martes, 5 de octubre de 2021

VIAJAR EN MOTO: CON 20 cv BASTA

 

La potencia de la Benelli Imperiale no es para tirar cohetes, pero te lleva a todas partes.


En el anterior post de Julio,” Un junio de mucha moto ”, publiqué algunos viajes que hice entonces con dos de mis motos, la Royal Enfield Interceptor 650 y la Burgman 400. Con la primera me fui a tierras de Alicante a ver a un amigo y después hice parte de un recorrido acompañando a otro que estaba haciendo una travesía de Barcelona a Asturias pasando por el Pirineo.

Con la Burgman 400 subí desde Barcelona a San Sebastián y seguí por la cornisa cantábrica hasta Ribadesella donde pasamos unos días con mi mujer. La maxiscooter se mostró  en todo momento perfecta -eso lo sé desde hace siglos- porque tanto en Asturias, Cantabria o en el País Vasco nos llevó cómoda y ampliamente por multitud de bonitas carreteras que recorrimos a placer. 

En realidad, la Burgman no solo es la preferida de mi mujer sino la única con la que acepta acompañarme en las salidas largas después de haberlo hecho en más …de 30 motos desde que la conocí. La Burgman solo ofrece 34 cv pero en la práctica parecen muchos más ruteando y con dos plazas.

 

Pero tengo que reconocer que excepto algunos viajecitos al año con mi mujer y por supuesto nuestros desplazamientos a dúo en el día a día, en la mayoría de salidas o viajes de larga distancia voy solo. Así que los 47 cv de la Interceptor dan mucho de sí tanto en vías rápidas o, mejor, curvitas sabrosas. La verdad es que creo que no se necesita más, al menos en mi concepto de los viajes.


Ligereza y buena posición, dos virtudes para hacer kilómetros sin cansancio


LA ESTILOGRÁFICA, LA LIBRETA Y LA BENELLI IMPERIALE

 

Tengo otra moto. Una Benelli Imperiale 400. Los que seguís este blog la conocéis sobradamente por las pruebas y viajecitos que me he montado con ella. La compré principalmente por… bonita y aunque es una recreación de las motos que había hace 70 años, me la creo tanto que me parece una clásica real de 1954, justamente en el que la mayoría de las motos llevaban, como esta Benelli, los asientos separados. Es larga y estilada y con un gran faro situado muy alto -al revés del que lleva mi Interceptor, demasiado bajo- y que le confiere un toque algo arrogante al igual que reflejaban las motos de aquella época. Las llantas de 18 pulgadas, un depósito bonito y bien concebido y un motor de aire muy aleteado dibujan una estética totalmente vintage.

Mira, para escribir la prueba de una moderna y prestacional Yamaha 03 de similar cilindrada (algo menos, 321 cc), 42 cv y 168 kilos, lo suyo sería hacerlo en un Appel Macboock Pro o, vale, si quieres en un Ipad y las fotos, por supuesto, hechas como mínimo con un IPhone 13. Convendría además que el escribiente estuviera bien acomodado en una ultramoderna silla Raz. Eso sería lo suyo.


Mi padre siguiendo el Giro de Italia 
con la Sanglas 500 de 20 cv en 1959
 
Ducati 250 De Luxe años 60  (20 cv)

Lo más ideal para escribir “comme il faut” la prueba de la Benelli Imperiale 400 sería hacerlo en el viejo piso de la calle Encarnación donde vivía mi tía Dolores cuando nací, que era una vivienda antigua con papel engomado en las paredes (de tiras verticales marrones, me acuerdo) y con una gran máquina de coser de hierro colado Singer que dominaba una minúscula habitación (también me acuerdo). 

El artículo-prueba lo escribiría a mano con pluma estilográfica (eso sí, Montblanc) en una libreta de hojas rayadas y de tapa cosida. Lo haría apoyándome sobre la mesa -camilla- brasero que había en el comedor y sentado sobre una de las dos sillas copia Luis VIII que tenía mi tía. No necesitaría más. Retrataría la Benelli con una Kodak Retinette de 1950 que teníamos en casa y que conservo perfectamente. Quedaría una prueba de la Benelli Imperiale 400, ad hoc en su salsa, perfecta.

En la Yamaha 03 valoraría aspectos técnicos, prestaciones o su comportamiento dinámico …y poco más. En cambio, de la Benelli resaltaría sobre todo una cosa: que es una moto bonita del carajo que te transporta al pasado como pocas. Lo demás poco importa. Y eso mismo lo diría cualquiera que haya ido -abstenerse los menores de 60 tacos- a comprar platos de Duralex a Andorra, haya tenido un Renault 4 -4 en casa o que haya visto al menos una Sanglas 500/3 de 1957. Del 57, no del 67 o del 77.

 

¿Te imaginas haciendo ruta por este paraje  ? De 125 cv ,sobran 100.


Vale, también entra como elegido quien haya tenido una Ducati 250 De Luxe que junto con las Sanglas eran las dos únicas motos grandes de cuatro tiempos de carretera que permitían viajar con ellas por España el año que llegó el hombre a la luna en un cohete. Ambas daban 20 cv.

Por eso, si no estabas por ahí entonces seguramente es normal que no te salten las lágrimas de emoción al contemplar la bonita Imperiale “deotrotiempo” pero, al que iba a comprar platos de Duralex a Andorra, sí.

La Yamaha 03 se ha de comparar con la KTM 390 si tú quieres. Por peso, prestaciones y caballos. Pero poner una de estas dos al lado de la Benelli Imperiale sería como comparar un caballo percherón con uno de carreras.

A la Imperiale la has de comparar con aquella Sanglas 500 o Ducati De Luxe 250 de hace 60 años, corren más o menos igual  pero incluso los pocos 21 cv de la Benelli los da mucho más redondos. La finura de su motor es extraordinaria cuando gira a su máxima velocidad de 90 -100 o 120, tanto que es de todas las motos actuales (de cualquier cilindrada) una de las más finas a ese régimen.

Eso es precisamente lo que, sorprendentemente, la convierte en una buena moto viajera eso sí, sin prisas de ningún tipo. 


Guardo buenísimos recuerdos de la Tricity 125 de 10 cv. 
Con ella me fuí a Asturias desde Barcelona en 2017 en tres etapas maravillosas .

 MÁS AVENTURA Y SENSACIONES: MENOS CILINDRADA Y CV.

 

Sí, este junio me he divertido con mi Royal Enfield 650 y mi Burgman 400.47 cv y 34 cv. No he necesitado ningún cv más …bueno, como voy cargado, a la Suzuki no le irían nada mal 10 o 15 cv extras.

En 2017 decidí, para completar un documental personal (lo tenéis ahí arriba en el blog), hacerle una visita a mi amigo Quini, el extraordinario jugador de fútbol ya desaparecido. Me organicé un viajecito de 1000 kms a Gijón en tres etapas a bordo de una Yamaha Tricity 125 de 10 cv. Dos años después hice el mismo recorrido -Asturias me encanta- en una Honda Crossrunner 800 de 105 cv que había comprado ese mismo año. De hecho, subí directo y regresé después de San Sebastián a Barcelona en aquella supermoto de cuatro cilindros en V en una tirada de 6 horas. Cuando llegué a mi casa me senté en el sofá, miré al techo y me pregunté: Vale, ya he llegado, muy bien, ¿y…ahora qué hago?





Ir con una moto potente devorando kilómetros tiene de bueno la adrenalina que vas consumiendo y de malo,…que no te enteras de casi nada. Sin embargo, nunca se me olvidará aquel viajecito con la Tricity de solo 10 cv, me acuerdo constantemente de cada metro recorrido, de sus paisajes y sus olores, de sus plácidas paradas -hice tres etapas antes de llegar a mi meta- con una sonrisa que no me la despegaba de la cara. Veía a mi lado a aquel renacuajo de scooter y detrás de él todo lo que iba dejando por el fondo. Por ese  viaje, y otros que hice anteriormente con una Royal Enfield Classic 500 de 27 cv  y con alguna otra moto pequeña huyendo de las vías rápidas y escogiendo carreteritas solitarias u olvidadas, a 70 kmh o máximo a 90 kmh, he aprendido que las sensaciones son siempre mucho más especiales, duraderas y …mucho más aventureras.

Esa es la cuestión y el motivo que haya vuelto a colocar a la Benelli Imperiale como una buena candidata a pillarla como compañera de ese tipo de viaje, “chino,chano”. Tiene además un valor añadido: es más ligera y esbelta que una giganta BMW Adventure 1250, por lo que a cada 10 curvas la paras en la cuneta y te bajas para hacerle una foto o pillarte una rama de anís entre los dientes. Así hasta Cádiz. ¿Te pararías para hacerle fotos cada 10 curvas a  una GS 1250?

Al final ,…claro amigos, ahí está el truco ,…lo único que diferencia hacerte un viaje con una moto de 125 cv o de 10, 20 o 30 cv es el grado de tu tiempo libre, además del planteamiento de un viaje distinto.


Un viaje en 2016 Barcelona -Córdoba en mi ex Royal Enfield Classic 500 de 27 cv 
y el más reciente con la Benelli Imperiale (20 cv ) hace dos años a Alicante.
( con atrezzo incluido de  los años 50 que se inspira la Imperiale y viajando 
por las carreteritas que encontré de entonces  )
 


A VELOCIDAD DE SILBIDO

 

La Imperiale es estable porque es larga entre ejes pero para que el culo no se queje le has de poner una funda de asiento y unos amortiguadores Hagon detrás. Los originales son piedras. Claro que, como su precio es de derribo, gastarse 200 € de más en mejoras es una risa.


Vista de Susqueda desde Nuestra Señora del Far  ( La Selva)

Mmm…diría que aquella Sanglas 500 de 1957 era más cómoda tal como salía de la vieja fábrica de Hospitalet, aunque tengo que decir que irremediablemente la otra GT de aquel tiempo, la Ducati De Luxe 250, era anatómicamente peor y de largo -su estrecho asiento era insufrible- que esta Benelli Imperiale.

A la mía le he añadido 20€ más que es lo que cuestan unos sobrepuños de goma que mejoran la suavidad de marcha en las manos. No es que sea imprescindible esta pieza, pero la mejora se nota. La posición es simplemente perfecta para rodar muchos kilómetros: piernas relajadas y pies algo adelantadlos.

¿Cromarías una BMW 1250? Le quedaría como pegarle a un padre. En cambio, mira que mona queda esta clásica de 1950 con un cromadito por aquí y otro por allá que le hice.

El cambio de marchas no es ni muy bueno, ni muy malo, sino …mmm…algo deficiente. Tiene un tacto más bien duro y “rasposillo”, un defecto que se supone irá desapareciendo con el tiempo, aunque ya llevo 8000 kms y no noto ninguna mejora. El de mi Sanglas del 65 no era mejor, también es cierto.

El chasis es muy bueno, con un cuadro envolvente que recuerda a las de las Norton Commando de los 70. El motor va aislado por medio de silembloks y no vibra a medias y altas revoluciones, un punto muy bien resuelto tratándose de un monocilíndrico.

La Benelli Imperiale …no corre. O corre poco. 21 cv dan para lo que dan. Pero va más fina a 90 kmh que la BMW 1200 R de mi amigo Carlos y a esa velocidad -que es la habitual en carreteras generales- podemos ir juntos mi amigo y yo a Orense y volver.

De hecho, tengo establecido que el crucero ideal de esta Benelli es el que permite que vayas silbando “cantando bajo la lluvia” y te escuches bien dentro del casco. O sea, entre 90 y 100 kmh. A tope de su velocidad, 120 kmh (por GPS pero muy pasado de rosca) también podrás oírlo pero muy distorsionado.

 

No es lo suyo ,ya te lo aviso ,pero en algún momento hay que tocar tierra…
 

LA EXTRAORDINARIA LEVEDAD DEL SER

 

Lo tengo comprobado. Desde siempre, lo que más valoro de las cosas es su peso. Llevo un reloj barato ligero como una pluma y tengo otros guardados en un cajón -buenecillos- que cuando me los pongo algunas veces se me cae la mano. Desde hace ya muchos años lo que más valoro en una moto es…lo mismo. Los fabricantes se han vuelto locos ofreciendo productos cada vez más grandes y pesados …que sigue comprando la gente.

Esta Imperiale me gusta porque, aunque no es una pluma sus 204 kilos llenos permiten moverla en parado bien pero, a la vez, teniendo en marcha un buen aplomo. Es justo lo que necesito. Frena potablemente para lo que es y gasta sobre 4 litros.. algo menos ,…según le dés.

Os he ido ofreciendo algunos viajecitos que he hecho con ella (Alicante, Maestrazgo, etc). La semana pasada me hice un week end muy guapo por tierras de interior del bajo Montseny e interior de Cataluña. Ahí están las fotos.

 

 

Chino,…chano, aún con pocos cv y…con tiempo, llegarás  a donde sea.

 

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