martes, 25 de mayo de 2021

POR QUÉ AMO LA MOTO

 

 

Benelli Imperiale 400. La libertat va incluida en la moto.

 

Buff...no me he dado ni cuenta y este mes se me ha pasado volando. Tampoco tenía a mano ninguna moto que me hiciera gracia probar y además la que me podría interesar no estaba disponible.

Venía pensando esto esta mañana mientras rodaba por una carretera preciosa - una llanura que discurre entre verdes lomas - cercana a mi casa y que he utilizado algunas veces para hacer fotos de alguna moto. Desde luego, el paisaje de esa zona me recuerda a algún lugar de Suiza o Alemania o quizás Holanda y más si lees los carteles que indican que estás en !VALLDORIOLF!

 

Había elegido como montura mañanera a mi Benelli Imperiale 400 que siempre me sorprende lo bien que va ruteando a 80 - 100 km/h. Es curioso, cuando cojo la Interceptor 650 me lo paso teta con su dinámico motor pero al cabo de unos días me apetece subirme en esta Benelli, aun con 27 cv menos. Y al revés. Es lo que tiene tener dos motos atractivas pero bastante diferentes a la vez.

Al final lo que importan son las sensaciones de ir sobre dos ruedas y un motor, sensaciones únicas del flujo del viento en el casco y la maravillosa inercia de la marcha. Pues eso, mientras la Imperiale 400 avanzaba con su suave petardeo yo iba más feliz que una gamba cavilando en cuál sería mi próximo post. Paré en la cuneta un momento, me bajé de la moto y cuando me dispuse a sacar el móvil para hacer una foto de la negra neoclásica con el fondo de un prado de Suiza o de Alemania o de Holanda me miré en el retrovisor. No me lo esperaba ni de coña pero el espejito, como si de repente me hubiera convertido en Blancanieves, me dijo: 

- Haz un artículo de porque amas la moto. ¿Porque me amas, no?

Me quité las gafas de sol y mirándome fijamente a mí mismo como un imbécil en el cristal le respondí: Sí, sí, te amo ...pero es que ...me parece que eso ya lo he escrito alguna vez.

- Es igual, ámame otra vez -dijo el espejo. Y se oscureció.

 

MI ABUELO Y SU HIJO

 

Mi abuelo Josep con la Triumph, moderlo H 550, en 1917

 

Guardo unas pocas cartas de mi abuelo que escribió en 1917. Iban dirigidas a la chica que le gustaba y que un par de años después se convirtió en su mujer y, a la postre, mi abuela. Le explicaba lo feliz que era con su Triumph, modelo H de 550 cc. Con ella salía en solitario en busca de emociones por los caminos y carreteras (la mayoría eran entonces de tierra) hacia pueblos y lugares muy alejados de Sabadell, que era la ciudad donde vivía y después se lo contaba por carta a su Concepción. Mi abuelo murió todavía joven al acabar la guerra española atropellado por un camión militar cuando iba en bicicleta a buscar comida a una masía cercana. No lo conocí por unos pocos años, una pena porque entre otras cosas nos hubiéramos pasado horas hablando de motos. Solo conservo esta foto que se hizo en la entrada del monasterio de Montserrat y que guardo como oro en paño. Él fue el primero de la saga motorista de la familia.

 

 

Mi padre Francisco en el Tour de Francia en el 1963 

 

Mi padre recibió el testigo motero de joven y lo cuidó durante muchos años porque continuaba yendo en moto hasta sus 85 tacos. De hecho, a primeros de los años 50 en casa hubo una Montesa Brío 90, luego un par de Vespas 125, un scooter Montesa con motor Laverda de 60 cc y también dos Lambrettas. Mi progenitor además en esa época seguía como fotógrafo las carreras ciclistas de prestigio, entre otras, la Vuelta a España, el Tour de Francia y el Giro y lo hacía sobre motos que le dejaban algunas marcas.


Como se ausentaba algunos meses al año yo me ocupaba de cubrir y fotografiar, además de publicar y vender las fotos, las carreras de coches y motos de entonces, los rallys, las subidas cronometradas y todos los eventos motorísticos que se celebraban desde 960. Te puedes imaginar que en ese tiempo yo era un niño y para desplazarme poco después me pagué un ciclomotor de pedales OSSA de 49 cc que me puso... ¡el mundo a mis pies! La de kilómetros que me hice con aquel “motopedal” de 1,2 cv!. Iba al cole con la Ossita, por supuesto, pero me volvía a casa empujándola porque era la única manera de acompañar a mis amigos a la suya.

 

 

El que os escribe con la OSSA 49, entrenando a Federico Martín Bahamontes, uno de los mejores ciclista españoles de todos los tiempos, (velodromo Mostajo en 1960).

 

¿Te puedes imaginar las vivencias y sensaciones de un chaval que al levantarse lo primero que pensaba era en MOTOS, que vivía en un ambiente de motos, que su trabajo era fotografiar motos, que se movía en moto y que veía publicadas sus fotos en El Mundo Deportivo cada semana? ¡Lo más grande del mundo! Lo podeis ver en el Video "El nen de les fotos" lo teneis arriba a la derecha de este blog.

Si a eso le añades que, además y de vez en cuando, participé como piloto en algunas carreras -y hasta gané alguna- ya te puedes imaginar la sonrisa que esbozo cuando me acuerdo lo que ocurrió antes de ayer. Pero, como ya he comentado en alguna ocasión, a mí no me invade la nostalgia por lo que viví, qué va, porque... !yo no he dejado nunca de seguir viviendo lo mismo  y este blog es la prueba!

Ni mi hermano Jaime, periodista, piloto de Derbi (campeón de Europa de resistencia con Montesa) empresario y promotor, con el que nos pusimos entre ceja y ceja poner en marcha una revista de motos (la auténtica alma ha sido él) ... y lo conseguimos: SoloMoto. Han pasado 46 años, hoy está en otras manos, pero seguimos devorándola como el primer día.

 

Mi mujer Carmen, en un viaje al Pais Vasco en 1982.

 

Una de mis mejores citas -la mejor sin duda- ocurrió hace casi 40 años y es la noche que conocí a mi mujer. Unos amigos habían preparado una cena, una estratagema bien urdida y preparada para que nos conociéramos. Cuando llamó al timbre yo le abrí la puerta. Podría haberle dicho... - Hola,... ¿qué tal?...,¿tienes hambre ?...pero lo primero que le solté fue: ¿Te gusta ir en moto?. Como la respuesta fue afirmativa y acompañada de una sonrisa cerré la puerta y me preparé a desplegar todas mis plumas de pavo real de que disponía entonces. La cosa fue viento en popa porque Carmen me ha acompañado en muchos miles de kilómetros sobre, como mínimo, en algunas docenas de motos...y hasta ahora.

 

“...MI MUJER DICE QUE NANAY A LA MOTO”

 

A veces, sin embargo, no he tenido éxito con el mal llamado “sexo débil”. Hace años, un vecino simpático y bonachón que se acababa de mudar a mi comunidad se compró una VStrom. Tenía un hijo pequeño de uno o dos años y en una reunión de vecindad me acerqué a él y le dije: “Buena moto Felipe, podríamos quedar un día para darnos una vueltecita. Ya sabes, los espacios personales de libertad son importantes en la convivencia”.

No hubo nunca ninguna salida, pero lo único que recuerdo fueron los ojos clavados como puñales de su mujer sobre los míos al día siguiente de mi oferta. Pues te digo que esa no ha sido la única vez que me ocurre.

Por otra parte, hay gente que me dice que su mujer no le quiere acompañar en moto, cosa que me deja perplejo. ¿Pero...nunca se lo preguntó cuando la conoció? Si lo más importante en la vida es ir en moto ¿por qué siguió con ella? Incluso cuando me tuvieron a mí y a mi hermano -más dos hermanas más- mi padre y mi madre se marcaron unos buenos viajes con la Montesa y la Vespa.

 


A la moto hay que mimarla y hablarle como a las plantas cuando está sobre su caballete en el garaje. No sabes cómo lo agradece. Te brindará mayor finura de marcha y notarás encima de ella un karma muy positivo. Ya no te digo si la colmas de detallitos, lavándola a menudo, vigilando sus presiones, comprobando sus niveles, cepillando sus discos, etc.

A veces he oído a gente que en ante un posible viaje entra el alquilar una moto. Una moto que, cuando te pongas a hablar con ella, no te contestará porque no te conoce de nada.

¿Alquilarías un perro para que te acompañe en tu viaje a Praga dejando el tuyo en casa? Tu moto es tan intransferible como un hijo porque la has mimado, la has cuidado, le has variado tres puntos el manillar y alzado 2 cms, le has subido 4 mm las barras, le has puesto unos Hagon o YSS con regulación de hidráulico, unas pastillas de freno con un compuesto especial. has remodelado el asiento con gel, has cambiado las gomas por unos Bridgestone BT 46 en ambas ruedas, le has repintado una raya en el costado del depósito ...

No, no, no hay moto que pueda sustituir a la tuya porque lleva intrínseco tu sello. Aunque hay algunos que a la BMW Select que incorporan no le hacen nada porque saben que, tarde o temprano, la van a devolver.

Desde luego todas mis motos han estado tan marcadas como los 14 caballos de Paco Ojeda que tiene en su finca de Villamanrique de la Condesa.

 


 

 Arriba mi hermano Jaime, con la Bultaco 360 cc y abajo un servidor con la Bultaco 250 cc, en las 24 horas de Montjuic en el 1972 y 1968 respectivamente.

 

Aunque siempre he tenido motos, muchas, hubo un tiempo, y lo medité seriamente, que pensé en comprar dos motos -baratitas eso sí- para dejarlas, una en Asturias -un lugar que suelo ir con buen tiempo- y la otra en un pueblo de Valencia a pocos kilómetros de Xátiva donde tengo familia. Incluso había pensado que fueran iguales y me inclinaba por las veteranas BMW GS 650 monocilíndricas que continúan siendo cómodas, prácticas y duras de motor. Curiosamente, y durante muchos años, la que menos incidencias mecánicas dio de toda la gama y eso que sus motores están hechos (los sigue fabricando Loncin) en China desde hace 15 años. Mmm...ahora se pueden encontrar GS que están bien por unos 2.500 €. No era mal negocio, si te apeteciera un fin de semana pasarlo por allá, ya tenías la moto preparada con, eso sí, tus arreglillos personales hechos. Y compradas a ese precio, nunca perderías si las tenías que vender algún día. Te darían lo mismo.

 

MOTEROS MARRANITOS

 

Una cosa que me irrita soberanamente son los tipos dejados -ya no te diré los que dejan tirados los cascos (y hasta los ves buenos) en tierra, atados a la rueda– por un tema de pura higiene y otros, y también por el estado deplorable de mugre en que mucha gente tiene su moto. Yo lo tengo claro: detención inmediata, manos esposadas y de rodillas, limpieza a chupetones hasta dejar la moto salida de fábrica y del expositor. Soy de la opinión que se tendría que expender un documento a la hora de la compra con cláusulas muy restrictivas que comprometieran al buen cuidado, qué digo, al excelente cuidado de la máquina a partir de la salida del concesionario y que en el caso de no cumplirse dicha premisa -cualquier motero con conciencia podría denunciar la dejadez allá donde se encontrará el vehículo- serle retirado y confiscada la moto por un tiempo indeterminado a considerar. Hala, leches. !Que ya está bien de tanto marrano!.

 

 

 La moto hay que cuidarla y mimarla.


Sí, somos gente de gasolina y mecha en el gas. Pero esto se está acabando y ya hay países como Noruega que se plantean prohibir los vehículos de gasolina y diésel dentro ...de 4 años. India ha conminado a sus fabricantes a dejar de producir coches...y motos movidos por gasolina o diésel en 2025, dentro de cuatro años, una polémica que ha puesto a las marcas asiáticas en guardia, estando en estos momentos con arduas negociaciones. París quiere prohibir la circulación de vehículos diésel y gasolina en 2030. Y esto se extenderá a todo el país y, aunque de momento todavía las expectativas son inciertas, por lógica prepárate lo que puede ocurrir en los próximos dos añitos al respecto. O sea, que si te acabas de comprar una moto de 20.000 € úsala intensamente porque dentro de 5 años, si te la quieres vender, solo le quedarán 4 útiles hasta su defunción activa, con lo que la depreciación será de aúpa.

Un consejo. Haz lo que puedas hacer ...ya.

 

Moto Zero, una de las grandes eléctricas, probada en este Blog en el año 2012. 


Peratallada era hace años un pueblecito medieval catalán muy bonito que olía a vacas, había establos, payeses, correteaban gallinas por sus empedradas calles y aunque tenía visitantes, eran pocos. Hoy, de aquello no queda nada, bueno sí, las tiendas de souvenir, joyerías, tiendas de ropa que se alinean por todo el pueblo. Le ocurre lo mismo a Pedraza o a Santorini. Ya sabes donde no hay que ir.

Coge tu moto, sal pitando para otros lugares desconocidos y pásatelo muy bien con tu Euro 5, 4 o 3. Ya llegarán otros tiempos, y la cosa va deprisa, donde un motor como el tuyo ya no sonará igual sino como un pedo infinito que es lo que más me pareció cuando probé hace años para este blog una de las más conocidas motos eléctricas de entonces, la Moto Zero. Salud.

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