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lunes, 1 de octubre de 2012

¿A QUÉ ESPERAS PARA DAR LA VUELTA AL MUNDO?




Desgraciadamente vivimos ya en una crisis crónica y sin visos cercanos de que mejore a corto plazo. Vamos, que han de pasar al menos un par de años -creo- para que la máquina de generar empleo adquiera sus buenas revoluciones y permita ir enganchando personal que relaje un poco más su estado de ánimo y sobretodo su bolsillo. Mi propuesta está dividida entre la posible realidad de un ambicioso proyecto y un sueño -los dos en moto, claro- que durará mientras leas todo esto. O…no, quién sabe, a lo mejor te acabo de convencer y empiezas a ponerlo en marcha seriamente aunque te aviso que aquí, debajo de esta pantalla, hay mucha clave de humor…o no.

Dar la vuelta al mundo no es ninguna broma aunque hoy en día, y dependiendo de cómo lo hagamos, por ejemplo en avión, hay que reconocer que puede ser fácil, cómodo y hasta potablemente barato. Bueno, barato, si consideras que el transporte puede costarnos –arañando bien en las compañías- unos 2000 y pico de euros, eso sí, y como debes de saber, volando en una misma dirección y sin marcha atrás. Y así te puedes pasar muchos meses o años fuera de esta crisis crónica que padece España y en menor o mayor medida otros países de Europa. ¿Y ya está?
Nooo…luego hay que espabilarse para mantenerse  –comer y dormir, que significa más pasta- , pero sobre todo, si te lo montas bien en ese sentido, tu viaje puede ser largo y provechoso. Mi amiga y vecina Ariadna, a primeros de este año salió desde Barcelona y estuvo viviendo en hoteles en Tailandia y Vietnam tres meses y veinte días con un gasto total, con los viajes de avión incluidos, de 4000 euros, la mayor parte de sus ahorros de verano ganados trabajando en un chiringuito de playa.
Pero no confundamos lo que es un viaje turístico –intenso eso sí- con una aventura en toda regla. Por ejemplo: cuando uno cumple 50 años, que es lo que me paso a mí hace bastante tiempo, es necesario,! qué digo!, es de obligado cumplimiento, hacer algo grande. Algo que no hubieras hecho antes. Un reto personal como el que me marqué con mi onomástica  hace algunos años.


Emilio Scotto,dos veces la vuelta al mundo

Después de pensar que a Valencia, en toda mi vida, había ido algunas veces en avión, otras en tren, muchas en coche y la tira también en moto, se me ocurrió que lo podía intentar, aunque solo fuera en una ocasión, montado en bicicleta. Un recorrido de 480 kilómetros desde Barcelona al pueblo valenciano de Bicorp con fecha de salida pero no de llegada –ese es el quid de la cuestión- y que al final se convirtió en cinco etapas.
Cosa de mérito, sí señor, porque las pocas veces que monto en bici –aunque siempre me ha gustado pero como comprenderéis mi culo está educado, tonto él, para descansar en el asiento de una  moto-, cada vez que me he encontrado con un desnivel del…2%...tengo la misma impresión y susto que si Contador se topa con uno del 27% . Por eso, cuando hablé con un preparador físico conocido comunicándole mi proyecto me advirtió:
-¡Pero no estás preparado,…te tienes que entrenar!
-¡Es que se trata de eso! le contesté. Si salgo así como me encuentro ahora…!será más aventura! Si me voy preparado y con todas las garantías de éxito …! ya sé que lo haré! ¿Dónde estaría la gracia?

Chulo yo, reconozco que el día H y nada más comenzar a pedalear saliendo de Barcelona por una tupida carretera plagada de tráfico, no las tenía nada, pero nada conmigo. Arrastrando un equipaje de 10 kilos más los de la bici –recuerda, un pantalón tejano pesa un kilo y uno de verano fino, medio-, mi pedaleo era más triste que la de un perro huérfano. Pero, amigo, a medida que se sucedían los kilómetros un placer libertario, casi sensual, comenzó a invadir mi cuerpo y ya no me lo quité de encima mientras duró el periplo fantástico, y eso que al encontrarme los repechos duros me bajaba de la bici, elegía una sintonía de mi repertorio personal, intentaba silbarla y así, acompañado del  “cowboy de medianoche” o de “La muerte tenía un precio”, la cuesta parecía menos mientras  empujaba mi cargado pero frágil vehículo, “tooo p’arriba”. Incluso en esas circunstancias estaba convencido que estaba haciendo algo grande.

¿DE QUÉ HABLAMOS, ¿VIAJE?, ¿EXCURSIÓN?, ¿AVENTURA?, ¿TURISMO?

El turista suele tener en general acotada  la duración de su estancia durante su recorrido por una zona , territorio o país. Sabe el día que sale y el día que vuelve. Y su actividad quedará restringida solo a ese paréntesis de tiempo.
El auténtico “viajero” tiene menos limitaciones ya que en general sabe cuándo parte pero no cuando regresa. Es el que husmea por los rincones, el que se mezcla con otras culturas y aprende de ellas, el que recorre territorios descubriendo paisajes, gentes y otras formas de pensar, el que se entretiene pudiendo “perder” a gusto el tiempo sentado en una playa de la costa africana, en un acantilado del Gaspésie canadiense, o junto al jefe de la tribu de los Yutatas en la selva brasileña.

El viajero tiene millones de años y el turista unos pocos siglos. De hecho, lo inventaron las familias acomodadas inglesas de la alta sociedad enviando a sus hijos estudiantes a la vieja Europa donde ampliaban sus conocimientos durante, a veces, varios años. Era el Tour Grande, de ahí viene lo de turista.
Al turista moderno le condiciona su falta de tiempo y no le queda otro remedio que organizarse lo mejor posible para optimizar todos los minutos de su estancia en el territorio que elige y, en cambio, el viajero -que se lo puede permitir-, improvisa, cambia y decide sobre la marcha diferentes alternativas de recorridos y horarios y suele moverse en ámbitos turísticos más alejados y lejos de la gran masificación. Por eso, “la aventura lo es más cuanto menos es lo previsible.” ( jooo…!la frase es mía!) Y pongo algunos ejemplos.
Ahí tenéis un vídeo con sorpresa que me encontré mientras estaba tomando una secuencia de mi moto hace un año en la población de Arenys de Mar. Justo en el momento que la enfocaba apareció este carromato-bici conducido por este señor asiático y que presumíblemente venía con miles de kilómetros a cuestas desde su país. No os perdáis que “va dentro”. Alucinante. 



Si a la aventura se le puede poner una imagen, ya la tenéis ¿Cómo acabó la historia? No lo sé, pero si alguien lo sabe que me lo diga.

LAS MOTOS PEQUEÑAS TIENEN MEJOR CONFITURA

Todos o casi todos nosotros hemos tenido alguna vez el sueño de marcharnos lejos, con nuestra moto, hacer “el gran viaje” sin tener los días hipotecados por la duración del mismo pero es cierto que las obligaciones familiares o laborales han impedido casi siempre llevar la idea adelante y nos hemos tenido que acomodar a la realidad contentándonos con ser “solo” turistas de unos cuantos días o, a lo más, de alguna semana. Desde hace decenas de años he recorrido muchos kilómetros por Europa, pero también por Canadá  y Marruecos, en motos grandes como algunas BMW, Triumph, Ducati, Honda, Suzuki,…bueno y algunas otras. Eran motos rápidas y considerablemente potentes y en una época en que se podía correr sin persecuciones, -en un viajecito desde Barcelona a Holanda a 170 kmh por las autopistas francesas y …también por las españolas en 1985 nadie te retrataba para incluirte en ninguna lista de delincuentes- te hacían llegar al destino bastante cómodamente  y generalmente sin incidencias mecánicas durante el recorrido. Eran ya en aquellos años motos fiables. Pero si queréis que os diga cuál ha sido el viaje en el que he tenido las mejores sensaciones y mejores impresiones de “aventura” en moto que recuerdo, nos tenemos que remontar a 1964, año en el que un grupo de Vespistas y el que os escribe con su Lambretta fuimos a Montecarlo a una concentración.

El viaje a Montecarlo de 1965

LA CLAVE: MENOS, MENOS, IGUAL A MÁS, MÁS… AVENTURA

¡Claro que fue más aventura aquel viaje que todos los que he hecho después ¡. Por cierto, el último por aquellas tierras fue con una buena Suzuki  V Strom hace tres años.
Primero, la Lambretta era una scooter de solo 150 cc con materiales de la época que estaban lejos de la fiabilidad de las máquinas de su especie actuales –íbamos cambiando las bujías cada dos por tres; segundo, no íbamos a 170 kmh sino a 80 o 90 como máximo, y circulábamos exclusivamente por carreteras chunguitas – Francia estaba entonces construyendo las autopistas del sur –, y tercero: una torrencial lluvia con inundaciones nos acompañó todo el recorrido proporcionándonos una intensa emoción a los integrantes de aquel grupo durante cientos de kilómetros. Lo que quiero decir es que, a moto más pequeña, mayor satisfacción al final del viaje. 
Hace 7 años tuve una utilitaria Honda Innova 125 –el primer vehículo del que más unidades se han fabricado en el mundo en la historia de la automoción- y con ella, y eso que es exclusivamente una súper utilitaria, hice unas cuantas salidas de unos 150 kilómetros…y en muchos tramos me lo pasaba casi mejor que con mis grandes motos actuales.


Honda Innova 125

Tan sencilla, tan ligera y ágil y con un motorcito que es un reloj con su cambio de marchas semiautomático, te prometo que en la última salida no hubiera parado y hasta pensé en llegar a la frontera francesa de Le Boulou, a 180 kms de mi casa. ¿Sabéis qué me motivaba a hacerlo? Que eso no se hace con una moto así. Parece que sea motorísticamente incorrecto ¡Ésa es la gracia! Me la imaginaba equipada para dar una vueltecita por el mundo…sin prisas y con mucho tiempo por delante. “Ir poco a poco es la manera de ver más cosas” decía el escritor José María Espinás. Más ejemplos.
A mediados de los sesenta hubo un periodista especializado en motos que contrajo una fatal enfermedad. Decidió hacer algo al final de su vida que le llenara y dicho y hecho, se dio la vuelta al mundo con un ciclomotor Derbi Variant en 80 días. Se llamaba Marco Gardoqui , era vasco y se fue de esta vida en paz, allá mediados los sesenta.
Hay mucha gente que ante un proyecto de envergadura escoge un vehículo sobre todo ligero, manejable y “dominable”, ya que es el amigo que le va a acompañar durante mucho tiempo y a lo mejor lo tiene que empujar como yo con la bici y a lo peor, si se le cae, poderlo levantar fácilmente. Vamos, como a un amigo.
Como si fuera hoy, en 1960 -le hice fotos pero no las encuentro- me acuerdo ver por la N II a la altura de Calella de la Costa a un estadounidense viajando en…un kart con una maleta detrás y propulsado  por motor de motosierra Mc Culloch. Estaba dando la vuelta al mundo, el tío.

Mi amigo Joan tiene tres motos: Una Triumph Bonneville, una BMW G 650 GS monocilíndrica nueva y una Yamaha TW 200. Él siempre mantiene un futuro proyecto al que le da muchas vueltas. Se trata de realizar  “su gran viaje”. Y no tiene dudas sobre la moto que escogería  para su importante reto personal: La Yamaha TW 200.
Cristian Cirera regenta con su hermano Eric y con su padre Jesús varias tiendas  concesionarias de marcas como Suzuki, KTM y Triumph en Barcelona. Es además muy buen piloto de carreras de scooters. Él puede escoger la moto que quiera de esas marcas para sus vacaciones per… siempre va en  Vespa. Y los colegas de su peña, también. Y se van todos muy lejos. Ejemplos de grandes viajes en motos de cilindradas pequeñas por el mundo está lleno.
El estreno de las Montesas Impalas en 1962 fue precedido por una ya famosa travesía de cinco pilotos que cruzaron  el continente africano de sur a norte. Un éxito alcanzado por Oriol Regas, Manuel Maristany, Tey Elizalde, Enrique Vernis y Rafael Marsans a bordo de motos de 175cc. Santiago Guillen y Antonio Veciana dieron en esa época la vuelta al mundo…en una Vespa en 79 días.

UN MILLÓN DE PIEDRAS...

No voy a descubrir ahora quién es Miquel Silvestre. 
Ya es leyenda porque sus travesías en moto encima de sus BMW alrededor del mundo han marcado una pauta entre los expedicionarios españoles que surcan las rutas más intrincadas de este globo. Para mí, hace fácil lo difícil y sin hacer comparaciones - por esta vez la haré - tiene bastante en común con Frank de la Selva, que parece que la picadura de una serpiente le va a fulminar y ...acaba siempre sobreviviendo. Pero eso tiene truco porque Miquel es, a diferencia de otros aventureros, un profesional de la travesía de continentes. Estoy seguro que llegados a estas alturas si por ejemplo Honda le ofreciera un buen contrato para seguir haciendo lo mismo con una de sus motos de pequeña cilindrada… ¿una 125? -UN BUEN CONTRATO, MIQUEL...-  y aceptara, los retos le seguirían fluyendo y los liquidaría con el mismo éxito.

La prueba en Marruecos de la R 80 GS y la K 100 RT en 1984

¿ESTOOOOOO  ESS UN VIAAAJEEEEEEEEEEE?

Cuando se prepara un gran viaje ya sea por Europa u otro continente es aconsejable ir muy bien equipado para que si hace frio no te hieles, si llueve, no te mojes, y si hace calor, no sufras demasiados ardores. El Gorotex y sus derivados parecen necesarios para hacer frente a esas necesidades de protección y los equipamientos –que solemos tener todos-son amplios y variados. Y, por supuesto, los accesorios especializados de las primeras marcas como Wunderlich o Touratech cubren por sí solos los mercados de moteros de mucha…, y también de poca monta, ante sus respectivos retos viajeros. Ante un viaje largo- bueno a veces hay quien lo considera de 200 kilómetros, entre ida y vuelta,- hay quien no se olvida de incluir dieta energética sofisticada de algunos productos alimenticios con propiedades ricas en polifenoles, Omega 3,y sobre todo antiplaguicidas  provenientes de la tecnología de los laboratorios de la NASA, para que el piloto mantenga su equilibrio energético…aunque no vaya a volar por el espacio. Es impresionante ver las Adventure 1200 o las Yamaha XT 1200 equipadas al “rien ne va plus” talmente como si fueran unos auténticos  camiones oruga Carterpillar aparcadas en Andorra –fin del viaje- y con salida de origen de Barcelona.

Ir en moto es un placer pero me dan para atrás los que publican sus viajes en revistas tipo “ 8.200 kms en una semana pasando por París, Milán, Oslo, Londres, Moscú, Perpignan y Hamburgo. Fotos y anécdotas”. Pero ¡Dios mío!, ¿qué han visto?. Hace unos años fuimos en moto a ver una carrera al circuito de francés de Paul Ricart en Marsella con algunos compañeros míos de La Vanguardia. Tardamos tres días en volver a casa –cuatrocientos y pico kilómetros solo-, pero las anécdotas que tenemos son para un libro.
También hay los que buscan “la hazaña” tipo : ¿en cuánto haces Madrid-Barcelona?. Hay una “cronometrada” para olvidar de hace apenas un mes, de un padre y un hijo que plantearon un raid, Madrid , Algeciras, París y el polo Norte y algo más, no sé, en dos monstruosas GS 1200 y dos neumáticos de tacos de recambio apilados en cada moto,…por si las moscas.17 horas diarias conduciendo a toda pastilla y en cuatro días ya estaban en el casquete polar, aunque claro, la cosa, familiarmente ,acabó mal a medio viaje. Perdí luego la pista del raid. ¡Socorro!.

TOP DESIGN Y CACA DE LA VACA

Sin embargo, un acontecimiento ocurrido en el 2007 sobrecogió el mundo aventurero, el mundo de los sofisticados accesorios Wunderlich y Touratech, el del insustituible Gorotex, el de la poderosa ingeniería alemana en forma de la capaz supermoto y el de las multinacionales que alimentan con antiplaguicidas , Omega 3,y polifenoles a los guapos y fuertes pilotos Robocops dispuestos a llegar a Nicaragua…o Andorra . Alguien cometió una blasfemia, un sacrilegio, un acto impuro e imperdonable rompiendo el santo grial motero. Tanto, que fue  –y perdonadme la bastedad- como un pedo en una iglesia. Cosa fea, fea. Tres pájaros de cuidado –hasta vuelan y todo- pusieron  patas para arriba la génesis de los buenos modales, el orden y el concierto en los viajes en moto.
 Los autores del desaguisado se fueron un día de excursión a Vietnam, se pasearon un tiempecito por allí y decidieron comprarse un casco florido cada uno, una bolsa cacahuetes y una moto. Tres motos rusas Minsk de 125cc del año de la pera que, regateando a un chino vietnamita, se las dejó por 200 euros. Y se debieron mirar acto seguido y se dijeron: ¡Pues vámonos pa casa!.

El alucinante viaje Hanoi -Barcelona

Tomas, David y Chema, que eran éstos que cuento, se montaron en las viejas petardetas rusas y atravesaron durante 9 meses a 50 kms por hora17.000 kms cruzando Tailandia, Nepal, India, Irán, Turquía, Bulgaria, Grecia, Italia, Francia –y algún país que me dejo- hasta llegar a Barcelona, de donde eran. Bueno, también hicieron durante muchos días escalas en algunos de esos países. Ya nada será igual a partir de ahora porque cuando des tu vuelta al mundo alguien te preguntara: ¿La has dado en una Minsk 125 de la segunda guerra mundial o en una OSSA "palillos" de 1955?
Al cabo del tiempo, se dieron otra vuelta por África. La han jodido bien estos chicos.

LA MEJOR MOTO PARA DAR LA VUELTA AL MUNDO

Pues ya habréis deducido que mis preferencias para un reto de este tipo van por las motos pequeñas y a poder ser ligeras. Este verano asistí a una escena casi cómica en el alto de las pistas de esquí del Pirineo. Iba en mi Bonneville y vi a lo lejos a un motero parado en el arcén de la carretera equipadísimo subido a  una espectacular  –lo siento, no le tengo manía a BMW y además he tenido 9 en mi vida, pero es la verdad- Adventure  GS 1200 con sus grandes maletas y top case de aluminio y poco antes de cruzarnos se le venció la moto y a mi vista, como si fuera a cámara lenta, se fue derrumbando a 40 imágenes por segundo. No fue fácil sacarlo de debajo aunque por fortuna no se hizo nada pero también costó levantar aquella  joya de la corona. Y mi pregunta interior fue: si esto te pasa -y en según qué viajes te pasa y mucho- en el desierto del Gobi, ¿qué haces?
Aun así puede que me convenciera el amigo Silvestre de las ventajas sobre el tamaño, la capacidad de equipaje y la fiabilidad de los motores alemanes - ya lo sé- pero a lo mejor no le haría caso por dos motivos. El primero, porque me acordaría de lo que le dije al preparador físico antes de mi viaje.
- “Si tengo todas las garantías ante la aventura… ¿dónde está la gracia?”. Y el segundo es muy evidente: bueno, una Minsk 125 de dos tiempos  también va bien, ¿No? Y además con solo una bolsa de equipaje como llevaban éstos pesa 200 kilos menos que una bóxer 1200 con equipaje  …

Esta es la conclusión de Ted Simon, uno de los viajeros en moto más conocidos del planeta. Ha dado en su vida dos vueltas al mundo, una en 1973 con una Triumph de 500cc bicilíndrica, y la otra en 2001 con una BMW R 80 boxer. El último viaje lo realizó ya con 70 años y él sostiene que si volviera a repetir otro lo haría con la Triumph. A mí siempre me ha gustado la R 80 clásica y no me importaría afrontar un evento personal con esa moto pero viendo las fotos que de esa BMW que llevó Ted con su depósito descomunal está tan, tan sobrecargada que no iría cómodo en ningún momento. Estoy con él, pues, en que, como dice, la moto formaba parte de él mismo, se sentía integrado, era sencilla de mecánica, baja y fácil de llevar y si se caía no le era difícil levantarla. Hay otros muchos como Ian Coates que ha preferido una África Twin para su largo historial de recorridos por el mundo. Ahora vamos a buscar la moto que nos interesa para nuestro sueño.



CON CUÁL NOS VAMOS

Vamos a sentar unas bases a ver si estáis de acuerdo para elegir la moto mejor para…darnos un garbeo por el mundo. Lo primero y más importante es que ha de quedar claro que no tenemos problema  de tiempo y que ya volveremos cuando nos apetezca, como hacen todos los viajeros auténticos. Bueno, casi se me olvidaba, tengo un sistema que utilicé para dar la vuelta al mundo “muy especial” que hice sobre un Transalp 700 y cuya narración la encontraréis en este blog http://www.alguersuari.com/2011/02/vuelta-al-mundo-personal-y-la-carta-en.html
A mí me gustaría que la moto fuera no muy alta, compacta, de poca o media cilindrada, con un motor refrigerado por aire –nada de complicaciones mecánicas – y que pese lo menos posible. Repito, nada de armatostes, que pese poco. Os voy a contar una cosa.

Hace 28 años…jojooooo….un tal Dennis Noyes –¡ ave Cesar! -periodista ex probador de nuestra querida revista SoloMoto, y un servidor, a la sazón fotógrafo de la misma, iniciamos un viaje para probar dos motos de la casa BMW. El recorrido partía de Madrid y transcurriría por el sur de España y Marruecos hasta llegar a las montañas del Atlas, regresando por las mismas vías. Las motos eran una “moderna” trail GS 800 de 1984 y la recién aparecida LT 1000 RT. Por las carreteras generales, la LT resultaba cómoda y te acogía muy bien parapetándote detrás de su carenado pero descubrimos que la pequeña GS, a pesar de sus 50 cv, no desmerecía en absoluto en las trazadas y aceleraciones siendo más divertida de llevar por su poco peso -175 kilos- y su contenido volumen general, aparte que no despedía el calor del motor de la K. ¡Nos peleábamos por llevarla!

Ya entonces me quedaron claras las virtudes de una moto simple pero ágil  ante el confort de la otra refrigerada por líquido y mucho más mastodonte. Y eso que pesaba menos que algunas de las grandes trails cruiser actuales.
Aquella GS intentaría cargarla con lo estrictamente necesario, vale, algo más que como iba la Minsk, pero aún hoy sería una buena opción para afrontar un buen viaje largo. Si rebusco en los catálogos actuales y quiero un motor refrigerado por aire en el que no se rompan muchas cosas, mmm…, ya no encuentro  la Triumph 500 de Ted Simon pero sí algo mejor con el inconveniente de un mayor peso: la Triumph Scrambler.
Bueno, suspensiones más larguitas –bien- , mejor motor con dos cilindros sencillos y volumen no muy exagerado -es estrecha- pero todavía muy humana. Otra opción neoclásica, ¿por qué no? ¿Dos cilindros, aire y 182 kilos de peso y además con cardan? Esa sí que resultaría un reto, porque no tengo ni idea si la marca ahora es más fiable que hace unos años pero, ¡como me gustaría que así fuera! porque dar la vuelta al mundo con una histórica Guzzi V7 Special…me encantaría. Recuerda,…sin prisas. Pero si te he noqueado con esta opción, espera. ¿Un motor de aire totalmente moderno, sí, sí, está hecho de arriba abajo con los parámetros de hace unos 5 o 6 años-y montado en una moto que por su aire retro vuelve loco a más de uno? Pues te hablo de la Royal Enfield 500 cc Trail Classic monocilíndrica que te aseguro que la arregla, si fuera necesario, el herrero de una aldea nigeriana aunque fuera ciego. Y colocaría en este peldaño a la brasileña Honda Falcon 400 cc , mono y aire y suspensiones largas .Y se ve cómoda como una antigua Transalp. Estará en los 150 kilos.

Incluso hay otras opciones de menor cilindrada que le harían seria competencia a la Minsk -aunque después del éxito que ha tenido…- por ejemplo la Yamaha 200 TW o la incombustible Suzuki Van Van 125. Ligeritas,ligeritas. Recuerdaaaaa…no tenemos prisa por volveeeer…
Pero me temo que a lo mejor se te escapa la sonrisa y ya te veo mover la cabeza de lado a lado con la boca torcida diciéndome: hoooommbrreeeeeeeee .…
En fin, me las guardaba para el final, pero de ahí no paso. Una Yamaha XT 660 Z Tenere quizás se encontrara también a gusto por las estepas africanas e, incluso, aparcada en un hotel en Medellín. Sí, no estaría mal, aunque es demasiado alta. Y ya que hemos puesto ésta, hay que señalar otra, la BMW G 650 GS (mono)  -o la versión Sertao- que anda por los 190 kilos. Mira, qué le vamos a hacer, es de refrigeración líquida, y además con un defecto para tus intereses aventureros: es el modelo más fiable de la marca y el que tiene menos incidencias de taller. Te lo digo porque acuérdate lo que le dije al preparador físico antes de salir con la bici.

Seguro que te gusta esta YAM  TW 200

¡PERO A LO MEJOR TIENES TODO EL TIEMPO DEL MUNDO!

Claro, tu puedes ser uno de los afortunados en cumplir tu sueño. Puede que, -ya sería suerte- tuvieras una de estas motos que comentamos. Vamos bien. Y no sería descabellado pensar que tienes ahorros porque te tenías que casar y la novia se ha fugado con otro en el último momento. Allá ella, anímate que la vida da muchas vueltas. Sí, también me imagino que te tienes que animar doblemente porque en este momento y con la carrera acabada, no tienes laboro ni aparecen perspectivas a corto plazo de tenerlo. La maldita crisis que durará. O a lo mejor eres un especialista en aire acondicionado y caderas de gas y te pasa lo mismo. Puessss,…ya está…vete a dar la vuelta al mundo y vuelve…quién sabe…más tarde. Que a lo mejor, mientras, se va arreglando todo, ¿no?