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martes, 5 de octubre de 2021

VIAJAR EN MOTO: CON 20 cv BASTA

 

La potencia de la Benelli Imperiale no es para tirar cohetes, pero te lleva a todas partes.


En el anterior post de Julio,” Un junio de mucha moto ”, publiqué algunos viajes que hice entonces con dos de mis motos, la Royal Enfield Interceptor 650 y la Burgman 400. Con la primera me fui a tierras de Alicante a ver a un amigo y después hice parte de un recorrido acompañando a otro que estaba haciendo una travesía de Barcelona a Asturias pasando por el Pirineo.

Con la Burgman 400 subí desde Barcelona a San Sebastián y seguí por la cornisa cantábrica hasta Ribadesella donde pasamos unos días con mi mujer. La maxiscooter se mostró  en todo momento perfecta -eso lo sé desde hace siglos- porque tanto en Asturias, Cantabria o en el País Vasco nos llevó cómoda y ampliamente por multitud de bonitas carreteras que recorrimos a placer. 

En realidad, la Burgman no solo es la preferida de mi mujer sino la única con la que acepta acompañarme en las salidas largas después de haberlo hecho en más …de 30 motos desde que la conocí. La Burgman solo ofrece 34 cv pero en la práctica parecen muchos más ruteando y con dos plazas.

 

Pero tengo que reconocer que excepto algunos viajecitos al año con mi mujer y por supuesto nuestros desplazamientos a dúo en el día a día, en la mayoría de salidas o viajes de larga distancia voy solo. Así que los 47 cv de la Interceptor dan mucho de sí tanto en vías rápidas o, mejor, curvitas sabrosas. La verdad es que creo que no se necesita más, al menos en mi concepto de los viajes.


Ligereza y buena posición, dos virtudes para hacer kilómetros sin cansancio


LA ESTILOGRÁFICA, LA LIBRETA Y LA BENELLI IMPERIALE

 

Tengo otra moto. Una Benelli Imperiale 400. Los que seguís este blog la conocéis sobradamente por las pruebas y viajecitos que me he montado con ella. La compré principalmente por… bonita y aunque es una recreación de las motos que había hace 70 años, me la creo tanto que me parece una clásica real de 1954, justamente en el que la mayoría de las motos llevaban, como esta Benelli, los asientos separados. Es larga y estilada y con un gran faro situado muy alto -al revés del que lleva mi Interceptor, demasiado bajo- y que le confiere un toque algo arrogante al igual que reflejaban las motos de aquella época. Las llantas de 18 pulgadas, un depósito bonito y bien concebido y un motor de aire muy aleteado dibujan una estética totalmente vintage.

Mira, para escribir la prueba de una moderna y prestacional Yamaha 03 de similar cilindrada (algo menos, 321 cc), 42 cv y 168 kilos, lo suyo sería hacerlo en un Appel Macboock Pro o, vale, si quieres en un Ipad y las fotos, por supuesto, hechas como mínimo con un IPhone 13. Convendría además que el escribiente estuviera bien acomodado en una ultramoderna silla Raz. Eso sería lo suyo.


Mi padre siguiendo el Giro de Italia 
con la Sanglas 500 de 20 cv en 1959
 
Ducati 250 De Luxe años 60  (20 cv)

Lo más ideal para escribir “comme il faut” la prueba de la Benelli Imperiale 400 sería hacerlo en el viejo piso de la calle Encarnación donde vivía mi tía Dolores cuando nací, que era una vivienda antigua con papel engomado en las paredes (de tiras verticales marrones, me acuerdo) y con una gran máquina de coser de hierro colado Singer que dominaba una minúscula habitación (también me acuerdo). 

El artículo-prueba lo escribiría a mano con pluma estilográfica (eso sí, Montblanc) en una libreta de hojas rayadas y de tapa cosida. Lo haría apoyándome sobre la mesa -camilla- brasero que había en el comedor y sentado sobre una de las dos sillas copia Luis VIII que tenía mi tía. No necesitaría más. Retrataría la Benelli con una Kodak Retinette de 1950 que teníamos en casa y que conservo perfectamente. Quedaría una prueba de la Benelli Imperiale 400, ad hoc en su salsa, perfecta.

En la Yamaha 03 valoraría aspectos técnicos, prestaciones o su comportamiento dinámico …y poco más. En cambio, de la Benelli resaltaría sobre todo una cosa: que es una moto bonita del carajo que te transporta al pasado como pocas. Lo demás poco importa. Y eso mismo lo diría cualquiera que haya ido -abstenerse los menores de 60 tacos- a comprar platos de Duralex a Andorra, haya tenido un Renault 4 -4 en casa o que haya visto al menos una Sanglas 500/3 de 1957. Del 57, no del 67 o del 77.

 

¿Te imaginas haciendo ruta por este paraje  ? De 125 cv ,sobran 100.


Vale, también entra como elegido quien haya tenido una Ducati 250 De Luxe que junto con las Sanglas eran las dos únicas motos grandes de cuatro tiempos de carretera que permitían viajar con ellas por España el año que llegó el hombre a la luna en un cohete. Ambas daban 20 cv.

Por eso, si no estabas por ahí entonces seguramente es normal que no te salten las lágrimas de emoción al contemplar la bonita Imperiale “deotrotiempo” pero, al que iba a comprar platos de Duralex a Andorra, sí.

La Yamaha 03 se ha de comparar con la KTM 390 si tú quieres. Por peso, prestaciones y caballos. Pero poner una de estas dos al lado de la Benelli Imperiale sería como comparar un caballo percherón con uno de carreras.

A la Imperiale la has de comparar con aquella Sanglas 500 o Ducati De Luxe 250 de hace 60 años, corren más o menos igual  pero incluso los pocos 21 cv de la Benelli los da mucho más redondos. La finura de su motor es extraordinaria cuando gira a su máxima velocidad de 90 -100 o 120, tanto que es de todas las motos actuales (de cualquier cilindrada) una de las más finas a ese régimen.

Eso es precisamente lo que, sorprendentemente, la convierte en una buena moto viajera eso sí, sin prisas de ningún tipo. 


Guardo buenísimos recuerdos de la Tricity 125 de 10 cv. 
Con ella me fuí a Asturias desde Barcelona en 2017 en tres etapas maravillosas .

 MÁS AVENTURA Y SENSACIONES: MENOS CILINDRADA Y CV.

 

Sí, este junio me he divertido con mi Royal Enfield 650 y mi Burgman 400.47 cv y 34 cv. No he necesitado ningún cv más …bueno, como voy cargado, a la Suzuki no le irían nada mal 10 o 15 cv extras.

En 2017 decidí, para completar un documental personal (lo tenéis ahí arriba en el blog), hacerle una visita a mi amigo Quini, el extraordinario jugador de fútbol ya desaparecido. Me organicé un viajecito de 1000 kms a Gijón en tres etapas a bordo de una Yamaha Tricity 125 de 10 cv. Dos años después hice el mismo recorrido -Asturias me encanta- en una Honda Crossrunner 800 de 105 cv que había comprado ese mismo año. De hecho, subí directo y regresé después de San Sebastián a Barcelona en aquella supermoto de cuatro cilindros en V en una tirada de 6 horas. Cuando llegué a mi casa me senté en el sofá, miré al techo y me pregunté: Vale, ya he llegado, muy bien, ¿y…ahora qué hago?





Ir con una moto potente devorando kilómetros tiene de bueno la adrenalina que vas consumiendo y de malo,…que no te enteras de casi nada. Sin embargo, nunca se me olvidará aquel viajecito con la Tricity de solo 10 cv, me acuerdo constantemente de cada metro recorrido, de sus paisajes y sus olores, de sus plácidas paradas -hice tres etapas antes de llegar a mi meta- con una sonrisa que no me la despegaba de la cara. Veía a mi lado a aquel renacuajo de scooter y detrás de él todo lo que iba dejando por el fondo. Por ese  viaje, y otros que hice anteriormente con una Royal Enfield Classic 500 de 27 cv  y con alguna otra moto pequeña huyendo de las vías rápidas y escogiendo carreteritas solitarias u olvidadas, a 70 kmh o máximo a 90 kmh, he aprendido que las sensaciones son siempre mucho más especiales, duraderas y …mucho más aventureras.

Esa es la cuestión y el motivo que haya vuelto a colocar a la Benelli Imperiale como una buena candidata a pillarla como compañera de ese tipo de viaje, “chino,chano”. Tiene además un valor añadido: es más ligera y esbelta que una giganta BMW Adventure 1250, por lo que a cada 10 curvas la paras en la cuneta y te bajas para hacerle una foto o pillarte una rama de anís entre los dientes. Así hasta Cádiz. ¿Te pararías para hacerle fotos cada 10 curvas a  una GS 1250?

Al final ,…claro amigos, ahí está el truco ,…lo único que diferencia hacerte un viaje con una moto de 125 cv o de 10, 20 o 30 cv es el grado de tu tiempo libre, además del planteamiento de un viaje distinto.


Un viaje en 2016 Barcelona -Córdoba en mi ex Royal Enfield Classic 500 de 27 cv 
y el más reciente con la Benelli Imperiale (20 cv ) hace dos años a Alicante.
( con atrezzo incluido de  los años 50 que se inspira la Imperiale y viajando 
por las carreteritas que encontré de entonces  )
 


A VELOCIDAD DE SILBIDO

 

La Imperiale es estable porque es larga entre ejes pero para que el culo no se queje le has de poner una funda de asiento y unos amortiguadores Hagon detrás. Los originales son piedras. Claro que, como su precio es de derribo, gastarse 200 € de más en mejoras es una risa.


Vista de Susqueda desde Nuestra Señora del Far  ( La Selva)

Mmm…diría que aquella Sanglas 500 de 1957 era más cómoda tal como salía de la vieja fábrica de Hospitalet, aunque tengo que decir que irremediablemente la otra GT de aquel tiempo, la Ducati De Luxe 250, era anatómicamente peor y de largo -su estrecho asiento era insufrible- que esta Benelli Imperiale.

A la mía le he añadido 20€ más que es lo que cuestan unos sobrepuños de goma que mejoran la suavidad de marcha en las manos. No es que sea imprescindible esta pieza, pero la mejora se nota. La posición es simplemente perfecta para rodar muchos kilómetros: piernas relajadas y pies algo adelantadlos.

¿Cromarías una BMW 1250? Le quedaría como pegarle a un padre. En cambio, mira que mona queda esta clásica de 1950 con un cromadito por aquí y otro por allá que le hice.

El cambio de marchas no es ni muy bueno, ni muy malo, sino …mmm…algo deficiente. Tiene un tacto más bien duro y “rasposillo”, un defecto que se supone irá desapareciendo con el tiempo, aunque ya llevo 8000 kms y no noto ninguna mejora. El de mi Sanglas del 65 no era mejor, también es cierto.

El chasis es muy bueno, con un cuadro envolvente que recuerda a las de las Norton Commando de los 70. El motor va aislado por medio de silembloks y no vibra a medias y altas revoluciones, un punto muy bien resuelto tratándose de un monocilíndrico.

La Benelli Imperiale …no corre. O corre poco. 21 cv dan para lo que dan. Pero va más fina a 90 kmh que la BMW 1200 R de mi amigo Carlos y a esa velocidad -que es la habitual en carreteras generales- podemos ir juntos mi amigo y yo a Orense y volver.

De hecho, tengo establecido que el crucero ideal de esta Benelli es el que permite que vayas silbando “cantando bajo la lluvia” y te escuches bien dentro del casco. O sea, entre 90 y 100 kmh. A tope de su velocidad, 120 kmh (por GPS pero muy pasado de rosca) también podrás oírlo pero muy distorsionado.

 

No es lo suyo ,ya te lo aviso ,pero en algún momento hay que tocar tierra…
 

LA EXTRAORDINARIA LEVEDAD DEL SER

 

Lo tengo comprobado. Desde siempre, lo que más valoro de las cosas es su peso. Llevo un reloj barato ligero como una pluma y tengo otros guardados en un cajón -buenecillos- que cuando me los pongo algunas veces se me cae la mano. Desde hace ya muchos años lo que más valoro en una moto es…lo mismo. Los fabricantes se han vuelto locos ofreciendo productos cada vez más grandes y pesados …que sigue comprando la gente.

Esta Imperiale me gusta porque, aunque no es una pluma sus 204 kilos llenos permiten moverla en parado bien pero, a la vez, teniendo en marcha un buen aplomo. Es justo lo que necesito. Frena potablemente para lo que es y gasta sobre 4 litros.. algo menos ,…según le dés.

Os he ido ofreciendo algunos viajecitos que he hecho con ella (Alicante, Maestrazgo, etc). La semana pasada me hice un week end muy guapo por tierras de interior del bajo Montseny e interior de Cataluña. Ahí están las fotos.

 

 

Chino,…chano, aún con pocos cv y…con tiempo, llegarás  a donde sea.

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domingo, 11 de julio de 2021

UN JUNIO DE MUCHA MOTO

 

Junio, un buen mes para viajar en moto

PREPARA LA MOTO QUE VENGO A BUSCARTE 

No podía esperar más. Ya no me acuerdo del por qué -si hizo mucho calor, mucho frío o si llovió mucho- pero lo cierto es que este Mayo hice pocas salidas en moto. A principios de Junio se me ocurrió una buena excusa para salir de casa en busca de mi paz interior poniendo a la vez 1.200 kms de por medio.

La excusa era sencilla. Tengo un amigo que vive justo entre la frontera valenciana y alicantina. A pesar de que le gustan las motos (tiene dos) no sale mucho con ellas entre otras cosas porque su tiempo lo tiene muy repartido ya que además de médico es músico, pasea al día varias veces a su perro y hace no sé cuántas cosas más.

Así que a finales de Mayo cuando lo llamé quedamos que lo iría a ver y que saldríamos de excursión en moto, sí o sí, porque -le dije- la vida sin recorrerla en moto es …menos vida.

- Sobre todo ten las ruedas infladas cuando llegue, Toni.

Al cabo de una semana estaba delante de su casa con mi Royal Enfield Interceptor.

La excursión por la Vall de Gallinera no fue muy larga, aunque pudimos comer estupendamente en un pueblo de la Marina Alta alicantina.

Una parada en Bianarrés

No me supo a poco porque yo ya llevaba mi excursión particular desde Barcelona hasta allí pasando por las ya conocidas, pero siempre atractivas, carreteras del Maestrazgo de Teruel.

Mi Royal Enfield Interceptor 650 es una moto divertida ideal para cortas y medias distancias y a poder ser plagadas de curvas. Sobresale por encima de muchas de su competencia por disponer de un motor muy alegre y un embrague y cambio finísimos. Y, por supuesto, por su precio imbatible.

Ahora bien, nunca podrá competir con la pisada y confort en carretera (especialmente con dos plazas), por ejemplo, de una Suzuki VStrom 650. No lo puede hacer porque el recorrido de las suspensiones de la Interceptor es corto (110 mm y 90 mm) mientras que el de la VStrom es largo (150 mm en los dos trenes). La  Suzuki monta un chasis grande con una distancia entre ejes mucho mayor (entre la una y la  otra hay 16 cm de diferencia) convirtiéndola en una máquina pesadota pero  muy viajera. La Royal en cambio es más ratonera y le encanta moverse principalmente entre curvas, aunque yo - lo he comentado y presentado en otros post- le he hecho algunos cambios mejorando su faceta más turística, incluso pudiendo acometer de esa forma viajes largos.

La principal mejora ha sido cambiar los amortiguadores originales traseros por unos Hagon con reglaje de hidráulico e instalarle el kit de muelles y válvulas de las barras YSS. Solo con eso, y realizando una remodelación de gel en el asiento además de adelantar y bajar las estriberas traseras para un mejor confort del acompañante, la Interceptor es otra moto mucho mejor dispuesta, como en este caso, para recorrer el tramo Barcelona - Banyeres de Mariola, que es un pueblo de Alicante, para quedar con un amigo divinamente.

 

Primer contacto con la moto del indio
 

EL ASTURIANO, EL INDIO Y LA ROYAL ENFIELD ELECTRA EFI 500

Mi amigo Ismael es asturiano. Asturiano, bombero y gran entusiasta de las motos clásicas. Pero mucho.

Tiene una Triumph y una Royal Enfield Classic con sidecar y ahora, desde hace un mes, otra, una Royal Electra de 2014

Se imbuye de tal manera con la moto que muchas veces su vestimenta puede parecer una caracterización de otro tiempo y no creas, yo eso lo entiendo porque metido en ella es la mejor forma de interiorizar al máximo sus sensaciones y trasladar tu alma a una época pasada. Ha tenido hasta hace poco una Guzzi Le Mans del 80 y había que ver su atuendo de piel viejuna con su casco Prats montado en ella. Tiene su lógica …eh, porque habéis de saber que cuando se rueda una película de época con cierto presupuesto los actores para vincularse al máximo con el personaje que encarnan …llevan la ropa interior del tiempo que representan. Igual que hace Ismael con sus motos.

Cuando se le pone una cosa en la cabeza …no hay quien se la quite del coco. Me llamó la primera semana de Junio y me dijo: “Oye, que vengo a Barcelona pasado mañana a comprar una Electra 500. El dueño es un indio…o pakistaní ,…no sé…”

Le comenté que por la poca diferencia de precio por qué no se quedaba una Classic 500 de las últimas con freno de disco trasero y ABS. Total hay muchas en el mercado de ocasión.

- No, no ,…hombre, esta es más auténtica. Es casi igual que las de 1950.

Como era un fin de semana y el indio no estaba disponible lo pasamos haciendo algunas excursiones con las dos motos mías. Se quedó impresionado de lo fina que va la Benelli Imperiale 400 a su máxima velocidad y le encantó la agilidad y buen motor de  la Interceptor 650 aunque me dijo -lógicamente- que notó menos bajos que en su Triumph 900.

Finalmente lo acompañé a ver la moto y cerrar la operación.



EL BOÑO

Como el lugar de encuentro era en el centro de Hospitalet de Llobregat (una ciudad satélite de Barcelona cuya densidad humana es por kilómetro cuadrado la primera de la Unión Europea - ver en wikipedia- y no es coña) me quedé en el coche esperándolo en doble fila…casi 3 horas.

Como al final encontré un parking dejé el coche allí y realmente escamado me dirigí andando a la dirección que había quedado con el vendedor, un patio desvencijado que talmente parecía salido de un barrio de casas de hojalata de Nueva Delhi. Y allí estaban dale que te pego el asturiano y el hindú negociando la mercancía.

- Ponita, es mu ponita, ¿No ves tuuu? Mira, mira ,…mu ponita- le soltaba el amo de la moto.

- Ya pero no me habías dicho que tiene un boño en el depósito y una maneta rota.

Pregunta ¿quien disfruta más intensamente del viaje ? .Yo lo sé: el que va solo.

-!Boño,…boñoooo…! Sííí…tene boño…pero - y aquí el indio ponía una expresión forzada tipo de a mí que me registren- tene boño poquito,…boño poquito, no he hecho yo…

Al final mi amigo le dijo que 200€ menos y que si no, no había pacto.

El hindú se dio la vuelta, se puso las manos en la cabeza, aguantó 5 segundos, se giró y dijo: “- Vale,…ten papeles, 200 € por boño- extendiéndole la mano para que se la chocara con un guiño de complicidad.

Se despidió con una larga sonrisa mientras Ismael le pagó lo acordado y por fin se subió a la Electra 500 siguiéndome detrás de mi coche mientras cruzábamos una abarrotada y exasperante Barcelona.

Durante esos días el calor iba en aumento y, cosa rara, convencí a mi amigo que se comprara una chaqueta de moto con rejilla de verano para el viaje de vuelta a Asturias que tenía previsto hacer con la Electra y sus 27 cv.

¿Para que decir algo?

Le pusimos unas alforjas que yo tenía por ahí y al día siguiente partió hacia su viajecito particular que realizaría a través de la ruta pirenaica, sin prisas y con tiempo por delante. Ésta pasaría por Cataluña, Aragón, Navarra siguiendo después por toda la cornisa cantábrica País Vasco, Cantabria y Asturias. Yo le acompañé el primer día.

Los momentos más gloriosos del viaje me los iba transmitiendo por Watsap, con imágenes de video espectaculares bajo una lluvia intensa en la Seo de Urgell, unas fotos ante un paisaje de alta montaña en el puerto de la Bonaigua o descansando en el pueblo navarro de Elizondo rodeado de un verde intenso. 

Se quedó prendado de Navarra, tanto que estuvo tres días dando vueltas, subiendo y bajando por todos los puertos de la región.

¿Y la moto qué? Pues la moto de cine, me decía, de cine en sensarround, con el característico…pom…pom…pom tan particular que emite por el escape y que le acompañó en todo momento. Hubo un instante mágico a la llegada de un hotel donde acababan de aterrizar un grupo de enormes BMW GS. Vestidos de extraterrestres se acercaron y rodearon la Electra para verla de cerca, una moto comprada a un indio que le había costado a su nuevo propietario 10 veces menos que cada una de las reunidas allí y cuya satisfacción era en aquel momento 10 veces mayor que la de los que estaban escudriñándole en aquel momento. Porque ya te digo yo -y eso lo he experimentado yo también- que no hay nada mejor que viajar con cualquier cosa que se mueva y te guste mucho aunque lo haga a 70 o 80 kmh . ¡Ah, eso sí!, con tiempo por delante.


El VIAJE DE CADA AÑO


Entre estas dos fotos tomadas en Orio, 
hay 39 años de diferencia .Y seguimos …

Cinco días después de marcharse mi amigo inicié el viaje que suelo hacer cada año al norte de España. Me hice un directo Barcelona - San Sebastián pasando por Huesca y saliendo tempranito para evitar el calor aunque no pude evitar los 35 grados que pillé en Pamplona, eso sí, ya a tiro de piedra de Donosti. Pero antes de continuar os haré una reflexión.

Si tuviera que volver a hacer otra excursión con mi amigo Juanma por la Vall de la Gallineta ahora y pasados 15 días de la anterior me iría a Banyeres por la vía más rápida, tomaría la autovía o autopista pero esta vez…no dudaría en cambiar de moto. Escogería mi Burgman 400 porque su velocidad de crucero es buena e incluso hasta más alta y menos cansada que el de la mayoría de las motos medias y, desde luego, mucho mejor que el de las nakeds o similares. A 120-130 de velocidad real te plantas en la frontera de Alicante en pocas horas, bien protegido, cómodo y fumando un puro. 


Cabezón de la Sal

Ismael me puso 5 días después un mensaje: Llegado a Gijón con dolor de cuello pero encantado de la vida. Tralarí ,tralaraaaaa…


Por eso la Burgman la he utilizado bastante en mis viajes de cierta distancia y esta vez también lo he hecho con dos semanas por delante de mis vacaciones haciendo rutas por la cordillera cantábrica. Pero hay otro motivo.

Playa de la Isla.Asturias.

Ya he comentado otras veces que después de hacerse muchos miles de kilómetros detrás mío por carreteras de todo tipo esta antigua Burgman es la única montura que acepta mi mujer para acompañarme porque, dice, que situada en alto por fin ve lo que hay delante y no un trozo de fibra de mi casco. También por la comodidad de su asiento y añado yo,…por la buena efectividad de su suspensión trasera situada longitudinalmente. Ah…y también porque metes dentro un armario de cosas.

Siempre que voy o viajo en scooter me veo subido a un gran huevo cortado por la mitad en dos partes. Yo voy sentado cómodamente sobre un trozo  mientras el otro apuntando hacia delante me protege y hace de carenado integral. !!Y ofreciéndome un óptimo coeficiente CX de resistencia al viento!!.

Podría tener 40 CV y correr algo más, pero es lo que hay. De todo lo demás casi perfecta.

15 días de Junio a 17 - 19 grados .No está nada mal para ir en moto.

La alta protección de la Burgman 400,
una buena aliada para viajar.



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jueves, 19 de diciembre de 2019

BENELLI IMPERIALE 400: HE VIAJADO CON ELLA A 1953 (2 parte)



La otra noche -era la del primer viernes del puente de Diciembre - y como despedida del día decidí antes de meterme en la cama, abrir una Coronita y tomármela sentado en un butacón que tengo de esos giratorios. Mientras la saboreaba -yo le exprimo el limón directamente- cogí el iPad y me releí la prueba de la Benelli Imperiale 400 que había hecho en este blog el mes pasado.
Estaba tan a gusto encajonado allí y con las piernas estiradas en todo su largo sobre un puff, que me quedé como un bebé dormido en su cuna en pocos minutos.
Justo cuando perdía la consciencia noté cómo el salón donde me encontraba empezaba a girar, primero de una forma lenta, luego a más velocidad y en pocos segundos vertiginosamente. Giraba y giraba alrededor mío como un tío vivo desbocado. O quizás era mi sillón el que se había vuelto loco.
Cuando me desperté por la mañana abrí la puerta del piso, miré que no hubiera nadie en la escalera y una vez cerciorado de que todo estaba en orden bajé a toda pastilla saltando de tres en tres las escaleras hasta llegar al rellano de la entrada para recoger el periódico que me dejaban allí cada día. Luego, y a toda carrera,emprendí la ascensión de vuelta hasta llegar a la entrada del segundo tercera, que era mi puerta y que había dejado abierta.
“Un día me pillarán en calzoncillos” pensé al cerrarla.
Di un vistazo a la portada de La Vanguardia... y me quedé desconcertado. El diseño era muy antiguo, como rancio y contenía unas fotos en blanco y negro de unos tipos con sombrero al pie de la escalerilla de un avión comercial antiguo con las ventanas cuadradas.El titular anunciaba acuerdos comerciales entre España y EEUU.La fecha del periódico indicababado 12 de diciembre de 1953.
Pensé que era una broma o una promoción publicitariaPoco después bajé a tomarme el cortado de siempre al bar Chiqui que estaba justo enfrente de mi casa. Abrí mi portal y entonces aluciné
No estaba el bar. Había desaparecido y en su lugar había una casa burguesa de principios del siglo XX y aparcadas en la acera dos motos. Una Vespa nuevecita pero antigua y una Benelli que parecía de los años 50. Lcasa,..la recordé en ese momento...era la misma que habían derrocado hacía unos 30 años atrás.


No me lo podía creer... ¡ El barrio había cambiado !


Me tuve que coger a la puerta. Miré alrededor y los pocos vehículos que habían aparcados eran un Fiat Balilla, un Wolkswagen escarabajo negro de los 40 y más abajo una moto Lube 125. Oí un tintineo de campanilla lejano y no me lo podía creer: vi un tranvía que pasaba entre dos calles rechinando sobre unas vías más arriba.El barrio parecía haber mutadoNo había muchos edificios y los que veía estaban diseminados entre descampados.
En ese momento, de la casa de enfrente se abrió la puerta y salió un hombre con sombrero. Lo reconocí... ,joder,...!era don Feliciano!.Me acordé de él porque de niño a veces sacaba peladillas de la manga. Aquel hombre ya no lo volví a ver, desapareció del barrio cuando tiraron su casa.




UN TALLER MUY ESPECIAL 

Me fui medio mareado hacia el taller de motos de David Mundó que estaba a pocos metros de mi casa y al llegar a la entrada, muy descolocado, me tuve que sentar en un escalón. Escuché la voz de Sisco, el mecánico ayudante. 
- Hola, ¿te pasa algo?
 -Te ha llegado la moto - añadió 
¿Qué moto? -le dije totalmente desorientado.
- La Benelli Imperiale. Te hemos puesto la matrícula de ésta -señaló una Montesa B46 desmontada- porque no daba tiempo a sacar la nueva. ¿No la querías para hacer un viaje mañana?
 ¿Un viaje?...,¿nde?
-Pero, ¿estás tonto o qué? No sé,... dijiste que querías ir hacia el sur. A Alicante o así.


Vi al fondo a David Mundó, el dueño, que me miraba con una sonrisa enigmática. De repente cogió su cabeza y la separó de su tronco para inmediatamente invertir la operación y dejarla en su sitio. Mi coco me daba vueltas.

... y la Benelli Imperiale ¡apareció allí de repente!

Me agarré fuertemente a lo que creí la pata de la cama deseando salir de lo que pensé que era un sueñopero un ladrido ahogado me indicó que me había agarrado a la cola del perro de Mundó que salió disparado y gimiendo hacia la calle.
Qué...,¿qué te parece -me preguntó el mecánico señalando a una Benelli Imperiale impecable que estaba junto a una Rieju del 53 y los restos de lo que había sido una RMH 125.
-¿Pe,...pero esa moto con parabrís ,...no era la que estaba en la calle hace un momento?- pregunté muy desconcertado porque hacía 5 segundos que allí no había nada.
Sisco, miró al techo y enseñándome sus dientes dejó escapar unas palabras con un hilo de voz histérico.
 - Mmmmm...sííí..sííííííí...pero ahora está aquíííí. ¿Noooo-sabeeeess-queee-soyyyy-uuunnn-mecánnnnniicoooooo-........bruuuujjoooooo?
Entonces me desperté. Estaba sudado de arriba a abajo. Me tranquilicé. Sin duda, había tenido una pesadilla.
Me preparé un poleo menta y me quedé dormido a los pocos minutos totalmente cruzado encima de la cama.


Una moto muy avanzada, sobretodo para 1953

EL VIAJE

Lo cierto es que en un momento determinado me encontré sentado sobre la Benelli Imperiale 400 cargada con una gran bolsa de piel, dos en los lados y otra sobre el depósito. Rodaba suavemente sobre el maltrecho asfalto de una carretera hacia el norte en dirección a Gerona y tras un gran rodeo volví sobre mis pasos dirigiéndome a la población de La Garriga donde vivía mi amigo fotógrafo Jordi Soteras. Recordamos viejos tiempos ante una excelente comida y nos hicimos una foto al lado del famoso balneario.
Al día siguiente, emprendí viaje desde Barcelona hacia las costas de Garraf, a unos 20 kms de la gran ciudad. La Imperiale rodaba aplomada y suave.


Las casas de baño del Garraf

Una vez allí saqué la Kodak Retinette, extraje su fuelle con el objetivo y tomé un par de fotos de las famosas casas de baños de la playa. Fui pasando después una tras otra y en dirección hacia Sitges las 86 curvas de las costas que transcurrían por el borde de los acantilados sobre el mar con precaución -esa carretera se había asentado sobre un camino en la Edad Media para que pasaran las caballerías- porque su asfaltado en ese momento no era de fiar.Puse rumbo a Tarragona donde me esperaban mis amigos Nuria y Josep.
A la altura del pueblo de El Vendrell, un negro Citroën 11 Ligero de la postguerra casi me saca de la carretera.


La Imperiale se comportaba bastante bien recorriendo los caminos rurales.

Me detuve en esa población y en un estanco compré unas postales para enviar a la familia. Al lado de las estanterías donde estaban las cajetillas de los cigarrillos Ideales y la picadura para liar colgaban unas largas ristras de números de lotería y a su lado una gran pizarra que ponía: Lotería Nacional. Martes 22 de diciembre de 1953!AQUÍ EL GORDO!

Estuve comiendo con mis amigos y al día siguiente tomé dirección hacia Valencia. Sabía que poco más adelante tenía que salvar el peligroso tramo de 18 kms de la N-340, el que iba desde Hospitalet del Infante al Perelló. La carretera en la historia de la red viaria más peligrosa y con más accidentes de España hasta ese año de 1953.


Como si de un slalom se tratase, la Imperiale iba salvando inesperados cambios de rasante, curvas ciegas y hondos baches que surgían como nidos de alimañas de un asfalto muy desgastado.Al iniciar una bajada -frenaba mucho mejor que la Sanglas 500 del 52- y en medio del campo, a la salida de una curva, me encontré un camión Pegaso volcado y rodeado de decenas de cajas de botellas de agua rotas y desparramadas a su alrededor. Había dos agentes de los PAT, la policía armada de tráficocon sus uniformes grises y cazadoras de piel y un hombre con un mono azul recogiendo algo en la maltrecha cabina. Uno de los guardias estaba hablando por una emisora desde un Land Rover. Pude leer en un lateral del camión un rótulo que ponía: “Para beber es preciso: agua San Narciso”.
El tráfico, ya en la zona de Vinaroz, estaba pesado. Muchos y lentos camiones circulando a 60 -70 kmh que iba sobrepasando con los sobrados y ...potentes 21 cv de la Benelli.



Con esa máquinay a tope, podía llegar ¡hasta los 120!...o más.Una veloz moto sin duda para 1953.
Al pasar por el centro de Nules decidí parar a poner gasolina y comer allí mismo en un bar con terraza y en plena N-340. El depósito engulló 10 litros desde el último lleno, lo que haciendo números significaba que había gastado 4,3 litros por 100 km. El tipo que manejaba la bomba manual de gasolina le pasó un trapo por el depósito y dijo:
Bonica máquina, ché!
Después de una suculenta paella de verduras regadas por un vinito de la zona puse el horizonte hacia El Palmar, en la Albufera Valenciana, donde había quedado con mi amigo Luis Amigó para que me guiara por sus cabañales, caminos y entrecanales. Toda una experiencia laberíntica.
Después proseguí tomando la ruta hacia Játiva donde pernocté y que discurrió por medio de Almusafes y otros pueblos como Alzira. Paré en medio de un gran campo de plantas de tabaco para ajustar el amarre de la gran bolsa trasera.



Las curvas del tramo del Perelló en la nacional N-340A, una vía divertida 
para motos y peligrosa para coches.

Al día siguiente visité la ciudad y su castillo. La Imperiale 400 me llevó a recorrer los alrededores y algunas poblaciones como Anna, Navarrés y Bicorp donde pude visitar a mis primos hermanos Mari Loli y Juan.


La etapa de ese día me llevaría también, tal como tenía previsto,hacia la población de Bocairente. La entrada de la villa impresiona con una panorámica que en pleno 1953 sorprende pues parece haber conservado durante siglos la misma arquitectura. El barrio antiguo se conforma alrededor del cerro más alto del municipio.Paré y me saqué la las gafas de motorista que llevaba sobre mi casquete de aviador. La foto de recuerdo era imprescindible.


Mi llegada a la Albufera de Valencia.

En seguida una carreterita me trasladó de sopetón a Bañeres de Mariola. Es un municipio protegido por dos sierras: La de Mariola y La Solana. Una estación de tren tranquila y una fábrica textil monumental te reciben a la entrada. Salían en ese momento y con gran alboroto un montón de mujeres que cruzaban la calle corriendo. El río Vinalopó recorre una ruta histórica dejando a su paso muchos molinos papeleros y harineros. En lo más alto, un castillo vigila Bañeres desde una altura de 830 metros. Eso ponía un cartel algo desvencijado.



Los laberínticos caminos que recorren la Albufera.

En realidad, mi etapa finalizaba allí porque me tenía que encontrar con los amigos Luis Avellán y Tino Calabuigpropietario del popular mesón La Venta el Borrego donde saboreamos las exquisiteces y manjares dignos de los mejores reyes. Hice noche allí con la Benelli a salvo del frío serrano bien guarecida en las cuadras de las caballerías. A la mañana siguiente, y con rasca de 5 grados,continué viaje hacia Villena, Elche y Alicante.


Plaza de Játiva.

A la Imperiale 400 le da igual la marcha y el crucero que lleve porque no vibra y eso es un milagro porque ninguna moto inglesa de 1953, llámese Triumph TIGER 100 o BSA B 33, la pueden igualar. Me pregunté como serían las motos...del futuro, las de 2020 por ejemplo...


Un alto en el camino delante en el pueblo de Bocairente.
Recorriendo la ruta de los molinos en Bañeres de Mariola.

Me interrumpió la reflexión de repente un ruido ensordecedor que venía de la calle. Me levanté algo aturdido entre la oscuridad y miré por la ventana a ver qué pasaba. Eran dos enormes camiones automáticos recogiendo los contenedores de basura. El bar “Chiqui” estaba cerrando en ese momento y apagaba sus luces. Mi móvil marcaba las 00:34 AM.



DE DICIEMBRE DE 1953... A DICIEMBRE DE 2019

Antes de nada, quiero decir que esta historia la he vivido intensamente y que ese viaje no ha sido tan irreal como pueda pensarse. Personalmente he disfrutado de las sensaciones que me han recordado cómo eran las carreteras y paisajes de los 50 y 60 que, aunque parezca mentira, yo viví. Por supuesto la moto y también los personajes, las localizaciones, los lugares, los fondos,las vestimentas, el atrezzo, así como las fotos son reales. Tan solo se han eliminado mediante un corrector de imágenes pequeños detalles como algunos graffitis, resto de pintadas en alguna pared o algún letrero de fondo. , no ha sido un sueño auténtico lo he disfrutado diseñándolo como si lo fuera. Ha habido más curro del que parece, eso también te lo aseguro.


Siempre que me interesa especialmente una moto además de la prueba suelo hacer un viajecito con ella después. Si acaba siendo mía, eso es seguro. Lo he hecho con las Royal Enfield, TriumphBonneville, Yamaha XMax 300, Peugeot Metropolisetc.Además, este blog necesita alimentarse de ilusiones. Te lo dice uno que piensa que todo es más urgente que el día anterior.
Efectivamente, y aprovechando la excepción de unos días de buen tiempo en el Mediterráneo y escapando del frío y del convulso Diciembre me hice con esa Benelli Imperiale 400 y ...me monté “el sueño”. Quien quiera la prueba más completa de la Imperiale ya la hice y publiqué y la puede encontrar en el anterior post: BENELLI IMPERIALE 400. PRUEBA.

ALGUNAS COSAS SOBRE LA BENELLI IMPERIALE 400 Y LA ROYAL ENFIELD CLASSIC 500

Conviene recordar que esta Benelli no puede competir con, por ejemplo, una Royal Enfield Classic 500, ni en historia -en 1891 la marca ya fabricaba bicicletas - ni en sensaciones reales porque las RE monocilíndricas rezuman genes auténticos por todos lados debido a la longeva vida del propio modelo aparecido, casi tal como la conocemos ahora, en 1953 con mejoras posteriores en la década pasada. Es justo decir que así mismo la marca Benelli bebe,también en sus origines, de fuentes italianas muy lejanas ya que fue fundada en 1911. Ellos fabricaron motos en los siguientes años muy elaboradas y que podían competir con las grandes motos inglesas.Échales un vistazo. Hoy, y desde el 2005, es propiedad del potente grupo chino Qiangjiang. Pero a la Imperiale no hay que buscarle antecesoras directas porque ...no las tiene, solo el nombre y logo -Imperiale- que le pusieron a un modelo en 1957 pero que no se parecía en nada a esta.
Sin embargo,la Royal Enfield Classic 500 -casi una máquina de colección- no puede competir con la Imperiale -excepto en bajos- en finura de marcha ni en prestaciones puras a pesar de disponer de 7 cv más. La Imperiale 400 roza lo desconcertante al disponer de un conjunto motor y chasis que no vibra nada y que ofrece un funcionamiento redondo a cualquier velocidad (es un propulsor moderno). Es, y me lo ha demostrado, una cómoda y buena moto de carretera lógicamente con sus limitaciones prestacionales aparte, como la falta de equipamiento, algunos flojos acabados -es inaudito que en la sombra no se distingan los números de los relojes- o sus malos neumáticos. (¡Cuánto me he acordado de ti, Enrique Bridgestone!). Pero claro, es que solo cuesta 4.000 € matriculada.
Otra cosa es que tendrá que demostrar su valía y parece que en Benelli lo deben de tener claro porque su mercado es Asía y especialmente India, un país con mil cuatrocientos millones de personas y su competencia allí es Royal Enfield con sus duras motos y ahora también Jawa. Europa les gusta mucho pero es para el grupo chino un mercado residual.




CASI MEDIO FERRARI

Actualmente tengo una Honda Crossrunner 800, que es para mí como un Ferrari con dos ruedas porque su motor V 4 suena como medio Ferrari. Una gran máquina de viaje. A su lado está una Royal Enfield Interceptor 650, una bonita realización que evoca las deportivas de finales de los años 70 con un motor muy divertido que pide guerrilla.
Sin embargo, he querido expresamente “sentir” las mismas sensaciones que tenía cuando hice ese mismo recorrido “del sueño” y otros viajes parecidos en mi Lambretta de 1963 de 7 cv o mi Sanglas en los años 60 (nunca creí que tuviera 30 cv) a las mismas velocidades que se podía ir en aquella época. Ahora además 80 o 90 km/h, son las obligadasHemos vuelto a los orígenes. La mejor moto que me podía transmitir aquellas sensaciones era la Benelli Imperiale 400, que es además una recreación de finales los años 40 y 50.
Sí, ese viajecito lo hace la Crossrunner 800 en unas pocas horas. Otras sensaciones...



Durante el recorrido han podido probar la moto, poquito, algunos amigos. Ahí va el mini resumen:

Tarragona.Josep Coll. Comercial.motosLaverda 500,Triumph Bonneville 900:
“A los que por edad y también por gusto nos gustan las motos clásicas solamente al ver la Benelli Imperiale ya te atrapa. Primero,por su estética bien lograda y porque respeta muy bien el nombre de la marca que en su tiempo fue objeto de deseo de muchos aficionados. La pequeña toma de contacto que tuve la oportunidad de experimentar deja una sensación muy agradable sobre todo si la comparas por su precio. En marcha la encontré muy manejable y también en curvas, más que en parado que ahí se deja notar su peso. El motor sube muy fácilmente de revoluciones teniendo en cuenta su limitada potencia. Resulta entrañable el sonido del monocilíndrico y sin embargo no vibra”.



Nuria Daunis y la Benelli Imperiale 400

Tarragona. Nuria Daunis. Diseñadora y profesora de gimnasia: OSSA McAndrews 350 y Yamaha Cignus 125.
“Me pareció fantástico después de muchos años montando en moto probar una recién salida del mercado. La noté muy fácil de conducir y muy noble en el corto recorrido que fucon ella. Siendo una mujer,en parado se agradece el poder poner los pies en el suelo con seguridad. También me encantó la estética retro, una moto muy atractiva tanto a la vista como en marcha.”

Valencia. Luis Amigó. Farmacéutico. Motos: BMW R 100 GS de 1990. Ducati Elite 250, BMW RT 1250.
“La Imperiale es una moto cómoda y se mantiene firmeda la sensación de seguridad. El motor es algo corto en potencia, pero es muy fino y agradable. Las estriberas me resultan incómodas al poner los pies en el suelo”.

Banyeres de Mariola. Alicante) Luis Avellán. Ingeniero.
 “Es cómoda y muy fácil hacerse con ella. Todo está en su sitio, todo funciona bien.
El motor da mucho de qué hablar. Entrega la potencia bien, ahí está el dinamómetro, pero la consideración de si es poca o mucha es subjetiva, creo que tiene la suficiente para hacer todo lo necesario sin grandes aceleraciones que tampoco necesita. Lo más destacable es su asombrosa finura maniobrándola en parado o subiéndola al caballete se nota ligera. Muy estable en las rectas y agradable de conducir y entrando donde el firme hace oscilaciones la moto no bambolea.
El freno delantero, con mordida suficiente, lo noté algo esponjoso y le cambiaría latiguillo que trae por uno metálico.
Al parar y bajar los pies, hay que acostumbrarse a la posición de las estriberas.”


Mis agradecimientos:

Empezando por mi mujer Carmen, a todos los que han intervenido y aparecido en el “sueño”. A María Antonia Piqué, Jordi Soteras,- mí fotógrafo antiguo-, Carlos Rojo, (el hombre del sombrero, “Don Feliciano” que ni se le ve porque esta de espaldas en la puerta) , David Mundó, padre e hijo siempre colaborativos en su taller, al amigo Joan Ventura, a Manel Roig, a Luis AmigóLuis Avellán, Tino Calabuig propietario de La Venta el Borrego de Banyeres,y a mis primos hermanos Mari Loli y Juan de Bicorp. (Es la “abuelita” que se ve cruzando los juzgados de Xátiva con un atuendo auténtico centenario). Igualmente, a la niña de la playa, Olivia, que junto con su hermana Matilde y sus padres Alicia e Iván aguantaron un frío de narices durante la sesión fotográfica. También a Foto K, que me cedieron una cámara Sony RX 100 con la que están tomadas las fotos.





En el “sueño”, cómo no, ha habido anécdotas. Cerca de donde vivo hay un coleccionista de coches antiguos. Nos conocemos y le pedí hacer una foto con la moto al lado de uno de sus coches en la calle.Creo que no le pillé en un buen día porque me pareció que se escaqueaba. No sucumbí a ninguna depresión porque encontré -soy de naturaleza obsesiva- esta solución que os muestro al final. El pego, al menos de entrada, lo da, ¿no?.Ah,he respetado los nombres de los pueblos tal como se llamaban en 1953. En ese año y hasta 1968 funcionó la variante obligatoria que relato de la nacional 340A, el tramo del Perelló en Hospitalet del Infante. Todavía existen esos 18 Km. Si condujiste alguna vez por allí vuélvelo a hacer, te dará un subidón. Gracias a todos.

Hay algo en la Imperiale - igual que en la Crossrunner 800 -que me encanta : Que hay pocas.Si se venden muchas, lo aviso ahora, me la venderé. Lo original tiene ese riesgo.Salud y gas.





( Recientemente he instalado por fin los Bridgestone Battlax BT 45.Los conozco perfectamente ya que han sido unos neumáticos que he llevado en la Royal Classic 500 y anteriormente en la Triumph Bonneville. Otro mundo. La Imperiale ha ganado en comportamiento general y confort de marcha ,un mejor tacto en curvas y sobretodo en seguridad sobre húmedo. Ha valido la pena pagar 250 € por esa buena pareja de gomas)


BENELLI  IMPERIALE 400: VIAJE AL MAESTRAZGO (3ª PARTE)