dios te daré un gran abrazo, palabra.
Muchos recuerdos para tí y todo el personal que quede de la redacción.

Anónimo dijo...

Gracias por las anecdotas Jose Maria. Tengo guardados todos los SM 30 de los 80, que son mis revistas favoritas. Cada vez que saco uno y lo releo, me sorprendo de la pasíón que desprenden. Pasión que se transmitia al lector. No sé como describir el estilo general de redacción, para mi es literatura, más allá del periodismo puro Dificil destacar una sección o un reportaje, pero si me pongo a pensar en ello me vienen la prueba a fondo que Santi Roig hizo de la Hurricane, mi sueño en aquella época, y los viajes por Europa de Vic Monllau con la Impala y la SR 250. Aventura pura. Pero cada número era una maravilla para mi.
Un saludo a toda la comunidad.
Ernesto (Guipuzcoa).