sábado, 9 de marzo de 2019

LA ROYAL ENFIELD DE MARCUS EVENSON Y EL FANTASMA DE EARL’S COURT





Si tienes 21 años y te gustan las motos clásicas eres un raro a no ser que creas que vives en la década de los 70, cosa que sería realmente preocupante. Si tienes 50, lo entenderé más aunque sea porque hayas leído muchos Solomoto o Motociclismo de esa época comprados en el Rastro madrileño  o en los Encantes de Barcelona. O ve a saber, igual tuviste una de las últimas Laverda 500 o 750 al final de los 80.
Si tienes más años, y depende de cuántos más, está claro que ya te has enterado de qué va la película de tu vida, de las motos retro, de las clásicas, de las vintage, de las café-racer...de verdad. En todo caso, si eres uno de estos tipos a los que les siguen fascinando las Norton Commando, las BSA Gold Star o las RoyalEnfield Interceptor, creo que te podría gustar esta  historia que ¿ocurrió? en 1975 y cuyo protagonista es el joven Marcus Evenson McLughin poseedor de una Royal Enfield  Interceptor de 1966.
¡Ah!, y si tienes 30 años,pues...hasta igual te gusta a ti.
El joven Marcus Evenson MacLughin  se había levantado más pronto de lo habitual aquella mañana. Miró a través de la ventana. Llovía.
Mientras intentaba  rascarse con un tenedor la paletilla izquierda de su espalda comenzó a preparase un café largo con dos huevos fritos no muy hechos a los que añadió un trozo de salchicha recalentada de la noche anterior. No perdió mucho tiempo en zamparse todo aquello ya que intuía que aquel día iba a ser largo pero sobretodo emocionante y agradeció que su jefe le hubiera dado dos horas libres para poder asistir al salón de la moto de Earl's Court. Se vistió rápido, se enfundó un barbour con muchas millas a su espalda y tomando casi al vuelo su casco Cromwell y unas gafas ,cerró la puerta de su viejo apartamento y salió a la calle.
Se dirigió a paso ligero a un antiguo patio de carruajes reconvertido en un pequeño almacén situado en  Cranbourn Street donde su amigo Bill  le dejaba guardar su moto, una  plateada Royal Enfield Interceptor del 66. 
Londres aparecía aquella mañana de 1975 plomiza  y con niebla baja por lo que a cierta distancia la silueta de Marcus zigzagueando con su moto entre el  tráfico aparecía como una imagen totalmente fantasmagórica.




Al llegar a la entrada del salón colocó su Interceptor entre una gran fila de motos al lado de una BSA Star 650  iluminada brevemente por un rayo solar perdido, y comenzó a recorrer con cierta excitación el King’s Pavillion que era donde se exponían las marcas extranjeras, especialmente las japonesas .
Honda mostraba en su stand su CB Four 750 K4 con escapes 4 en 1 y freno de disco también detrás. Casi no se podía ver por la cantidad de público que la rodeaba y eso que hacía pocos minutos  que se habían abierto las puertas del Salón.
A su lado, Kawasaki presentaba su bestia: la H2 Match 750, una moto de tres cilindros y dos tiempos de 74 cv y capaz de alcanzar los 190 km/h, y en frente, en el espacio reservado a Suzuki aparecía, una impactante máquina de dos tiempos y tres cilindros refrigerada por agua: la GT 750. Los italianos de Benelli mostraban su 750  seis cilindros que había aparecido tres años antes.

... aparecía una impactante máquina de dos tiempos y tres cilindros...


El joven Evenson pasó de largo por el stand de Yamaha mirando de refilón una  bicilíndrica XS650 con una modelo pelirroja subida encima que, como su Interceptor de 1966, ya llevaba tiempo en el mercado inglés. Decidió tomarse un pequeño descanso en el bar que había dentro del pabellón y pidió  una cerveza Mild bien templada, mientras miraba podía observar desde un largo taburete los grandes rótulos   de aquellas marcas venidas del otro lado del mundo que se habían cargado casi en un soplo ,todas las fábricas inglesas.



Quizás por eso a Marcus le gustaba su Royal Enfield, porque pensaba que por su historia era una de las máquinas que mejor representaba el Reino Unido y sobre todo porque llevaba la bandera de la Unión Jack bien visible en las tapas laterales. Tenía, como buen británico, cierta manía a todo aquello que parecía venir del otro lado de la Tierra, por eso apuró de un golpe lo poco que quedaba en la jarra entrando a continuación en el Queen’s Pavillon dedicado exclusivamente a las motos inglesas. Marcus estaba enamorado de las motos hechas en su país aunque perdieran aceite y se pararan sin saber por qué. A pesar de tener solo 21 años, él ya era todo un clásico.
                       
La kawasaki H2 match 750 y la 
Benelli 750 6 cilindros


LA ELEGANTE DECADENCIA

El inmenso espacio del pabellón de la Reina rezumaba nostalgia por los cuatro costados ya que las grandes marcas británicas o habían desaparecido o estaban a punto de hacerlo. Hacía ya 4 años que Velocette había echado el cerrojo a la fábrica pero quedaban todavía unidades de la bonita Truxthon 500, una moto que siempre le gustó a Marcus y algunas, una decena de ellas, aparecían en un rincón del Queen’s Pavillon bien dispuestas y listas para su venta al mejor postor. Después se  dirigió al stand que compartían conjuntamente Norton y Triumph  mostrando esta última y a la desesperada, la T 160 Trident,  una tricilíndrica de  750 de la que se fabricaron 7.000 unidades aquel mismo año antes de cerrar definitivamente la vieja fábrica de Meriden. Pero eso, en ese momento, Marcus todavía no lo sabía.
Desde aquel punto del pasillo central no solo podía observar sino casi tocar con las manos una señorial y elegante Norton Commando 850, un prototipo con discos de freno Lockeed en ambas ruedas y, a la vez,  a su lado, dos motos de la última versión de la Interceptor 750 salidas antes de que echara el cierre Royal Enfield justamente en 1970.


Como llevaba rato con ganas de orinar, miró a su alrededor y al fondo de un pasillo pudo ver una puerta con el indicador de Toilet. Se encaminó hacia ella y entró en los urinarios.


LA SRA NORAH Y EL PASTEL DE ZANAHORIA 
Dos días después de aquella visita, Marcus Evenson McLughin permanecía tumbado en su cama con la cabeza vendada y con sus ojos dirigidos hacia el soporte de lo que había sido una lámpara de techo. Estaba tan confuso que ni siquiera oyó como la sra Norah, su vecina del primero, abría la puerta y le dejaba en la cocina como cada jueves unas buenas porciones  de pastel de zanahoria que a él tanto le gustaban.
- Que te mejores Marcus. Si necesitas algo házmelo saber –llegándole, ahora sí, la voz de pito de su vecina antes de que ésta cerrara la puerta con un golpe seco.
Hacía ya un rato que había comenzado a recordar que justo al entrar en los lavabos del Queen’s Pavillon  dos días antes, había resbalado y en plena caída se había dado un buen golpe en la cabeza contra el separador de mármol de uno de los urinarios fijados en la pared. Quedó tan aturdido que en vez de salir por donde había entrado comenzó a caminar muy mareado por un estrecho y largo pasillo  hasta llegar finalmente a una pequeña habitación con una puerta cerrada. Pegada a ella y sentada en una silla había una persona de gran envergadura con profusa barba y un turbante. Marcus no tuvo ninguna duda de que se trataba de un sij. Las cejas las tenía tan exageradamente pobladas que casi le tapaban la vista. Quedaba claro que estaba allí para proteger la entrada de aquella puerta.




Marcus que sostenía un pañuelo ensangrentado pegado a su frente le dijo: 
- Perdón, me he perdido... me he dado un golpe. Me duele bastante. Yo ...es que he venido a ver las motos. ¿Me podría decir dónde está la salida?
Se pasó un momento el pañuelo por los ojos, que cerró apenas dos segundos, y cuando los abrió,...el hombre había desaparecido de su vista. Se pegó un susto de muerte porque sin tiempo a pensar y menos a reaccionar  notó un halo humano en su cogote. Se giró -casi se da un traspiés- y vio al hindú sentado en la misma silla al otro lado de la habitación mirándole fijamente. De repente, el del turbante levantó un brazo y señalando con un dedo la puerta le dijo con una voz seca e inquietante  a Marcus:
- Están ahí.
- ¿Qui...quién...?- respondió con un hilo de voz temblorosa y cara de acojone el joven motero hijo de la Gran Bretaña.
Con un gesto casi místico, el hombre del turbante levantó sus ojos hacia arriba y le contestó:
- Las elegidas ...las no nacidas...están ahí ...dentro.
 Marcus, que se le había caído el trapo sanguinolento en ese instante, tuvo un momento de lucidez y sin dejar de mirar al hindú comenzó a caminar hacia atrás retirándose lentamente buscando el momento adecuado para tomar carrerilla y alejarse lo más rápidamente hacia cualquier otro lugar en busca de alguna salida.
Fue en ese preciso instante cuando el sij le espetó:
- No lo hagas. Te esperaba. Ten. Mira el futuro - y sacó una llave grande profusamente repujada y se la alargó.
-Abre la puerta.
 Había quedado en una posición ridícula como congelado a punto de salir disparado, pero se notó en ese momento como hipnotizado y le hizo caso. Tomó la llave, la introdujo en la ranura de la puerta y girando dos vueltas ésta se abrió.
Entró en  lo que parecía un almacén y que intuía como un anexo de la sala de exposiciones de Earl’s Court . Incluso se oía  el murmullo interrumpido de los altavoces de la megafonía al otro lado de la pared.
Le había aparecido un gran chichón en la frente pero ya no sangraba aunque le dolía mucho la cabeza. Estaba oscuro, aunque no totalmente por lo que se entreveían las sombras de algunas motocicletas. Marcus localizó el interruptor de una luz de emergencia que estaba junto a un calendario de ese año ,1975, y lo activó.Se quedó perplejo porque en una rápida visión podía ver unas motocicletas que no había visto nunca.
Delante de él había una moto futurista que parecía de campo, una BMW con las siglas G 310 GS que le dejó sin respirar unos segundos y detrás de ella una Harley Davison Street 750 pintada en negro,con un motor muy diferente a las que conocía .   Miró a su lado y descubrió una deportiva Honda CB 250 R realizada con fibras, materiales, colores y acabados  desconocidos para Marcus.

...con un motor muy diferente a las que conocía

En apenas una hora había recibido tantas emociones que se sentó sobre una caja de embalaje. Apoyó su brazo sobre algo que parecía una ficha impresa plastificada que mostraba unas características técnicas. Se refería a un modelo Triumph, la Bonneville, aunque destacaba en letras grandes Street Twin. Él conocía muy bien la “Bonni”  T 140 de 750cc  y 49 cv de toda la vida y que vibraba un huevo.
Se quedó de piedra porque esa Triumph, según la ficha, llevaba incorporados elementos -para él eran unas siglas raras- como un acelerador electrónico, centralita con modos de potencia, control de tracción, ABS, embrague anti rebote, luces de leds y enormes frenos de disco entre otras cosas pero sobretodo porque allí ponía que era de 900 cc.Dio un respingo, se giró y vio la moto ante sus narices.
No podía creer lo que le estaba ocurriendo, se frotó los ojos otra vez y pasó la mano sobre aquella lujosa y rara Triumph  para ver que no estaba soñando .Llevaba un cuadro de  relojería impecable, tijas pulidas y  carters de motor negros y como barnizados. Era mucho más grande que la T100 que conocía. ¿Quién había hecho aquello?. Aquellas motos eran de otro tiempo o de otro planeta.
El espacio no era muy grande y vio al fondo como unas sombras chinescas el  perfil de dos motos que le resultaron más  familiares.Pudo ver claramente que se trataba de dos Royal Enfield, una café racer con un depósito alargado y semimanillares que recordaba a la Continental 250 GT  y una Interceptor casi  como la suya. No le sorprendió tanto el hallazgo porque eran  motos más  normales.

¿Quién había hecho aquello? Aquellas motos eran de otro tiempo...

Sin embargo, cuando se fue acercando a una de ellas, se dio cuenta  que aquella Interceptor era más moderna y desde luego, vista de cerca, mucho mejor hecha . Se rascó la cabeza porque no era una 750 como la suya sino de 650 cc. Montaba  suspensiones deportivas  gruesas y más consistentes y ....uauuu...un  bloque motor  fantásticamente pulido, muy british y precioso de estética. Lo miró por un lado y parecía el de una BSA Royal Star 650 y por el otro, el de una Norton Intersate 850. Eso se repetía en la Continental aunque el depósito era más alargado y con los manillares más bajos y un sillín con colín . Estaba claro que se trataba de  una café -racer.También se fijó en las llantas de aluminio y especialmente en los dos impecables relojes con un cristal raro metido en una de las esferas. Aquello era demasiado aunque, sin embargo, respiró tranquilo al observar que dentro del faro no habían cosas raras ... ¿qué coño serían los leds? Y, en cambio, sí llevaba la bombilla de toda la vida. Marcus se agachó y miró debajo del cárter de cada una para ver si goteaban aceite.
Mientras buscaba alguna explicación de cómo habían llegado aquellas motos allí observó un detalle que le dejó estupefacto. Todas llevaban una tarjeta anudada en el manillar con una escueta inscripción: Prototipo. Euro 4. Fabricación y venta. Enero de 2019.

Se dio cuenta  que aquella Interceptor era más moderna 
y vista de cerca mucho mejor hecha

Fue suficiente. Se quedó lívido y se apoyó en la puerta para no caerse. La abrió y salió de allí tan velozmente  que casi se da de bruces con el hombre del turbante que seguía allí sentado  en la silla. Éste señaló a la puerta que se había cerrado violentamente y le dijo:
-Las has visto ,...pero no han nacido todavía. Dentro de 44 años lo harán todas en la India. Todas menos una, la Triumph, que la parirán en Tailandia. Tendrán cientos de miles de hermanas.
Ahora sí, Marcus, desafiando todas las leyes físicas, salió disparado como un poseso rebotando por las paredes de aquel pasillo hasta que se encontró en la calle.

MOTOS DE LUJO... COMO UN BENTLEY
Recordaba todo eso, una amalgama de disparates sin sentido pero lo único que tenía claro es que estaba allí, tumbado en la cama con la venda puesta en su cabeza y mirando el esqueleto de lo que había sido una lámpara de techo. Pensó que sí, que debía  de haberse dado una leche de mucho cuidado contra aquel meódromo porque le seguía doliendo la cabeza dos días después de que fuera a aquel Salón de Earl’s Court.
- ¡Que cosas más raras he soñado, joder! ¡Vaya pesadilla!. He visto las motos que habrá ...cuando tenga más de 60 años....ja, ja, ja...! ,y decía el hindú que la BMW, la Honda, la Harley y las Continental e Interceptor se fabricarían en nuestra colonia, en la India y ...la Triumph Bonneville ...en Tailandia! ....me voy a mear encima ...Ja,ja,ja...



Se reía de sí mismo mientras intentaba cambiar la posición de su cabeza sobre la almohada. Se incorporó un poco y colocó sus manos detrás de la nuca  posando su mirada  un momento en un póster de una vieja moto inglesa de carreras que tenía colgada en la pared .
- ...año 2019,...sí, eran chulas esas motos...
Sin embargo, había una cosa que no le cuadraba. Si todas aquellas eran motos del futuro, ¿qué hacían aquellas dos Royal Enfield bicilíndricas como la suya allí? Vale, sí, estaban mejor hechas y hasta tenían ABS (sabía eso vagamente porque había leído que era un sistema de frenada que inventó  Royal Enfield en los años 50 y que se probó sobre una Meteor).

Casi hablaba en voz alta.


...con un bloque motor fantásticamente pulido, muy british

-Todas las demás iban cargadas de modernidades...uauuu. luces “leddddssssss” (???), aceleradores electrónicos,....centralitas eléctricas o electrónicas o como se llamen... como las naves espaciales ...y acabados  de lujo,...en una moto...como si fuera un Bentley...! 
Marcus cogió un vaso con agua de la mesita de noche y se dio un sorbo.
-Mmm...aquella tarjeta de características no ponía el precio pero baratas seguro que no serán ... !si las hacen algún día!,...Ja,ja ,ja, -pensó en su interior .
Como le gustaba el juego siguió elucubrando.
-Hombre, ciertamente ..esas Royal Interceptor, la Continental GT, se veían desde luego más finas de fabricación que mi Interceptor o una BSA, o una Norton o cualquier Triumph de ahora, y seguro que el motor tendría que ir  mucho mejor  y ...hasta puede que no pierdan aceite..ja ,ja ...buff....
¿Y los frenos ?,aquellos discos “modernos” parecían la rueda de una Lambretta,...
Ahora Marcus puso sus brazos en cruz y siguió elucubrando.
-Mmm...Sí, me compraría esa Interceptor 650 nueva. Desde luego parece un nuevo modelo del próximo año,de 1976,...si no hubiera cerrado la fábrica ,joder.A esa  le puedo meter mano yo mismo. A las otras,buaaa..con tanta tecnología ,quizás los ingenieros del Sputnik...ja,ja.





La señora Norah abrió la puerta del apartamento de Marcus Evenson MacLughin y desde el fondo, con su habitual voz de pito, le gritó:
-¡Hoy he hecho pastel de carne, te dejo en la cocina un poco Marcus! ¡Ah! también te he lavado los pantalones que llevabas el otro día  cuando te caíste. Tenías una llave grandota y rara en el bolsillo. Te la dejo aquí ¡Cuídate Marcus!

Marcus nunca había tenido problemas de control de esfínteres pero en ese momento se escurrió dentro de la sábana, se tapó media cara,volvió a mirar lo que quedaba de la lámpara del techo  y se hizo un gran pipí en la cama.

13 comentarios:

Marcel·li dijo...

!Genial!

mª jose serrano dijo...

Maestro....genial ....al final tendré que comprarle una hermanita al bicho verde

Jose M Campoamor dijo...

Hoy he visto esa interceptor y no se parece en nada a "las otras" R Enfield
Es mucho mas moto, tiene buena pinta, buenos acabados.
Ahora tocca esperar a que la pruebes....

Alvaro Pérez dijo...

Extraordinarias máquinas, gran artículo !

Bruno Rubert dijo...

Divertida historia ...
Royal Enfield , siempre estuvo ahí.

Enrique dijo...

Acabo de ver en el Salón de la Moto de Madrid las nuevas Royal Enfield 650 y me han dejado bastante frío sus acabados, veo más auténticas y atractivas e incluso mejor acabadas las Classic 500.
La 659 es más Moto y más modera, sin duda y su motor es el doble de potente y de cilindros que la 500 pero no me entusiasma ni un pelo
Veo mucho mejor terminadas y atractivas las Triumph Bonneville( tuve una de 2008) e iba muy bien, la Moto Guzzi V7 que son deliciosas de ver y conducir, aunque obviamente cuestan 3.000 euros más.
Guauuu la nueva Indian FTR 1200 flat track
Interesante la SYM Max 600 súper relajada de postura bicilibdrica 45 cv, no llega a 7000 euros matriculada y con seguro

De la Mancha dijo...

Señor Algueruari, con cada artículo se supera usted, pero con este último alcanza cotas novelescas!!! Muchas gracias por hacernos vibrar con estos relatos.

José María Alguersuari dijo...

Gracias a todos.Uno se pone a elucubrar y sale lo que sale....

Eduard Omedes Regàs dijo...

Eres increible Jose Mª, cada dia me sorprendes mas y hace muchos años que te conozco. Un abrazo

Juan Moreno dijo...

Magnífico reportaje,maestro,solo una aclaración...En 1975 La india ya no era una colonia britanica.
En cuanto a la Interceptor le voy a dar un año para que muestre los pecados de juventud

José María Alguersuari dijo...

Nooo Juan...para Marcus ,incluso ahora ...India sigue siendo una Colonia!...
Eduard,merçi,se que tú escribes muy bien,y quizás será porque has bebido en muy buena fuente.Salut y otro abrazo fuerte!

Jordi Gual dijo...

Genial historia, maestro.

Ahora esperando la prueba de la máquina.

Lo de la imagen de marca asociada a un país y un estilo desaparece, todo es más comercial y para el término medio, para lo que más se vende, acabará Ducati haciendo motos lejos de Bologna? Harán un scooter gordo con el V2?

Por cierto, tu hermano dijo cosas muy interesantes en Mallorca, al final, el patinete ganará al ciclomotor en uso urbano?

Ciao.

IGNACIO GARCIA CASTAÑOS dijo...

Chapeau una vez mas. Super ameno e interesante el seguirte.