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jueves, 18 de marzo de 2021

MOTOS MÁS VENDIDAS EN 2020. ¡BIEN POR LAS NEO-CLÁSICAS!


 

La Kawasaki Z900 ,la más matriculada de 2020 .
Debajo, la W 800, una de las menos vendidas y ...la que me quedaría yo, sin duda.

Acabo de ver en Solomoto la lista de las motos más vendidas del año pasado, el 2020. Me he llevado una sorpresa porque viviendo prácticamente encerrados en plena pandemia resulta que se han matriculado 176.691 motos, solo un 9,2 % menos que el anterior, unas cifras mucho mejores que la de los automóviles que cayeron nada menos que el 31,4 %.


Revista solo moto

Otra sorpresa. Resulta que en el ranking de las 50 más vendidas y en el número 9 inmediatamente detrás de las 125 y una eléctrica -la Silence SO 2- figura la Kawasaki 900 con 2884 unidades matriculadas. Una moto de aspecto agresivo ...! hhhiiiiiyyyyaaaaaaaaaaaa!....que suelta 125 cv. Sin duda me he perdido algo...

Seguro que me lo he perdido porque lo normal en un país cada vez con más restricciones de velocidad es que ese lugar lo ocupara una moto racional como por ejemplo la Honda CB 500 en sus dos versiones X y F. (la X está en el puesto 22 con 1480 unidades vendidas de esta lista y la F ni figura, que para mí es casi la más equilibrada si no fuera porque no es de dos plazas o al menos el de atrás va subido como un pajarito). Pues eso, la primera máquina, la Kawa, es una cañera de cuidado y seguro que el que se la ha comprado debe de llevar los ojos llenos de lágrimas de la emoción por el viento que se estrella en su cara cada vez que le rosca al mango.

En la posición número 15 nos encontramos a la Yamaha MT -07, la moto-éxito “curvero y callejero” que triunfa en Europa desde el 2014.

A pesar de sus buenos precios teóricos, tanto la Kawa 900 como esta MT-07 para mí son motos carísimas porque al adquirirlas ...solo te dan media moto. Son máquinas que solo sirven para uno y reniegan ya de entrada de no poder hacer no ya un viajecito sino de una salidita acompañado. Para mí ese detalle es el sí o el no de una compra porque lo primero que siempre he hecho antes de adquirir una moto -y he tenido algunas decenas- al mirarla es separarla en dos partes. La delantera, donde tendría que ir yo sentado, y la trasera donde tendría que ir mi mujer. Y es curioso, si vemos las motos, incluso deportivas y hasta algunas R, que se comercializaban hace 30 o 40 años, podemos observar que llevaban un asiento digno para el pasajero y unas estriberas en su justa distancia. Hoy, amigo, lo que se cultiva es el onanismo como nunca.

 

Hay que reconocer que si hay una marca que ha entendido esta filosofía es BMW. La mayoría de sus modelos pueden acoger bastante holgadamente a dos personas. Y eso lo saben vender muy bien.

De todas formas, lo increíble es que sus motos de alta gama -las que cuestan 20.000 €- ocupen el puesto número 19, con la R 1250 GS. y la segunda moto más vendida de todas las cilindradas, la R1250 GS Adventure, el lugar 25. Nada menos que 1573 y 1373 unidades matriculadas respectivamente.

Vamos a ver. En este país nuestro no atan a los perros con longanizas. Y menos ahora. Vale, algunas unidades - no sé cuántas- me imagino que van a parar a los servicios del parque móvil de la seguridad del Estado (Policía y Guardia Civil) pero la mayoría se la quedan tipos como el vecino de al lado. Motos de 125 cv que cuestan entre pitos, flautas y controles de tracción, casi como una Harley grande o como una Goldwing.

Es verdad que más del 60 % se financian con el sistema de crédito Selec y que más que compra es un alquiler. Aún así... ¡me alucina que salgan a la carretera en nuestro país 2000 o 3000 motos equipadas para dar la vuelta al mundo cada año!... porque... una GS 1250 de 20.000 cucas con maletas de aluminio se compra para dar la vuelta al mundo... o para hacer grandes viajes por carretera. Pero... ¿todo el personal bmwista los hace?


Es imposible que pase desapercibida una Triumph Bonneville, de hoy, de ayer o de antes de ayer.

Veo a la Benelli TRK en la 30 posición con 922 motos vendidas por delante de la BMW F 900 R, pisándole los talones a la Africa Twin con 1054 unidades en 2020. Eso ya es más normal porque esa TRK cuesta apenas 6.000 € y es una moto al alcance de muchos y da mucho juego. Como las Macbor Montana 500 o la Voge que se han empezado a comerciar desde hace medio año.


LAS MOTOS MÁS VENDIDAS EN 2020. !VIVAN LAS CLÁSICAS¡

  

¿Habéis leído el título de este post? ¿Habéis repasado la lista de las motos más vendidas? ¿Sí? 

Pues amigos ya os habréis percatado de que todo va bien para las motos retro. No solo bien, sino muy bien. Ahí, en este hit parade de ventas del 2020 no aparece ni se la espera ninguna moto clásica, neoclásica, neoclásica vintage, ni algo que se le parezca. En esa lista solo podemos encontrar, además de muchos scooters, motos utilitarias también capaces, rápidas, gordas, grandes, altas, pesadas, motos muchas veces limitadas para solo uno y donde la mayoría de sus depósitos suenan a plástico porque son de plástico.

¡Que ilusión me hace no encontrar ni siquiera en el último lugar algunas de las motos que me gustan y que parecen de verdad de toda la vida! Las que han construido con ilusión sus diseñadores sabiendo desde el principio que nunca serán líderes de ventas. Las que parecen hechas por encargo para ti o para mí a base de plancha, acero cromado y muchas dosis de buen gusto. Son las Triumph Bonneville, las Royal Enfield Interceptor o GT, las Kawasaki W, las Guzzi V7, las Ducati Scrambler Cafe Racer, la Benelli Imperiale ...


Una R de 1985 que como otras de su época no descuidaba el confort del pasajero.


Pues por eso he añadido esa coletilla del título: !Vivan las clásicas!... porque no están en la lista y malo será que aparezca alguna, algún día. Es el mejor reconocimiento a unas motos... diferentes y únicas.

Después de hacer la prueba en este blog de la Benelli Imperiale 400 me compré una. En el segundo test que hice de ella, que en realidad fue un viaje, acababa el post de esta forma: “Hay algo en la Imperiale que me encanta: Que hay pocas. Si se venden muchas, lo aviso ahora, me la venderé. Salud y gas”

Sí, esa Imperiale es una moto sencilla -sobre todo original-, bonita y diferente y encima cuesta muy poco. Como la Interceptor 650 que también tengo.

 

 

LA BELLA Y LA BESTIA 

 

Las excelentes BMW GS 1200- 1250 ya no llaman la atención -al menos como lo hacía algunos años- porque en la calle o en las carreteras ...hay muchas. Forman desde hace años el entramado del nuevo paisaje rutero y urbano. Pero es más que probable que si llevas una Triumph Bonneville y aparcas al lado de una GS su dueño se la mire de reojo.

A mí me ocurre eso bastantes veces con mi Interceptor y aunque le devuelvo una sonrisa de complacencia no dejo de pensar en lo que le está costando el aparato y lo que he yo pagado por la Royal Enfield. Ya, no soy tonto, no tienen nada que ver las dos motos, pero es cierto que la Interceptor me procura buenísimas sensaciones a un costo de compra casi cuatro veces menor.


¿Que hace una chica como tú en un sitio como este?

Cuando tuve hace unos años la Triumph Bonneville 900 me pasaba tres cuartos de lo mismo. Aquella moto me despertaba deseos diría que hasta voluptuosos por sus cárteres impolutamente cromados, sus elegantes y redondeadas líneas y su esmerada pintura bicolor. Me gustaba a mí y llamaba la atención de otros muchos motoristas incluso alejados del estilo clásico. Una moto de la versión de 2012 a la que le sobraban algunos kilos, eso sí.

Después estuve a punto de comprarme una Kawasaki W 800. Haz un esfuerzo mental y ponla al lado de cualquiera de las que están en esa lista de las más vendidas. Verás en ella una moto preciosa, real y auténtica que se comerá con patatas fritas (bueno, quizá exagero) a la que has puesto a su lado - y no me meteré con los diseños - aunque la otra esté sobrada de más tecnología y disponga de muchas más prestaciones. Pues mira, yo me quedaría con dos W. Una azul para cada día y otra roja para los domingos.

Lo mismo se puede decir de las otras clásicas.

Un seguidor del blog me dejó hace poco un comentario: 

“Hola: Tengo 57 tacos, una Honda CB 250 two fifty con 22 años, que es la mejor moto que he tenido. En ese tiempo tuve 3 años la GS 1200 que tras el capricho vendí por ser solo para lo que es, viajar.”

 

Tiene buena parte de razón. La ventaja de tener una clásica es que aparte de disfrutarla solo mirándola te sirve para cada día, para salir a curvear y...también para viajar aunque lo haga a otro nivel, eso sí, y, si lo haces, con más dosis de aventura asegurada. Además, gracias a sus generosos asientos biplaza podrías hacerlo acompañado y desde luego mucho mejor y más cómodamente que sobre la ganadora de esta lista, la Kawasaki 90 (me refiero a la versión kamikaze, no a la RS ya que esta última versión también me pone).

Para mi está claro. El cuadro de honor donde deben de estar las motos clásicas o neoclásicas es inversamente proporcional a la lista de las más vendidas. !Dios mío, qué horror si se hubieran vendido en un año 2.884 unidades de la Royal Enfield Interceptor como lo ha hecho la primera Kawasaki de la lista! O las 3.000 de las dos BMW que le siguen.

Ser único, original y poco visto, ese es el tema. Te ven menos, pero destacas más.

Este submundo motociclista marginal también tiene sus cifras.


La Kawasaki W 800 siempre es un regalo para la vista.
 

UN CUADRO DE HONOR AL REVÉS 

 

Me he hecho con algunos datos sobre las ventas de las clásicas más conocidas -me faltan las de la Nine y Honda CB 1100 EX- durante el 2020 que lógicamente no aparecen en la lista gracias a que he pedido a algún importador o concesionarios, amigos fiables, los números de motos vendidas o matriculadas de la marca.

Motos Caparrós, un histórico concesionario de Guzzi, me confirma en toda España 389 Guzzi matriculadas en 2020 (matriculadas no quiere decir vendidas). No tenemos los datos por modelos por lo que aquí entra mi calculadora personal y estimo -con riesgo asumido a equivocarme- que la nueva TT 850 trail se debe llevar la mitad de las ventas dejando para los modelos V el resto del mercado.

Envié un mail a Kawasaki y tras cinco días y un fin de semana por medio no he recibido aún respuesta. La pregunta era: ¿Del total de las 2884 unidades vendidas, cuantas se atribuían a la Z 900 y cuantas de la Z900 RS (la versión clásica)? Tenía curiosidad ya que la primera versión cuesta sobre 10.000 € y la segunda 13.000 y pico. Visto que me lo tengo que inventar y consultados mis algoritmos mentales le doy ...mmm...unas 2000 unidades a la deportiva kamikaze y el resto a la RS. ¿Me equivocaré de mucho? También inquirí sobre la bonita clásica Kawa 800. No tengo ni idea pero si la última de la lista, una TRS TR 300, suma 245..., seguro que han colocado menos que esta. !Bieeeennn, hay poquitas!




Sé que en Cataluña - me lo dice Italomotor- se han vendido entre 40 y 50 Triumph Bonneville en sus dos versiones de 900 y 1200. Pongamos que en Madrid lo mismo o algo más. Si el resto de España es el doble de la otra mitad, (digo yo), podemos intuir que la cifra de Bonnevilles vendidas será de unas 300.

Con Royal Enfield tengo los datos exactos. De la Interceptor 650, 270 unidades. De la GT 650,112. De la Continental 530, 5. De la Bullet,10. De la Classic 500, 117. Y de la Himalayan, 318 unidades.

 

De Ducati ni sé nada ni me lo puedo imaginar pero sí conozco exactamente cuantas Benelli Imperiale 400 se han vendido el año pasado: 113.

Mmm ....demasiadas,...demasiadas....

 

Mi  Benelli Imperiale 400.Si tienes una ,sube las barras 2.5 mm, ponle unos
 neumáticos BT 46 y unos  amortiguadores Hagon detrás.
Mejorarás la mar de bien una lindeza de moto.







jueves, 25 de octubre de 2012

TRIUMPH BONNEVILLE: LO BUENO Y LO MALO.2ª PARTE.




Lo bueno que tiene poder probar una moto antes de comprarla es que te puedes hacer una  idea de sus virtudes y también defectos, cosa de lo más  interesante al menos para no equivocarte demasiado en el caso de que al final acabe siendo tuya. Aunque claro, no es lo mismo que hagas sobre ella 3.000 kms sometiéndola a una prueba intensiva, que unos pocos kilómetros  porque te la ha dejado un amigo que te está esperando en la esquina. A veces ocurre que incluso habiendo hecho una toma de contacto más amplia, probándola al cabo del tiempo y en otras circunstancias y con menos  prisas, descubres detalles o peculiaridades que te habían pasado inadvertidas y que, o bien te refuerzan las sensaciones positivas, o, en el peor de los casos, se te acaba instalando la mosca tras la oreja tras comprobar que tiene feotes defectos. Mi prueba anterior fue  TRIUMPH BONNEVILLE 865cc T 100. LA MEJOR BONNY.

Siempre que he estrenado moto y siendo consciente de que la perfección no existe he intentado mejorar esos detalles negativos a veces con remiendos caseros o chapucillas pero tengo que añadir que no siempre he salido victorioso en mis empeños y cuando eso ha ocurrido he acabado por empecinar mi pobre y obsesionado cerebro trasladando finalmente el problema a algún taller amigo. Tengo varios  y voy rotando por ellos para no cansarlos demasiado.

EL OLFATO Y LA EXPERIENCIA

También he observado, y eso lo tengo claro, que dentro de mi lista hay buenos mecánicos que conocen su oficio desmontando y montando incluso a la perfección, por ejemplo un motor, pero que les falta ese punto mágico de la intuición o sensibilidad para detectar precisamente el origen, por ejemplo, de una anomalía que se sale fuera de lo habitual, esas  averías que no están claramente definidas en el libro de taller, como la que os explicaré a continuación. Ojo, que no me refiero en general al colectivo sino a una parte de ellos, quizás buenos teóricos de escuela, los primeros de la clase, pero poco rodados en la experiencia de los años…encima de una moto.! Y eso es muy importante para conocerla bien!. En mi lista, pues, están los buenos mecánicos y los que te saben interpretar, a ti y a tu moto.

 LA HORQUILLA DEL DIABLO
Después de mi toma de contacto y estando la Bonny en venta no me pude resistir a sus encantos y dando una moto a cambio –una preciosa Shadow 750 de la que no me olvidaré nunca porque me ha ido de lo más bien-, me  quede la inglesa mediante un buen trato económico. Las dos están muy bien conservadas, mejor que eso, impecables y las suelo comprar de segunda mano así. Ese es el truco para seguir jugando a lo que más nos gusta respetando – a veces sin gasto alguno- nuestro bolsillo.
Ya se ve que la Bonneville es bonita. Pero eso no quiere decir que además sea perfecta .Ya hemos quedado que eso no existe. A los pocos kilómetros encima de ella en mi prueba anterior ya me di cuenta rápidamente que si finalmente me la quedaba tendría que mejorar, primero de todo, la suspensión delantera. En su parte trasera todavía  llevaba los muelles originales –sin regulación de hidráulico- y el conjunto transmitía  un comportamiento seco, aunque gracias a sus delgadas gomas, la moto se dejaba inscribir fácilmente en las curvas con buen pis pero, a nivel de confort y seguridad de agarre, mis sensaciones no han sido nunca óptimas. Después, con el tiempo me he dado cuenta de que la monta de neumáticos que lleva –unos Metzeler Lasertec delantero y un MZ 2 trasero- ha tenido mucho que ver en ello, especialmente este último.



Una Lube de carreras de 1958 y mi Lambretta de 1964.Sus suspensiones eran tan raquíticas que echábamos mano a las  telescópicas  iguales o parecidas a las de las puertas de garage.¿Tendré que poner eso en la Bonneville?


Al instalar los amortiguadores traseros, unos Bi-tubo regulables en muelle e hidráulico –aunque poco sofisticados-, la cosa mejoró y al menos creí haber solventado la mitad del problema porque a partir de ese momento el tren trasero calcaba mejor las irregularidades del terreno ayudando a unos mejores apoyos en plena curva que hubieran podido ser mejores por culpa de la excesiva rigidez, duro rebote y falta de amortiguación efectiva de la suspensión delantera. Mi tortura durante tiempo.
¿Qué le ocurría a esa horquilla?. Si os contara la de problemas que me he encontrado con las barras de algunas de las motos que he llegado a tener no os lo creeríais. Supongo que para muchos este detalle puede ser sorprendente pero también lo era para el que iba en las Vespas clásicas de toda la vida y no se enteraba de que la moto y el piloto iban torcidos porque el motor estaba en un lado y sin compensación de peso en el otro. Pero vamos a ir paso a paso en la que ha sido mi lucha para intentar mejorar…o no, ese apartado de la suspensión delantera de mí flamante T 100.
Estaba claro que allí se generaba  una exagerada presión de muelles, -había que hacer en parado una buena fuerza para hundir algunos centímetros las barras- y retornaban con un rebote demasiado instantáneo y rápido con la consiguiente falta de amortiguación. La moto no se había tocado -todo era original y tenía apenas 4000 kilómetros- y tampoco se apreciaba ningún toque o golpe en la rueda o barras rayadas o dobladas, lo que nos hubiera dado al menos una explicación a su seco comportamiento.

UN PROBLEMA YA CONOCIDO ANTERIORMENTE
Recordé que tuve ese mismo problema en una antigua BMW K 75 y también en una antigua Triumph Thunderbird e igualmente en una Freewind 650. En todas ellas, las barras circulando a baja velocidad o incluso a 100 por hora no se despegaban ni un milímetro de las botellas y solo la deformación del neumático al comprimirse hacía de amortiguación. Vamos, como lo hace una Van Van.
No se arregló nunca ese problema y coincidimos con Carlos, un buen mecánico en “todo” y  propietario de la tienda BMW no oficial Stil Moto de Barcelona, que los márgenes de tolerancia de barras y botellas en algunas unidades pueden ser tan estrechos que pueden provocar esta rigidez por engarce de los dos elementos. Es más, Carlos, si se da el caso, no entre gira nunca las barras para cambiar los retenes ya que se ha encontrado en algunos casos que el funcionamiento de la horquilla al cambiar la posición de las barras puede perder la suavidad de deslizamiento con que la trabajaban antes. Otras veces, el motivo de una irregular excursión de las barras se debe a un mal apriete de la tornillería del eje y los seguros de la rueda y que podría llegar a pasar por un deficiente montaje de una rueda, por ejemplo en un cambio de vieja a nueva, cosa que también ratifiqué con la Bonneville. Las barras, aunque milimétrica, pierden la convergencia.

¿EL ESPÍRITU REBELDE DE STEVE MAC QUEEN?

Así, que con la mosca tras la oreja y esperando que el fallo no fuera por una falta de tolerancia de esos tubos en las botellas, decidí cortar por lo sano y montar unos muelles Öhlins con su aceite correspondiente, cosa no cara, y que se realizó con los parámetros para la T 100 en los propios talleres del importador en España. Se pasó de una densidad de SAE 10 original a un 15 de la marca. Conozco a los importadores y su profesionalidad aparte de la calidad de la marca que siempre publicitaré. Simplemente, la mejor del mundo. Pero…mi vuelta a Barcelona por la autopista de Manresa fue un completo desastre. La horquilla iba rígida y casi clavada tanto sí, sí, como si no, provocando las lógicas vibraciones en el manillar y por consiguiente en mis manos.

Asiento King,manillar mas alto y escapes TOR

Puede que tú, a lo mejor, es lo que deseas para tu Thruxton o T 100 que no se hunda nada en las frenadas. Si te decides a montarlos, Pedrosa o Lorenzo palidecerán detrás de ti viendo cómo te vas de ellos antes, dentro y después de las curvas pero yo lo único que he pretendido desde el principio es que esa moto sea mínimamente cómoda y potablemente efectiva. Lo que sigue es una abreviación de los pasos que di a continuación en busca de huir de aquel reglaje: extracción de 100cc del total de los 490 cc del aceite de SAE 15 y sustituirlo por SAE 5 con los Öhlins dentro. Recorte de dos centímetros de los tubos interiores que anteceden a los muelles. Restitución de los muelles originales. Cambio del aceite por Putoline de Sae 10 -el grado original-. Restitución y montaje de los tubos cortados.
Ahora la horquilla de la moto vuelve a estar de origen y…trabaja igual que al principio, o sea muy mal ,dura, seca y sin apenas recorrido de amortiguación – eso sí Lucas, frena que de carreras, o sea ,se hunde nada-  pero lo que tengo claro es que probablemente nunca sabré si esos dos muelles están abducidos por el espíritu rebelde de Steve Mac Queen o ha sido un guiño de los ingenieros de Triumph para chotearse de la cara de pavos de algunos mecánicos al soltarles mi gran interrogante: ¿Qué le pasa a mi horquilla y por qué no le ocurre lo mismo a la T 100 de mi amigo Joan que va así de bien?
Bueno, la leche de bien tampoco, pero al menos la de mi colega de ruta funciona mucho más suave  y mas confortablemente y eso es mucho decir ya que los tubos de estas Bonneville están más huecos que una flauta valenciana. No llevan ningún sistema de hidráulico interior. Mmm…las Kawas 750 Z al menos de las primeras series, tampoco lo llevan. ¿Quiere decir eso que me estoy cargando la bonita, que lo es, Bonny T 100?
No, hombre no, pero esto y algunas cosillas más es lo que me ha pasado a mí. ¡Qué le vamos a hacer!. Pero no os preocupéis, al final explicaré algo muy bueno, positivo y extraordinario. Ahora, más cosas.

EL DEFLECTOR MÁGICO
Durante el viaje y estreno de una Suzuki V Strom desde Barcelona a Cádiz – me parece que eso ya lo había contado- me di cuenta que con la pantalla alta y con el top-case trasero instalado, la moto corría y zumbaba trazando unas eses magnificas por la autopista del mediterráneo…en plenas rectas. Antes de llegar al destino llamé al fabricante de accesorios Plásticos Puig y les pedí que me mandaran el spoiler de los bajos del motor que fabrican ellos para esta moto. En pocas horas lo tuve a disposición, se lo monté y… se acabó el problema. Y el problema era que esa trail asfáltica tiene mucho volumen en su parte superior y nada en el inferior. La zona superior hacía de vela. Y como las  leyes de la  aerodinámica son como son pues iba muy borracha la pobre.
Yo he llegado hasta aquí y en muchas motos gracias a que he intentado cuidar mis cervicales y demás protegiéndolas a lo largo de los años con bastantes carenados, diferentes pantallas, variadas cúpulas y hasta con carpetas de dibujo montadas improvisadamente sobre un faro durante un frío viajecito. La moto sin nada es más bonita y delante del bar de los amigos seguro que mola más, pero si haces una larga salida o un viajecito en verano –bichos, chof,chof- o en otoño – lluvia ,chap,chap - o en invierno –frio, brrrrrrr, brrrrrr- o incluso en ciudad – polucion , agg,agg- hasta te enamoraras de ella. Lo que yo te diga.



Un deflector que funciona

Por eso lleva esta T 100 una pantalla, para seguir yendo en moto mucho, mucho, y para disfrutarla más. El problema general de equipar ese apéndice es que si va montado sobre el chasis de la moto mediante una araña, vale, no perderás mucha estabilidad pero si queda anclada sobre soportes encima del faro notarás bamboleos que incluso pueden ser peligrosos circulando a velocidades de más de 100 por hora.
Con la pantalla se genera un gran volumen en la parte superior de la moto que contrasta con la inferior donde se aloja el estrecho bicilíndrico, cosa que exagera aun más este aspecto. No he encontrado quillas para esta Bonneville. Pero imitando –ejem, ya tengo un poco de experiencia en esto como veréis en algún capitulo del blog- los alerones de las ruedas de los F1, me hice construir este sencillo deflector que gracias al ángulo de posición de la lengüeta obliga a presionar el aire que le llega por la zona inferior hacia abajo produciendo así más carga aerodinámica y logrando así equilibrar la zona baja y la alta de la moto donde se encuentra la pantalla, neutralizando su efecto vela. A medida que se corre más, mas se nota el efecto, tanto que incluso obliga a trabajar mejor a mi maldita horquilla porque la obliga a presionar sus barras dentro de las botellas. !Toma ya!. Solo hay un problema. La calibración de ese deflector. El ángulo de inclinación de la lengüeta es muy importante –que se lo pregunten a Ferrari- y hay que ir probando los grados hasta encontrar el punto óptimo. (Con la lengüeta inclinada, más exagerada, recibiendo demasiada presión de aire, la T 100 se mostró bastante “inconducible”)

UN PANTALON MUY GUARRITO
Lo que acontece no es achacable exclusivamente a la bonita T 100 Bonneville. Dicho está. Por ahí dentro del blog hay un artículo en el que me refiero a los porqués de la suciedad de nuestros pantalones especialmente cuando circulamos en moto en verano. Llegamos a casa después de un trayecto – no tiene porque ser muy largo- por autovía o autopista con nuestra moto naked –eso no pasa en los scooters y menos en las motos con carenado- y nos damos cuenta que nuestro magnifico y fino  pantalón de algodón que nos acabamos de comprar la semana pasada color beige liso – vale, pero de vez en cuando a uno le apetece cambiar el color negro- se ha convertido en menos de una hora en marrón jaspeado con puntos y formas irregulares caprichosamente variadas en la pernera izquierda, y un único pero amplio dibujo tipo reproducción aérea de la isla de La Gomera color ocre oscuro en la pernera derecha.



Recuerdo de una excursión de 80 kmts

Pues bien, el autor o autores de los pictóricos tintes se deben a los vehículos que te preceden y que van soltando por sus bajos mezclas variadas de aceites multigrado Cepsa, carbonilla y elementos acuosos provenientes del los aires acondicionados y los refrigerantes del motor. Eso ya lo sabía, lo que ignoraba es por qué diantres otras veces se mancha solo una pernera en vez de las dos.

EL CULPABLE Y NO LO DIRÍAS NUNCA
Pues investigando, investigando, estoy en condiciones de afirmar que existen dos terroristas infiltrados en nuestra moto que son los autores de ese desaguisado cometido en mi pantalón –he tirado a la basura la tira- como veis en la foto: el líquido y las pastillas de freno. Dependiendo de si llevas doble disco o uno solo, te puede manchar un lado o los dos pero, en general, la porquería será más cuanto más calor haga.
Respuesta a mi pregunta de parte de un buen amigo desde una de las mejores y acreditadas empresas del sector fabricante de frenos. Galfer:

"Es cierto  !!!Las pastillas al desgastarse desprenden cenizas "guarrindongas" ensuciando llanta y perneras!!
Soluciones eficaces a partir de la formulación no las hemos encontrado siendo el polvillo que se genera "cenizas". Una parte de estas se adhieren, funden al disco y otra se volatiliza. Las partículas que se han adherido al disco se desprenderán en mayor o menor medida al volver a utilizar el freno. Las que "salten" a baja temperatura no te mancharan el pantalón.

Proteger el disco y/o canalizar la dirección del flujo de aire que proviene del disco reducirá el problema
Mantener todo el conjunto limpio siempre es conveniente

Sugerencia: Utilizar botas y pantalones negros !!!!!!!!

Recibe un cordial saludo"





Pues en eso estoy, intentando blindar la parte trasera del la pinza. Sin duda los intensos calores de este verano han ayudado a que varios de mis pantalones quedaran inservibles. Ahora ya sé el porqué.

EL ASIENTO KING & QUEEN
Ya dije en el ensayo anterior que había probado el asiento clásico de repliegues que llevaba incorporada la moto y también el clásico más bajo y liso con un canalón o perfil de adorno que lo circunda. El primero es duro e incómodo y lo descarté de entrada aunque incluso lo intenté mejorar a través de un tapicero. No hubo ganancia.
El clásico en forma de tabla no está mal. Es más bajo -perfecto para algunos- y con sensaciones agradables para las posaderas. Es blandito y además mantiene bastante cómodo al pasajero. El problema es que como la Bonneville tiene el manillar alejado -demasiado- tienes que sentarte justo en la parte más estrecha del asiento, tocando ya al depósito. En carretera tiene sus pros y contras. Al estar bajito respecto al suelo da un plus de seguridad en la conducción pero hay momentos, cuando llegan las curvas, que eso desaparece porque justo esa parte del asiento donde se apoya el interior de tus muslos es demasiado blanda, se hunde demasiado y te provoca balanceos en el cuerpo. Queda bonito en las fotos y si se las  haces aparcada tu moto en una curva la isla de Man durante el TT, más.



El King Queen.Sobran las palabras..

Pero el King & Queen -algo más de 200 euros- sería el mejor y de largo, te lo digo yo, para… llegar a la famosa isla y encima con pasajero. Hubo un tiempo en que lo dejaron de fabricar pero Triumph lo ha recuperado otra vez para la Bonneville. Él solo es la mitad de la suspensión y confort de la Bonny y el que va encima va como su nombre indica, como un rey. El culo va perfectamente ubicado, algo hundido, y hasta tiene un ligero apoyo en la rabadilla que mejora la contención del cuerpo en las aceleraciones. Pero como el fondo del asiento queda algo atrasado, el piloto encajado en él tiene que forzar más de la cuenta sus brazos para apoyarlos en el manillar. – talla standart 170-175 cm-.
Con este asiento de la gama que es algún centímetro más alto, ese manillar queda todavía más bajo con lo que, después de pensarlo mucho porque no se encuentran fácilmente alzas para su rara medida de 25 pulgadas, le instalé dos tornillos largos allen -que se tuvieron que retocar- y varias arandelas, -el mejor sistema para optimizar la altura al máximo que dan los cables- para ganar altura en el manillar. Sin duda mejora la posición de conducción y te aleja más la fatiga.

TACHÍN, TACHÍN, LO MEJOR DE LO MEJOR,…SIMPLEMENTE EXTRAORDINARIO
Si tienes tantos años como la original Triumph Bonneville de finales de los 50 creo que estarás de acuerdo que una de las mejores voces de cantantes que hemos escuchado es la del malogrado Nino Bravo. Un portento de voz de aquel valenciano. En otro género distinto, la potentísima de Montserrat Caballé  o también la de Lucciano Pavarotti, por cierto un gran loco de las Ducati.



Escapes originales TOR de Triumph

Sé que es poco serio esto, pero bueno…si en sus días de esplendor les hubiéramos metido un par de calcetines en la boca a estos cracs de la canción, lo que hubiera salido de sus gargantas sería algo parecido al sonido que emiten los bellos escapes clásicos que equipa de serie todas las  Bonneville actuales.
O sea, un sonido apagado que quiere pero no puede, que se estira al acelerar pero que no provoca la leche de pasión. Una moto educada y bien aplicada con las normas anti polución y del CO. Un envoltorio bonito de una época nostálgica. Desde luego, ésta no sería la moto de los Rollings Stone.
Dicen que las T 100 dan 67 cv. Pero casi apostaría que no es cierto. Una Transalp 700 da 60 y tiene más castaña y fuerza que mi Bonny con los escapes de serie. No creo sinceramente que llegara a esa potencia.

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Veo en pleno ejercicio surrealista personal a John, Brandon, Charly, Douglas y Donovan , unos trabajadores de la antigua fábrica Triumph de Meriden , delante de mi mesa y mi ordenador, apoyados en la pared y mirándome socarronamente como si fueran adivinando lo que estoy escribiendo. Charly está medio apoyado en una caja en posición vertical de  más o menos un metro de largo y de un par de palmos de grueso. Me miraban en silencio y no decían nada excepto unas inconexas palabras  que balbuceo Brandon sin pestañear mientras movía la cabeza como el que se guarda algo:
- Bonneville trancuila…ehh. No pasión…ehh. Educated…eh..
He seguido escribiendo pero cuando he levantado otra vez la vista hacia ellos…ya no estaban. Ellos no, pero la caja sí. Como tenía sueño, eran las 2 de la mañana, me fui a dormir y ni siquiera me acerqué  “a la caja” porque ya os he dicho que aquella escena era fruto de un ejercicio surrealista personal, y ¿qué te crees, que estoy loco?

Suelo cambiar el orden de las cosas que hago cuando me levanto por la mañana para romper la rutina. Lavabo, desayuno, ducha, diario o diario, ducha, desayuno lavabo y así. Acto seguido voy al parking y pongo en marcha la moto. Y la moto era  la Bonneville.  Llave, botón de arranque y…
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Dios mío…no sé…no sé cómo explicarlo.
Ha sido una impresión tan brutal,… tan inesperada. Estoy intentando transmitirlo y no me salen las palabras. Pasado el primer momento de acelerar en vacío he estado otra vez…!y ahora no es virtual!! Es real! en los boxes de las Triumph inglesas de resistencia de las 24 horas de Montjuich de 1968 . !Es el mismo sonido! Ni mucho ni poco, pero es simplemente una música preciosa!.
Aturdido como estaba en medio del garaje, sentado en la moto parado, vi delante de mí, entre la bici y el capó del coche, la caja de aquellos cinco de anoche abierta de par en par y a su lado …mis escapes originales hasta con la mancha pequeña de alquitrán debajo de uno de ellos. Mis muditos escapes.
Lo que estaban oyendo mis orejas en aquel momento eran las altas y bellísimas notas de Nino Bravo, Montserrat Caballé y Lucciano Pavarotti que fluían libres y sin  tapujos de ninguna clase. Como las que emanaban de estos escapes TOR originales que ofrece Triumph algo más abiertos, más alegres, respetuosos igualmente y si quieres menos tímidos que los de origen, y no son demasiado caros. (Sobre algo menos de 400 € la pareja) Insisto, no son “ruidosos”, sino que suenan bonitos. Y hay que añadir: no están homologados. Yo creo que hay una respuesta a este accesorio desde la fábrica y es: “Vale, han capado las Bonneville ,pero las Bonneville sonaban y eran así”.
Salí del garaje y encaré una de las carreteras cercanas a mi casa. De repente abres gas a 2000 rpm –les gusta salir ahí y sonar a solo de orquesta - y te catapultan hacia delante en una cabalgada enérgica y llena de par. Las retenciones son musicales y las provocas aunque no hagan ni puñetera falta. La potencia es ahora real. Seguro.
No lo voy a decir en broma. Los ingleses inventaron un tipo de motores bicilíndricos con los pistones subiendo y bajando a la vez. Ciclo a 360 grados. Esa parte de la historia es de ellos y fueron muchas marcas con esa característica de diseño y sonido peculiar las que dieron días de gloria “al imperio de Su Majestad”. Ahora solo queda Triumph y me extraña, sabiendo cómo son los ingleses, que no hayan luchado para lograr una excepción en las normas medio ambientales para que ese sonido histórico auténtico de las Bonneville no desapareciera. Es un icono. Aquí, se perdonan a los toros valientes…y no me meto en camisas de once varas.
Ya veis, todo un rollo lo de mi horquilla, y lo del freno guarrito, pero esta música le ha devuelto la vida a esta T 100. La que no tuvo que perder nunca.
Circulando por la N2, en medio del pueblo de Canet de Mar, hay un momento que pasas y cruzas la riera,-la calle central- en la que se ubican varios bares con sus terrazas exteriores. A 40 por hora puedes verlas durante un par de segundos. Pues..adivina a quién he creído ver en ese rápido flash visual:  A cinco tipos sentados alrededor de una mesa, mirándome sonrientes y brindándome mano en  alto con unas enormes birras. Salud.



Nota: El servicio oficial Triumph Italomotor se ha comprometido a revisar a fondo mi horquilla. Veremos si consiguen encontrar el problema. En el caso negativo tengo una última carta de la que me acabo de acordar. Paco Lancho ex campeón de España de Motocross y ex técnico de amortiguadores en Betor y Showa. Veremos

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miércoles, 27 de junio de 2012

TRIUMPH BONNEVILLE 865cc T 100. LA MEJOR BONNY.

                                  PRUEBA



La Bonneville continúa en forma


Tengo un gran cuadro colgado en la habitación que enmarca un “colage” de fotos de una gran parte de las motos que he tenido en mi vida. No están todas pero las que aparecen guardan cada una de ellas recuerdos de épocas y momentos inolvidables. Todo hay que decirlo, unas más que otras, ya que durante esa larga vivencia motociclista ha habido en cada elección aciertos y también algunas decepciones, generalmente debido a que el perfil de la moto que acababa de adquirir, no habiéndola probado antes, no encajaba con mis necesidades reales. Cuando se da este caso, el error lo pagas hasta que te desprendes de ella, a no ser que estés dispuesto a perder bastante dinero de un día para otro si es nueva cambiándola por otra.
Repasando foto a foto, sin embargo, cada vez que las miro aparecen algunas máquinas que me provocan una sonrisa de complacencia por los buenos recuerdos y los servicios prestados. Especialmente una roja Montesa Impala 250 de 1965; mi Sanglas blanca 400 – con el chasis nº 2-prácticamente un prototipo del 69; la ligera Ducati Sport 750 del 76 y la BMW GS 1000 del 90, además de  otras que marcaron mi vida especialmente.
Pero si tengo que decir cuáles fueron las que más ilusión me hicieron, tengo que señalar a mi Norton Comando 850 de la última serie del 78 y una cromadísima Triumph 900 Thunderbird , de mediados de los noventa, ambas naturalmente inglesas. Conducir la primera, incluso con sus notables vibraciones al ralentí y el sentir de su gran motor a bajas vueltas, fue, sin duda, toda una experiencia imborrable. Después, y unos años más tarde, también me encantó aquella Triumph tricilíndrica que de tanto mirar sus brillos casi me producía escozor en los ojos. Pero mi recuerdos de ella fueron  agridulces porque al chasis de aquella moto le pasaba algo ya que se movía alarmantemente a mas de 110 kph y no mejoró ni cambiándole la horquilla y ni los amortiguadores traseros. De todas formas, continúa gustándome cuando miro la foto a pesar que ahora la veo demasiado alta.
 Ahora que lo pienso, las camisetas que más me han gustado llevar, aun conduciendo una Honda VF, una BMW R 100o una Yamaha XVS, por ejemplo, han sido las que muestran el logo de Norton y Triumph. Todo un acierto estético de estilo de letra. (Por cierto, en el caso de Triumph el rabillo de la R abrazando la H final ha sufrido no menos de 10 variaciones y retoque estéticos desde 1902).

La Triumph de Buckmaster-Kinsella 2ª en las 24 horas de Montjuich de 1968

El ala dorada de Honda es bonita, pero Triumph le lleva muchos años de historia a los japoneses y eso creo que también le confiere un plus de solera. Será por su belleza y equilibrio clásico o  por sus connotaciones históricas deportivas  pero ese logo ha atraído sobre todo a los veteranos motociclistas de todo el mundo como también en su día los tuvieron  Velocette,  BSA, Matchless –el diseño de nuestra Sanglas se inspiró en ella- -y otras. Aquí y fuera de nuestro país, lo lograron  Montesa y el dedo rampante de Bultaco.

QUÉ NOCHE LA DE AQUEL DÍA
Pero existen más motivos personales que me acercan hacia Triumph. Conservo la única foto de mi abuelo que le hicieron en 1919 sentado sobre su Triumph modelo H y también he fijado en mi memoria las miles de motos y motoristas que se concentraban y aparcaban cada año en los alrededores de la plaza España de Barcelona para seguir las evoluciones de la carrera de resistencia más importante de Europa: Las 24 horas de Montjüic.
Quien lo haya podido vivir sabe que lo que digo es cierto, porque el viejo parque y su circuito urbano ha sido el más bonito de cuantas pruebas de este tipo se han celebrado… y también ha sido probablemente uno de los más peligrosos. (Tuvieron lugar allí durante decenas y decenas de años competiciones internacionales de GP de motos y también al final de F1, que 1975 acabó con un fatal desenlace con varios muertos y con un testigo directo que es éste que os escribe).
De esas motos aparcadas en las aceras adyacentes al parque en los años sesenta se podían observar matrículas holandesas, francesas, italianas, alemanas y de de la Gran Bretaña, que portaban  principalmente las grandes BMW, también  Guzzi  y algunas marcas inglesas ya desaparecidas pero también muchas Triumph. No había mucho más para elegir en los años sesenta .Normalmente, ¡cómo no diferentes ellos!, las inglesas solían marcar su territorio con un charquito de aceite.
En 1968, yo tomé parte con una Bultaco 250 de serie –mi hermano Jaime quedó en muy buenos lugares y segundo en más de una ocasión- y turnándonos en relevos con mi compañero Castellvi logramos acabar en la décima posición y la cuarta de la categoría de los 250. Siempre se corría mezclado con máquinas de más cilindrada y ese año participaron siete Triumph de entre 500 y 650 aunque  solo tres se situaron delante nuestro: la de Buckmaster y Kinsella -unos habituales a la prueba- consiguió el segundo lugar y la pareja española JUANJO y Fargas, con una Norton 750, ganaron la prueba con 635 v al circuito. (JUANJO fue después importador de la marca en España con éxito a diferencia de Triumph que apenas se vieron en este país).

La Triumph del equipo Redfert-Hopes detrás de mi Bultaco en las 24 horas 1968

En plena carrera sabías quién tenías pegado a ti por el sonido del motor. Una dos tiempos te avisaba que te iba a pasar porque su “tubarro” petardeaba como un avispa borracha detrás de ti; una Ducati 250 sonaba ronca cazalla a través de su megáfono –todavía faltaban 5 o 6 años para que aparecieran las temibles e invictas 750-, pero me acordaré de cuando mi Bultaco Kit América, algo descafeinada eso sí y por eso acabamos, andaba detrás de una Triumph bajando por la Font del Gat negociando la redondez de la curva manteniendo como era obligado en aquel lugar un pelo de gas con la segunda colocada. Ahí, las retenciones de los escapes de las inglesas Norton y de las Triumph Bonneville sonaban poderosas y  burbujeantes, emitiendo sus dos pistones un característico sonido –subían y bajaban los dos a la vez-, típico de la configuración de un motor a 360º. Creo que dejé pasar a más de una para escucharlos…
Han transcurrido 44 años desde aquel día y aquella noche, pero cada vez que escucho esa música en una Triumph bicilindrica contemporánea os podéis imaginar el gusto que me da. Encima, la que fabrican ahora, la Bonneville ,es muy parecida a la que corrieron  Buckmaster y Kinsella en aquellas viejas 24 horas ,tanto que no creo que su moto tuviera entonces más potencia que la que da ahora una Bonneville.67 CV.

Los carters son como un espejo

VAYA,VAYA, QUÉ BUEN MAQUILLAJE…
Cuando los amigos de www burras.eu me facilitaron una preciosa Triumph Bonneville T 100, de hace dos años con 3700 kms y en estado inmaculado, lo primero que hice – ya te lo puedes imaginar, chato- fue dirigirme al viejo parque y ex circuito de Montjuich  (así, con su antiguo nombre acabado en ch), escenario mudo de tantas epopeyas gloriosas en la historia del motociclismo. El trazado del circuito es exactamente el mismo con su corta recta donde se ubicaban los animados boxes -debajo de las fuentes-,su primera curva a izquierdas – esa que estoy en la foto- del restaurante de La Pérgola, su subida al Pueblo Español, su amplia curva a derechas de Sant Jordi, la recta del estadio, la curva del ángulo, la ciega, la preciosa curva de La Rosaleda con peralte a favor,…uuuahhuuuuuuuuuuuuu…,la bajada de la Font del Gat, la curva del Teatro Griego, la curva de Vías y la entrada en la recta de boxes de La Guardia Urbana. En fin nada ha cambiado excepto que si corres a más de 40 en algún tramo te empapelan. Yo creo que no me van a decir nada si pongo que en algún momento “por necesidades del guión” superé esta “gran” velocidad. Quizá alcancé los 50km/h.

INTRODÚCETE EN LA MÁQUINA DEL TIEMPO, AMIGO
 Te invito a que hagas una prueba. Acércate al parque de Montjüic. Una vez allí, ojea unas fotos de la época de unas impresoras que te habrás hecho antes, -el Ipad también vale para eso-, ponte un casco jet, - va a ser complicado que encuentres un Cromwell auténtico- ,le quitas la visera y encástrate unas gafas de esas clásicas de moto que alguien te habrá dejado. Sitúate en la recta donde estaban los boxes y estaciona la moto allí mismo, en diagonal a la acera. Acuérdate, tiene que ser justo donde comienzan las escaleras de las fuentes.
Colócate a continuación en el otro extremo de la calle frente a la moto vigilando que no te vea nadie porque pensará que estás loco, cuenta inversamente de 10 a 0 y, zas,… corre todo lo rápido que puedas hacia ella. (La salida se hacía de esta forma). Arráncala y sal en dirección hacia la primera curva de la Pérgola que inicia el ascenso al parque. A continuación completa el trazado.
No hace falta que corras, ni que traces en plan carreras porque te la puedes dar con un autobús pero ya te garantizo que te impregnarás del espíritu Montjuich. Verás cómo lo notas.
Y…mmmm…hazlo de noche…sííí…porque la única iluminación que había era las de las pobrecitas farolas y la de tu propio faro. Te va a gustar la experiencia, si te gustan las clásicas. Te lo garantizo.

La T 100 una señora moto

LA BONNY T 100 DE AHORA
Las de ahora, las modernas, ya llevan muchos años con nosotros. Es ya una clásica de las clásicas. Es muy bonita, estarás de acuerdo. Y también mucho más cuidada en los acabados que las de antes, porque sus materiales son nobles y los cromados aparecen con gran profusión. Las tapas del carter brillan tanto que te puedes afeitar mejor que en el baño de tu casa. La vista, subido encima, domina  su depósito abombado y sus relojes erguidos en ángulo perfecto y destilan el mismo clasicismo que la original de los años sesenta y solo un motero miope sin gafas de aquella época se rascaría la cabeza intentado adivinar  por qué esta moto le gusta más que la suya si es una Bonneville.
El cuatro ojos, sin embargo, haría un gesto de desaprobación al arrancarla y escuchar el demasiado discreto sonido que emiten los dos escapes. La suya atronaba, te lo digo yo. Se bajaría de la moto y pensaría que otra vez el bromista de su amigo John, un loco de su BSA, le había metido dos trapos en el orificio de los escapes. Y es que en 1966 o por ahí, las leyes anti polución harían desternillarse a toda la parroquia motera que se estaba tomando una ginebra a pelo en el bar del tío Graham , no muy lejos de la fábrica de Meriden.
Él no notaría lo duros que son los amortiguadores traseros …pero yo sí. Y como he tenido permiso para realizar unos cambios -en este caso no quiero arriesgar una posible compra- y como además me han aparecido por el arte de babalá unos Bitubo con regulación de hidráulico y muelle, la Bonneville T 100 de www.Burras.eu, de la noche a la mañana, se ha convertido en una moto confortable, mejor preparada para dos y más segura en carretera. Gracias a la pantalla alta –que parece más grande  de lo que es- circular es un placer y el que se crea que estas motos son para adorno o para coleccionistas pasivos va equivocado porque su radio de acción, así equipada, puede ser muy amplio. Clásica por los años que lleva esta versión moderna o neoclásica si sus referencias son las de la Bonny de 1963, lo cierto es que el cambio de marchas es dulce como un pastís, el embrague lo podría firmar Honda y el motor aparece siempre como un prodigio de suavidad. A velocidades lentas con un pelo de gas a 2000 rpm, esta Triumph es mas suavita que el motor de una VStrom , ¡qué ya es decir!.
Cuando estiras las marchas, el motor ruge y corre pero, como digo, las sensaciones podrían ser mejores y con aquel punto racing que te acercaría más a la moto de los pilotos Buckmaster y Kinsella -sonaría igual, no lo dudes, con escapes libres- si los silenciadores fueran algo más abiertos. (Ya, los Arrow que ofrece Triumph como accesorio suenan bien en la carretera y… en el bolsillo, ya me entiendes). Llevar esta moto que equipa ruedas de diámetro grande,100x90x19 y 130x80x17, implica una conducción algo especial si el que viene que eres tú está acostumbrado a las standart de 17 pulgadas.



Esta Triumph entra fina si tú eres fino, como lo harías mismamente con una Impala gorda. Gestionas  mucho la trazada con apoyos de tu propio cuerpo, buscando siempre el mejor punto del centro de gravedad de la moto, como lo hacía Ángel Nieto con las Derbi o Agostini con las MV en los 60 y 70. Esa peculiaridad de conducción o estilo tiene que ver también con la delgadez de sus neumáticos que aunque no te dan la sensación de aplomo de las anchas gomas de 120 y 160 de las 600 actuales, en cambio, como digo, te hace sentir particularmente habilidoso y fino. Recuerda a la conducción de las trail en ese sentido, pero con menos margen de seguridad.
Yo tengo la sensación que te aplauden las propias curvas cuando sales de ellas. En mojado, como es natural, poca virguería y lejos de las brusquedades. En cambio, encarando una autovía o autopista, la parte delantera mantiene la moto firme como una roca.
Si le hemos ganado confort con sus nuevas suspensiones –tampoco los Bitubo son lo más de lo más, y atención a los Ohllins, que han bajado precios-, la mejora es muy notable. El punto más negativo lo encontramos en el asiento. Yo he probado tres diferentes. El original, que es ese  de repliegues, tiene buena pinta pero te das cuenta encima y al momento que es duro como una piedra, aparte de estrecho. (Eso tiene una ventaja y es que prácticamente escondes tus muslos debajo del depósito). Hay una versión de gel en la que te sientes  mejor …algunos kilómetros. Y el más confortable y todavía lo hacen -lo llevaba en mi Thunderbird - aunque es un poco estilo rococó es el King & Queen, que hasta botones tiene. Pero si viajas, no lo dudes: el que buscas es éste.
La posición en esta moto puede variar según tu morfología anatómica. Requiere cargar algo los brazos hacia delante – media del piloto 1,75- y aunque no vas muy mal, lo suyo sería alzar el manillar un par o tres de dedos, desde luego si el asiento que llevas es el más alto. Y aquí viene el lio inglés: se encuentran en el mercado alzas para manillares de tubo 22 y también de 28…pero esta Triumph lo tiene de 25. !y no hay forma de localizarlos!. Haríais un gran favor al personal si alguno sabe cómo conseguirlos. Abajo están los comentarios.
Otro fallo garrafal es que las estriberas del pasajero quedan muy retrasadas y estarían mejor dispuestas avanzándolas un palmito, pero es que además -esta moto las llevaba- las preciosas maletas de piel impiden por ese motivo que …no pueda viajar nadie atrás porque no hay espacio para los pies. Las Bonnys con carburador no solían tener problema con las baterías y éstas de inyección parece que han sufrido bastantes. El problema es que la batería es pequeña –no cabe otra mayor –y la parte eléctrica chupa demasiado y en muchos casos – es el caso de coleccionistas que apenas las ponen en marcha- cuando lo intentan “ná de ná”. Esto parece ya solucionado con un pequeño decalage eléctrico – un reset “City”- del que se ocupan los servicios oficiales en las revisiones.


Nada que decir del espacio trasero. Es amplio y poco agobiante para el acompañante. Es la diferencia más notable con su competidora natural, la Kawasaki 800 W, también una bonita neoclásica, -ver la prueba en este blog- que por peso y dimensiones ha salido más parecida a la vieja Triumph Bonneville que esta “copia” de la propia marca original. La Kawa tiene también menos potencia, 48 cv.
Esta Bonny moderna es más pesada y larga – 1.500mm entre ejes-, por ello no es especialmente rápida de reacciones pero, a cambio, ofrece más espacio a sus ocupantes. Y quiero decir una cosa que suelo leer en pruebas por ahí. Esta Triumph aparece catalogada como moto “grande” y voluminosa. Yo lo que digo es …¿respecto a qué?.¿A una KTM Duke?.
Si un camionero se baja de su DAF y se sube a un largo Wolkswagen Passat  se encontrará dentro de un coche… de los caballitos de feria. A mí me ha pasado lo mismo. Si me bajo de una Yamaha XVS 1300 o incluso de la Transalp 700  y me siento en esta Bonneville ,  moviéndola además en parado, la sensación que tengo es la de una moto muy, muy manejable y hasta pequeña. Hacía tiempo que no me resultaba tan fácil pasar la pierna por encima, arrancar y salir a dar una vuelta a buscar el pan. Lo antipático reside en que cuando paramos e intentamos bloquear con seguridad la moto, primero hemos de sacar las llaves que están incrustadas en el mismísimo faro. Segundo buscar las del cierre del clausor que bloquea la dirección, que está mezclada con la llave del tapón de la gasolina, y que a veces se pone tonta. La tercera, y por si las moscas, hay que agacharse y ponerle un bloqueador al freno de disco, (310 y 255) que, por cierto y no lo había dicho, cumple muy bien lo mismo que el trasero. Luego hay que deshacer, cuando vuelves a la moto, todo eso.
Ya digo, la moto es un prodigio de suavidad -quién lo iba a decir hace la tira-, gasta mucho menos que la de carburador, sobre 5 litros, y por encima de todo es …extraordinariamente bonita. Tanto, que sería de las pocas decisiones equivocadas –aquellas en las que el corazón manda  sobre la cabeza- que …serías capaz de  perdonarte si ves que, en realidad, lo que necesitas es un scooter. ¿Quién te va a quitar a ti la ilusión de tener una de las motos que son historia aunque la cojas poco? Además, si la encuentras de segunda mano y bien de precio, no perderás demasiado el día que la cambies. Los errores consentidos…son menos. Y diré otra cosa.

Buena capacidad y excelente acabado de las maletas de piel

UNA MOTO PICASSO
El diseño futurista disparatado de algunos modelos fabricados por la competencia ha hecho realzar todavía más la belleza de líneas de esta Triumph neoclásica. Ahora, gracias a las pifias de ellos -en muchos casos lo están pagando caro con ventas inexistentes y no todo se debe a  la crisis-han convertido a la Bonneville  más bella que hace 10 años. Para mí,  una VF 800 siempre será una bonita  moto…. pero muchas otras recién presentadas en el mercado, no.
 Si te gusta cabalgar a  caballo, quieres un caballo y creo que si se pudiera modificar la genética de los equinos y generar un raza de caballos como el que pintó Picasso en el cuadro de Guernika , igual lo compraría a lo mejor un friki o dos, pero desde luego creo que la familia Peralta huiría despavorida nada más verlo.
Hay motos picassianas  y tú sabes cuáles son. Yo como ejemplo te mencionaré una marca, dos noticias y dos modelos. La buena es que Kawasaki tiene una preciosa Tourer como la Vulcan 1700 GT  y la mala, siempre bajo mi visión personal, ¿eh?, ese horror roboconiano lleno de aristas que es la Versys 1000.! Dios mío, quién ha podido hacer eso! ! Es como el caballo de Guernika!.
 Permítanme  llegados aquí, queridos amigos y tertulianos de mi blog, humildemente, dar a los diseñadores una pista -la frase es mía- para mejorar sus diseños. Si es muy fácil…
“Todo lo que tiene curvas y redondeces suele ser bueno y bello.”
Shakira es la clara prueba y demostración .¿A que te la miras?. Como a la Bonneville T 100.


Detalle del Bitubo regulable por muelle e hidráulico