¿GUERRA
FRATICIDA?
Esta crisis
ya no existe. La crisis es un altibajo, un accidente puntual en el tiempo
que puede ser económico, social, moral,
espiritual, etc, pero cuando esta destrucción chunga se instala de fijo en
nuestra sociedad lo que hay que asimilar es que esta realidad bien tangible es
la que nos acompañara como un lazarillo tocapelotas para mucho tiempo. Lo que
estamos viviendo no es crisis, es un cambio de sistema. Otra manera de vivir
diferente.
Yo no sé si
esos aeropuertos llamados fantasmas que permanecen recién inaugurados rodeados
de la más triste soledad se convertirán en catedrales con santos, en macro
bingos o en centros de convenciones. Pues
a lo mejor podrían ser todo eso en uno y, mira, puestos a transformar y
optimizar hasta se podrían montar mercados y ferias en sus huérfanas pistas o montar también carreras de
dragaster. Porque ahora toca diversificar recursos, ahorrar costos y gestionar
bien y eso es lo que han ido a buscar directamente los japoneses de Honda con
sus tres modelos con la misma base que montan la trail NC 700 X, la motoscooter
Integra 700 y la naked NC 700 S. Ellos lo pasaron muy mal en la segunda guerra
mundial y no quieren que se les repita el desastre en esta tercera
guerra…económica.
Las premisas
que tuvieron en cuenta como una orden al diseñar estos tres modelos – menos las
fibras diferentes al menos en dos modelos, un manillar más alto y largo, y
suspensiones más largas en una, son las mismas motos- era mantener a toda costa
la calidad de siempre, la optimización de la robótica, la aportación
tecnológica y, esto es lo más notable para competir en el duro mercado actual, un
costo de compra para el cliente muy competitivo.
En el caso
que nos ocupa, la trail ciudadana NC 700 X -apta para carnet A2- aparece con una cifra de 6.499€
(6.999 euros C –ABS ), a enorme distancia de su hermana la Transalp XL 700 V
que marca, de momento, 8.499 e ( 9.129 con ABS), indica que han cumplido sus
objetivos al menos en el apartado económico. Y en el tecnológico también porque
el derroche de imaginación al diseñar la moto y su compartido motor entre sus
familiares directas es claro. ¿Así que esta futurista NC es mejor y más buena
maquina que la incombustible Transalp de toda la vida? Pasen al salón, señores.
Gran espacio en el falso depósito
LA NUEVA
CHICA DEL BAILE
De entrada,
al verla en directo te das cuenta que tiene un diseño peculiar pero
curiosamente ya visto porque sus líneas son muy parecidas a las de su hermana
mayor Crossrunner. A mi parecer, peca de un cierto desequilibrio de formas, como
la que monta el motor de la VF, sin duda buscado expresamente, cargando mucha
masa de fibra en su parte delantera –a mí, la antigua VStrom no me gustaba en
ese sentido– y su parte trasera más ligera. Hay que reconocer, y eso es un
puntazo, bravo, que seguramente es el pago al generoso habitáculo que puede
alojar un integral en el falso depósito. Es un tema puramente de estética y ya
sabemos que eso es una cuestión muy personal. Sin embargo, y dado que la nueva
Crosstourer 1200 también forma parte de esta línea, considero un cierto riesgo
el no diversificar diferentes diseños opcionales ante clientes que puedan tener
otros conceptos estéticos. ¿De verdad
hay alguien que le guste el diseño del morro de los Mitsubishi de toda la gama Lancer?. Las líneas de esta gama de
Honda nos recuerdan a un delfín. Pero, ¿y a los que no les gusta el pescado?.
Mejores acabados en la Transalp
Por otro
lado, y depende desde donde la mires, resulta atractiva aunque creo que su
punto más flaco es fácil de corregir – el grupo delantero del faro -ya que con una pantalla menos tímida y alta
mejoraría la visión estética de la moto. Al lado de la Transalp 700 y subido en
ella, la nueva NC se siente al menos una talla y media menor. Primero, porque
los no muy largos de piernas al menos tocan tierra y esto se lo deben a los
neumáticos de llanta 17 puros de carretera y a los muelles relativamente cortos
– 153,5 mm delante y 150 mm atrás- que monta esta trail “light”. Ahí está una
de las diferencias más marcadas que se siente rodando si nos referimos al
confort entre esta NC y la Transalp 700. Porque la XL de toda la vida mantiene
un concepto más clásico de lo que tiene que ser una trail, porque tiene que
servir para incursiones “terreneras” o circular por carreteras las destrozadas
de las que hay en cualquier país del mundo.
El recorrido
libre de la Transalp dispone, en su parte delantera, de 177mm y de 173 mm en su trasera. Rodando encima de esos
largos amortiguadores, las irregularidades del terreno quedan filtradas como
ninguna otra, mucho más suavemente de lo que lo hace la NC, que son más cortas
y duras. Porque queda ya claro que esta nueva Honda es en el terreno dinámico más
equilibrada que su hermana, con mejor centro de gravedad, mayor rigidez del
chasis y por lo tanto menos desplazamientos de masas. En marcha su
comportamiento en carreteras de curvas se muestra más ágil y rápida ante los
cambios de trazada que su hermana… ¿mayor?. La Transalp necesita un segundo
para decidir la mejor trazada iniciando una curva- más que su peso, su mayor
envergadura la condiciona en ese sentido – mientras que la recién aparecida NC
700 X el tomar una decisión de ese tipo…no se lo piensa ni un segundo: entra,
gestiona, sale y punto.
Neumáticos trail y neumáticos de carretera
Es una moto
más “fun” con tufillo de supermotard aunque es verdad que su pequeña cabecilla
portafaro invita, al ver el piloto un espacio libre más despejado, a entrar con
más seguridad y más aplomo en las curvas.
La Transalp siempre ha sido ágil y fácil de llevar – realmente es una de
sus virtudes- pero no tiene la limpieza de trayectoria ni la capacidad de la
otra ante los cambios improvisados y en eso influye la medida ( 100/90 de 19 )
de su neumático delantero más alto y, como digo, su mayor masa .
Pero amigos,
si hemos de adentrarnos en un camino o en una pista porque la carretera está
cortada o porque hay una retención de circulación de aquí te espero, la
Transalp siempre te invita a saltarse la cuneta y adentrarse por zonas de
tierra relativamente poco complicadas, eso sí, con mayor seguridad que lo haría
una VStrom, una Versys, o la Honda NC 700 X. Así que a esta le adjudicaremos el
papel de la más deportiva y a la Transalp, por su propio concepto, de la más
viajera. Todavía le otorgaríamos una medalla a esta última y es que si tienes
problemas de espalda o vértebras es la mejor opción.
Es curioso
pero he leído en las pruebas hechas hasta ahora de esta NC que el sonido que
emite el motor es muy parecido al de la Transalp. A mí no me lo parece. Aunque
es cierto que esta Transalp ha pasado por muchas manos antes de quedarse en las
mías y puede ser que el escape ya esté muy destapado emitiendo sus dos
cilindros en V a 52º un sonoro “claqueo” metálico que puede exagerar el trabajo
de los pistones. Cuando ponemos en marcha el motor de la NC – un bicilíndrico en línea calado a
270º -aparece un sonido grave mucho más contundente y desde luego más sugerente
y bonito y que ¿a pesar? de sus 48 CV empuja limpísimo y con una suavidad
encomiable. La Transalp dispone de 59 CV y en determinados momentos se pueden
notar a favor sobretodo con carga pero su motor, aunque también es fino, es
algo más rudo que la de su hermana recién nacida. Más trail.
Y hablando
de motores, hay que recordar que lo peor de la Transalp es el excesivo calor
que desprenden los cilindros tan juntos que forman al final un bloque
calefactable muy poco sufrible en verano. No he tenido la oportunidad en estos
días tan fríos de comprobar el alcance del grado térmico del propulsor de la
NC, aunque apostaría que es de los del tipo frio, como la de su exquisita prima
la Shadow 750.
¡CÓMPRATELA
CARLOS!
Hay personas
que pueden dudar de comprar esta trail “light” NC porque les parezca poco
potente. Sin ir mÁs lejos Carlos, –solo
ha llevado scooter de 125-que es el hijo
de Manel, uno de los amigos que aparece
en las fotos., se fía de lo que le digamos en esta prueba para tomar una
decisión de compra. Joan, el otro amigo que veis, lo tiene más claro y creo que
se cambiara su BMW Scarver por esta NC 700. Su cara, nada más dase una
vueltecita con la nueva trail, era para fotografiarla.
-¡Qué pasada
de finura y cómo anda este reloj!-dijo
Y anda, sí
anda. Es un motor que va engranando marchas linealmente sin tirones raros y lo
hace con gran dulzura. Es moto de fácil llevar como todas las Honda por lo que te acabas encontrando trazando
fino y rápido serpenteando por cualquier ruta de montaña. Da confianza ya desde
el primer momento.
Los frenos
son eficaces, el delantero funciona
perfecto. Hay bajos buenos y medios inteligentes que te sacan de todo. Ya está.
No preguntes por la parte de arriba, no hay contestación. Quiero buscarle
pegas, y no se las encuentro, créeme. Bueno, lo antes comentado y es su
estética tan peculiar que no me convence y, ah, sí esa sexta marcha tan
descolgada que no resulta agradable en conducción normal como os explico más
adelante. Vale, y encuentro a faltar mas suavidad de los amortiguadores…y más
protección delantera,..y los neumáticos trail…pero ¡qué digo!, ¡Ya tengo la
Transalp!.
Bien, yo he tenido muchas motos de 50 cv – BMW
boxer, GS 650, Suzuki Freewind, etc, y he viajado con ellas con maletas y
pasajera sin problemas. Pero es que ésta las supera en diversión, en optimización
energética –a ver quién es la guapa de tener un deposito de 14 litros y hacerse
400 kilometros- y, sobre todo, como digo, en finura de marcha. Tengo buenos
recuerdos de la monocilíndrica BMW GS 650 pero esta Honda tiene dos cilindros,
es más suave,…y cuesta menos.
Y !que
curiosidad!: No recuerdo una relación de cambio tan diferente y contrastada en
la última marcha como las que llevan estas dos Hondas. La sexta relación de la
NC 700 es tan desmultiplicada que hay que olvidarse de ella en la circulación
normal a 70, 80 por hora porque no la aguanta. A 2000 rpm, la 5ª va bien. Ya
digo, la 6ª es una auténtica over-drive para autovía y autopista. En cambio, la
5ª marcha –no tiene más- de la Transalp es tan corta que casi parece una
relación cerrada para carreras en cuesta. Por cierto, el consumo de ésta es
contenido también pero sin llegar al grado de excelencia de la austera NC.
En el
apartado de acabados se nota que la Honda “vieja” es de otra generación porque
hay un cierto esmero, sobretodo en la parte del cuadro de relojes, que no se ve
en la nueva. Ya sabemos que antes derrochábamos más en todo. Aquí, la NC con poco
gasto añadido podría haber brillado bastante mejor ya que el conjunto es
demasiado espartano. Hombre, Taochi o como te llames, podías haber elegido un
poco mejor el plástico que rodea el cuadro digital, que es lo que más se ve, ¿no?.
Aunque hubiera que pagar 10 o 20 yens más.
Aunque no lo
parezca a simple vista, la Transalp tiene un asiento más confortable y también
la posición resulta más relajada para el piloto ya que sus estriberas
delanteras quedan más adelantadas y bajas. Las de la NC son un par de
centímetros más cortas – 52 cm delante y detrás hasta el asiento, lo medí –
pero las piernas del piloto van más forzadas al estar más retrasadas las
estriberas delanteras. Bueno, quedamos que es más deportiva y que por todo ello
la Transalp es más viajera. Por cierto, en la Transalp si eres de pierna corta
tendrás algunas dificultades para poner los pies en el suelo.
No sé cuánto
durara la Honda XL 700 V Transalp al lado de su hermana menor. Lo cierto es que
es una férrea opción de dureza contrastada y una buena herramienta en el día a
día, como lo demuestran los “veintipico” años que permanece en el mercado.
La Honda NC
700 X, de entrada, te pone por delante su precio rompedor. Es la moto que me
gustaría elegir para alquilarla si me encontrara en Canarias de vacaciones o en
los Alpes y creo que eso también le va a interesar a los que se dedican a este
negocio. Es, por primera vez y por el cambio de estrategia comercial, una auténtica
Honda grande trail a precio de moto standart
y además con toda la garantía del primer fabricante del mundo. Y gasta
que te ríes. Si estás vivo, tienes trabajo y quieres una moto ¿a qué esperas?








